jueves, 25 de junio de 2009

El binomio fantástico

Un binomio fantástico capaz de hacer nacer una historia debe estar formado por dos palabras de campos semánticos muy diferentes de tal forma que la única relación posible entre ellas la pueda establecer la imaginación del escritor.Se buscan al azar dos palabras en un diccionario y se lanza a escribir el relato que deberá estar listo en un tiempo muy breve. Como juego puede hacerse con un reloj de arena.

sábado, 20 de junio de 2009

Un Despertar

Agustín apretó los párpados y estiró los brazos. Sintió el frío del aire de la madrugada al sacar las manos de abajo de las frazadas. Abrió grande la boca y exhaló un bostezo que le hizo crujir la mandíbula. De a poco abrió los ojos y se fue acostumbrando a ver entre las tenues luces que entraban. No reconoció su cuarto.
Se frotó los ojos y vio que un aliento helado salía de su boca. Ese no parecía su dormitorio. Entre veía en las nubes del sueño y la penumbra del amanecer dos paredes azulejadas de blanco. Buscó referencias conocidas a su alrededor. Palpó la colcha de su cama y reconoció los almohadones que había usado la noche anterior para apoyarse mientras leía. Pero no era su cuarto. Se incorporó en la cama y lanzó un alarido: ¡Mamá!
Una señora casi en estado de desesperación se precipitó al dormitorio de Agustín haciendo chirriar una enorme puerta de metal que parecía la de una bóveda de banco o la de un frigorífico.
Agustín recuperó el espanto. No tenía idea quien era esa señora que le acariciaba la cabeza y lo trataba de hijo. La señora le ofreció el desayuno e insistió en que se quedara en la cama si tenía fiebre. Luego, se dirigió a la ventana y corrió las cortinas bloqueando la iridiscencia de la luz que entraba. Agustín se acurrucó entre las sábanas. Desolado, casi vencido. Entonces cerró los ojos y empezó a sollozar.