martes, 29 de abril de 2008

Chichén Itzá. 2005.








El recuerdo lejano no es lo mismo, pero es la crónica que falta. Las ruinas más antiguas, la ciudad más grande, la más estudiada, la más sabia aparece descuidada y desprolija. La noche anterior recorrimos una ruta entre pueblos para llegar al show de luces y sonidos que nos haría ver la serpiente bajando la escalera del Templo Mayor el 21 de marzo. Luces y sonidos en la noche de Yucatán que se vieron frustrados por el comienzo de la estación de lluvias.
Al día siguiente la luz del día descubre una ciudad sobre tierra árida. Lejos del embrujo de la selva de Palenque, Chichén Itzá se levanta sobre una gramilla seca y pelada. Otros colores, otros paisajes.
La historia es exquisita: el templo de la serpiente, construido con exactos conocimientos de astronomía; el patio de las 100 columnas que hoy semejan espectros de los vendedores y paseantes que debieron ser; el observatorio, redondo y misterioso; la casa de las monjas, imposible en su concepación superpuesta, parece un edificio de viviendas colectivo para gente sensible a la belleza y al arte; el juego de pelota en su inmemsidad no permite imaginar la destreza de los hombres que ofrecían su vida al ganar; el patio de los condenados; el baño sauna y tantos y tantos edificios y construcciones muy abandonados por los años y el INAH.
Esta crónica es pobre, pero Chichén Itzá con su xenote sagrado no podía faltar.

Malinche. Laura Esquivel.

Relato agradable y bien contado como es típico de su autora. En mi opinión demasiado breve para contener la complejidad del personaje y del momento histórico. Me quedé con ganas de más.

Historias de Diván. Gabriel Rolón

Un conjunto de historias de vida seleccionadas por la contundencia de los temas que aborda: celos, duelos, homosexualidad, culpa. Contadas con sensibilidad y profesionalismo, el autor nos acerca un abanico de emociones que nos tocan en lo más humano.

El albergue de la mujeres tristes. Marcela Serrano.

Novela sobre las relaciones entre hombres y mujeres, el amor el desamor, la tristeza y la depresión. Un buen intento que se queda por el camino.

Maridos. Angeles Mastreta

Mi querida Angeles no logra en este libro reeditar el impacto de Mujeres de ojos grandes. Encuentro que su estilo está un poco exacerbado esta vez, pero se puede disfrutar de historias y personajes entrañables.

Ojos de Caballo. Henry Trujillo

Novela breve pero poderosa. En un lenguaje directo y descarnado uno se mete en el mundo del pago chico y de la pobreza, pero sobre todo en el de las miserias humanas, comunes a muchos entornos y contextos. Como telón de fondo, la dictadura militar y el sutil entretejido del poder, que parece permenecer más allá de los acontecimientos históricos.