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Mostrando entradas de octubre, 2006

Fin de semana en l'Aveyron: Le Cirque de Navacelles.

Último destino: le Cirque de Navacelles, lugar a trasmano pero muy recomendado por Paulo que ya lo conocía. Bien fuera de las rutas, atravesando camino rural llegamos a un auberge al borde de un barranco. Sin saber a lo que íbamos, balconeamos en un crater de 300m de profundidad en cuyo centro se puede ver una isla de piedra rodeada de un camino empastado y un pequeño pueblito en un costado. Algo increíble. Como si el gigantesco meteorito que mató a los dinosaurios hubiera caido ahí, las laderas en roca parecían un brocato de tapiceria en verde y beige. Allá abajo, una isla en un río seco vigilaba un pueblo de juguete. Bajamos. En el auto, en espiral, cada vez más cerca, llegamos a una veintena de casas del siglo ¿XI, XII? con una cascada que arremolina un río trasparente como el de Peyre. Nuevamente la pregunta de Paola, ¿Qué hacen diariamente los habitantes? Una cincuentena de tumbas, algunas recientes, en el cementerio, un hostal frente a la cascada muy bien mantenido y casas vieja…

Fin de semana en l'Aveyron: La Cavalierie.

La Cavalerie es un pueblo fundado por los Templarios y amurallado por los Hospitaliers en el siglo XV. Hoy en plena reconstrucción, un alcalde desdentado y orgulloso nos muestra las obras invitándonos a subir, a cambio de 2 euros por cabeza, a la muralla desde donde se divisa el pueblo y la comarca. Más producto de la guerra de las religiones que de las cruzadas, este pueblo olvidado por siglos, apuesta ahora fuertemente al turismo a través de un proyecto nacional de restauración que semanalmente recibe las sugerencias de un arquitecto de Paris. La iglesia pequeña y oscura deja entrar la luz apenas a través de unos modernos vitraux, produciendo una atmósfera sobrecogedora y algo tenebrosa. Al salir, un cartel sobre un dispositivo aclara que, por 2 euros se puede iluminar la sala para aprovechar mejor la visita!!! Ohlala!

Fin de semana en l'Aveyron: Millau y Peyre.

Hermoso paseo por la región de Larzac, con un Tarn que no sé si es el mismo de Gaillac. La invitación era para ir a Milliau,100 km al norte, a buscar un auto que Paulo había roto hacía un mes en la ruta y que la Cía. De Seguros se lo había dejado en un taller mecánico allí. ¿Qué había para ver? El mayor viaducto del mundo, recientemente inaugurado. Tiene 2460m de largo y 343m de altura en su punto máximo. Une 2 cerros entre Bézier y Clermont Férrand, mediante racimos colgantes de hierro que simulan los chorros de agua de una fuente en el aire. Es imponente y refuerza esa magia que logran los franceses al poner juntos el pasado más antiguo con los flamantes productos de la modernidad.
De ahí, ¿a dónde?, le preguntamos a la vendedora de la patisserie donde comimos. La oferta turística era enorme, estábamos en la región de los Templarios y los Hospitaliers, así que había para elegir. Si yo tuviera que elegir, dijo la muchacha, iría a Peyre, que no está en la guía pero es diferente y muy …

Montpellier II

Salí caminando por la rue Faubourg de Boutonette (que también es la parada del tram donde me tengo que subir o bajar, según para el lado que vaya) rumbo a la Place de la Comédie. Orientándome por las torres que se veían a lo lejos y en lo alto, llegué a la Catedral, que está subiendo una colina. Imponente, enorme. De estructura gótica con un inmenso rosetón en una pared lateral y un gigantesco órgano sobre la puerta principal. Después, el eclecticismo nuevamente. Esa sensación de yuxtaposición de cosas y de tiempos. Es una iglesia con relativamente pocas imágenes religiosas. No hay muchas estatuas de santos ni vírgenes con el niño, sino que en cada capilla lateral cuelgan enoormes cuadros con matronas regordetas como pintaba Leonardo y fieros guerreros rubios. El altar principal, al igual que el de Santa Cecilia es absolutamente contemporáneo, éste cubierto de cobre. Alguna estatua en mármol blanco de la Virgen se destaca por lo excepcional. Noté la falta de confesionarios así como de…

Montpellier.

