martes, 24 de noviembre de 2009

Las viudas de los jueves. Claudia Piñeiro

Con el Antecedente de haber ganado un premio (Clarin 2005) con un jurado formado por José Saramago y Rosa Montero me embarqué en la lectura de este libro que también se hizo película.

Es una novela ágil que te atrapa desde el principio por su análisis agudo de una sociedad que se desmoronaba en la Argentina de los 90, tomando como prototipos a los exponentes aparentemente “exitosos” del modelo neoliberal. Las familias que describe, económicamente solventes en apariencia, viven en un barrio cerrado (country) que por un lado los aisla del resto del mundo en un entorno más cercano a la naturaleza, pero por el otro los obliga a vivir un estilo de vida para el que no hay detractores. En Altos de la Cascada nadie puede ser “distinto”, todo está standarizado, lleno de códigos que normatizan la hipocresía y la miseria de sus pobladores. Además del consumismo, que describe muy bien, aborda otros temas como la discriminación y la violencia doméstica con la contundencia que permite desnudar el lado oscuro de una vida “perfecta”.

Desde el punto de vista literario no es muy sólida pero es atrapante y utiliza el lenguaje y ritmo apropiado para las historias que cuenta y uno se la devora en un ratito.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Cartas a un joven novelista. Mario Vargas Llosa.

Bajo la ficción de dar respuesta a un joven que pretende convertirse en novelista, el escritor peruano Mario Vargas Llosa (1936) nos regala una reflexión en forma epistolar sobre el oficio y arte de narrar.
A partir de su idea sobre la vocación, la que compara con una solitaria que nos consume, Vargas Llosa se explaya sobre el poder de persuasión, el estilo, el espacio y el tiempo del narrador, la realidad y la experiencia del escritor, la autenticidad y la ficción del relato, la eficacia de la escritura, su coherencia interna y la estructura de la novela, «esa artesanía que sostiene como un todo armónico y viviente las ficciones que nos deslumbran»...
El libro es un derroche de sabiduría y experiencia y va llevando al lector por las ideas principales a través de numerosos ejemplos de escritores y novelas.Termina esta síntesis imprescindible para quien se quiera internar en el mundo de la narrativa con un consejo definitivo: «Querido amigo: estoy tratando de decirle que se olvide de todo lo que ha leído en mis cartas sobre la forma novelesca y de que se ponga a escribir novelas de una vez.»
Cosa que yo ...tendría que hacer.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Escritura Automática

Cuando tengo ganas de escribir pero “no me sale nada” intento escribir de manera automática. Darle y darle a la lapicera escribiendo lo primero que me llega a la cabeza, para lo cual la mano siempre va más lento. Luego, entre tantas lecturas, me enteré que es un método contra el “bloqueo” de los escritores, publicado en 1934 por Dorothea Brand en su libro "Convertirse en escritor".

Se trata de escribir, a mano, durante al menos media hora, dejando absoluta libertad a la mente. Es decir, empezar a escribir todo lo que viene a la cabeza. No hay que preocuparse por escribir frases lindas, ni gramaticalmente correctas, sólo escribir y escribir. Por momentos predomina un sentido y pueden aparecer listados los sonidos que se escuchan o los olores que se sienten o simplemente palabras sueltas. Muchas veces cuesta llegar al estado de escritura automática por eso se recomienda no menos de 30 minutos porque la estructura mental, el stress y el propio oficio de escritor siguen controlando y conspiran contra la liberación de la mente. Van a aparecer frases como "no sé que escribir", “no me sale nada” pero luego, en la medida que el tiempo avanza van surgiendo frases interesantes, asociaciones sugestivas, a veces surrealistas

No hay que tirar nada de lo escrito. A veces surgen palabras, asociaciones o imágenes que pueden ser motivadoras o evocadoras o simplemente hermosas.

Como lo mejor para escribir es justamente escribir, este método “casero”, que luego me enteré que ya estaba patentado, es un buen “desbloqueador”. