domingo, 5 de noviembre de 2006

Clermont-Férrand.




Cuenta la historia que esta ciudad fueron dos ciudades, Clermont la antigua y Montferrand la medieval, un poco más lejos. Cuando se puede mirar a la distancia, se ve la cadena de volcanes que bordea el valle. Grises siluetas a lo lejos, llamadas "puys" son enclave de los mitos de la antigua galia. Asterix se asoma desde atrás de la estatua de Vercingetorix que preside la plaza principal en brava actitud. La piedra típica, volcánica, de pizarra negra, llamada de Volvic, recubre los edificios como de una pátina de hollín. La catedral también gótica, también negra, del siglo XII, nos bloquea el camino en la primera calle que enfrentamos. La agujas, agudas hacia el cielo y el rosetón de vitrales trae visiones de otras iglesias en otras ciudades. De Saint Jean en el Vieux Lyon, apenas en la mañana y de cara al Saône recupero el estilo, las gárgolas, los vitrales. Esta es más estrecha. Curiosamente no tiene bancos de iglesia, sino viejas sillas individuales de oficina antigua. Un altar enchapado en oro y hermosos vitrales multicolores filtran la luz que absorben las piedras negras. Al costado de la puerta, un friso labrado sobre piedra descubre apenas las rudimentarias imágenes de unos monjes y señalan la construcción original. ¿Cuántas reconstrucciones? ¿Cuántos aportes? Muchas ventanas, mudas de color sugieren bombardeos o rupturas del tiempo. No hay capillas laterales como en Saint Jean, Saint Pierre o Santa Cecilia, Sólo detrás del altar, bajo una corona de vitrales delgados una capilla de plegarias congrega a un par de viejos que rezan en voz alta.
Luego la vuelta hasta Notre Dame de Port, otra iglesia más pequeña y hundida en el pavimento a la que no pudimos entrar. Algún portal, una mirada a un patio, unas monedas en el empedrado con la cara de: Vercingetorix, Urbano nosécuanto o Pascal van señalando el camino a alguien. Callecitas, callejones, callejuelas como salidas de Harry Potter, por donde se espera ver, en cualquier momento, a Hagrid ocupándolo todo.
La plaza central se llama de Jaude y es una enorme explanada bordeada por el edificio de la Opera del siglo XIX, otra iglesia negra más clásica y cicunvalada por el recorrido de un tram no inaugurado aún.

sábado, 4 de noviembre de 2006

Lyon




Llegué de noche a Lyon y estaba helado.Por suerte un hotel au côté de la gare no era muy caro y era lindo. La recepcionista un taco. Mala disposición para conversar o ayudarme. Que buscara una farmacia a las 21:00 le pareció una demencia y decidió que no iba a involucrarse.Me consiguió un plano y me largó al frío glacial a conseguir un taxi y volver como pudiera (no sé hasta hoy porqué el taxi que me llevó no me podía esperar). Al final otra muchacha de otro hotel más un hombre en la estación del métro me dieron un camino cierto para volver. El muchacho del metro, única alma en el andén, con bufanda y abrigo hasta los ojos fue el personaje más solidario de todo el viaje cuando podría haber sido el más temido también.

A la mañana salí a conocer Lyon le Vieux y sus dos ríos. A poco de andar empecé a disfrutar. Luis XIV y Napoleón están por toda la ciudad. Crucé el Rhône en bus y el Saône a pie. La gran catedral de Saint Jacques, del siglo XIII me acercó plenamente al gótico. Un gran rosetón en vitraux preside la nave y capillas laterales permiten el rezo y el recogimiento. Cada una con velas de un color diferente: velas azules con vitrales azules, rojas con vitrales rojos, amarillas y sigue.
Del otro lado la atracción es un reloj astrológico que funciona y que marca, no sólo horas y minutos, sino los días, el año lunar, las fiestas móviles de la iglesia y festeja las 14, 15 y 16 horas con la salida de unas estatuitas sonoras que pasean por la cima.
La ciudad está marcada por los dos ríos, ríos limpios y anchos que discurren entre boulevares con ferias, muelles con barandas y barrios con balcones. Luego la ciudad trepa la colina. Por enormes escaleras se puede, literalmente, escalar la ciudad. Para espíritus menos intrépidos existe un telesférico veloz y silencioso. Es la primera ciudad que veo con metro, bus, tramway y telesférico. Para todo uso.