Hace calor, es una noche de verano. La puerta ventana que da al balcón está completamente abierta y sigo teniendo calor.
Hoy decidí salir a conocer Montpellier. Esta ciudad grande, de 400.000 habitantes, entre los cuales hay miles de jóvenes extranjeros debe tener algo más que mostrar que lo que he visto en el barrio y en la Agropolis. El primer día, fuimos a los 2 CIRAD (imponentes edificios modernos), al INRA y otros institutos agropecuarios que todavía no retengo. También al CROUS que es la oficina donde pagan las becas a los estudiantes extranjeros.
Todo es prolijo y las calles tienen una señalización perfecta. La cebras están impecablemente marcadas y los autos ¡se detienen! para que uno cruce la calle. Todo es chiquito, silencioso y limpio.
Luego, a muy pocas cuadras pasa el Tram que es un maravilloso tren eléctrico que pasa en hora y te anuncia adonde, llega y adonde va. Fantastique!

Coteaux de Gascogne. Pirineos.

Pirineos, Côteaux de Gascogne, un paisaje her-mo-si-si-mo y es lo que quieren preservar porque productivamente no sirve para nada. Ya nadie trabaja en el campo, compran las casas como residencia y no tienen quien les fabrique ese paisaje tan famoso. Es muy curiosa la problemática. Los ingresos por subsidios son el doble que por producción. La gente vive espléndidamente pero se quejan. Como dice JF, no conoce productor en el mundo que no se queje. Algo de eso debe ser verdad, desde Salto a los Pirineos pasando por la Amazonia y Dakar parece ser así.

Montpellier. La PLace de la Comédie.22.10.06

Hoy me tomé el tramway y me fui al centreville de esta ciudad tan cosmopolita. Place de la Comédie era mi destino, adonde había ido de una escapada el sábado antes de salir para Gaillac. Ya había caminado por las calles antiguas y compartido el aire de fiesta que había en la explanada. Hoy fue increíble: estaba lleno de gente, mayoritariamente jóvenes que, en grupos conversaban, caminaban o paseaban, dando un aire veraniego a la noche, otoñal sólo por el calendario. La Place es enorme, bordeada por edificios imperiales a un lado, un carrusel y la parada del tren del otro y un bulevar al fondo que termina en las modernas y famosísimas Galerías Lafayette. En las terrazas de los cafés muchísima gente tomando un aperitivo antes de volver a casa. Del lado del Teatro de Comedias un par de jóvenes tocaban ritmos españoles en la guitarra y le ponían a la atmósfera la música que faltaba. Por el otro lado, hacia donde se alinean las boutiques de los floristas, otros jóvenes ensayaban ritmos más…

Le Sud Ouest francais. Gaillac y Cordes.

Cordes vale realmente la pena. Es como llegar a la Edad Media o más bien a alguna película, porque uno de no deja de tener la certeza de estar en el siglo XXI. El pueblo va trepando la montaña hasta coronar el cerro y hasta allí subimos nosotros. El peruano nos llevaba ventaja y mis años de fumadora y sedentarismo también. Cada tanto, utilizando el pretexto del paisaje para tomar aire, nos deteníamos a admirar el colorido en retazos del campo francés, verde brillante, ocres, amarillos, marrones rojizos cada vez más pequeñitos a medida que subíamos. El pueblo es hermoso, de un marrón predominante en piedras y maderas, sorprendido cada tanto por santarritas u otras flores rosadas que renuevan (y reviven) las viejas fachadas. Una plaza central techada, como un viejo mercado, es el centro del pueblo de donde parten las callejuelas imposibles de transitar en auto. Nada cuesta imaginarse el movimiento de la gente 1000 años atrás gritando y peleando bajo el alto techo tratando de cerrar nego…

Albi y Santa Cecilia

Siguiendo las indicaciones de Mme Tourrand seguimos a Albi a ver una enoroorme catedral, construida por aluvión de siglo en siglo y según caprichos o deseos del rey y cardenal de turno. Una estructura del siglo XII, reformada en el XV y así sucesivamente para dar hoy un aspecto de inmenso Dieste del pasado, con un pórtico gótico agregado después y sin explanada de acceso porque el crecimiento de la ciudad se opuso a los planes del proyectista. Adentro, en una atmósfera que si no fuera tan turística sería sobrecogedora, la música de un enorme órgano colocado arriba del altar inunda todo. El techo en arcos de no sé que siglo, despliega un colorido cielo con estrellas doradas y ángeles. No hay rincón en paredes o techos que no esté pintado, logrando diferentes efectos. El climax del eclecticismo de esta nave es el altar, tan actual que data de 1982, y en atrevidos diseños de mármoles y nácares de colores preside el espacio por delante de la capilla de Santa Cecilia.

Centralmente, un coro …