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Mostrando entradas de enero, 2008

Compañera de relatos

Empeñada en palabras sin espejo

busca el juego de sonidos

que se escapan

se escabullen, no descansa

de los niños

el trabajo y las palabras



Encerradas en las luces

de tus ojos

compañera de relatos

las palabras que construyes

y se hilvanan

tienen alma

LOS HELADOS

El padre de Martín Villalba había muerto aplastado por una bola de demolición cuando él tenía nueve años. Su madre acostumbraba decir que “la piqueta fatal del progreso” lo había dejado huérfano.
- ¿Qué es fatal, mamita?- le había preguntado un día, porque sí sabía lo que era una piqueta.
- Que mata, Martín, que mata- le había respondido.
Así que Martín Villalba creció creyendo que el progreso era algo que, armado de piqueta, andaba matando a la gente. Recién de grande pudo entender que los dueños de la tienda del pueblo no eran mala gente y se sonreía cuando recordaba su temor infantil a pasar frente a la puerta que, en letras enormes, decía "El Progreso".
Lo había criado, entonces, una madre que al enviudar se había puesto vestido negro para no sacárselo nunca más. También de grande Martín Villalba tomó conciencia de la juventud y belleza de su madre al quedar viuda y hacía esfuerzos por verla así, ahora que se había encorvado y tenía el pelo blanco.
La mamá de Martín Villalba …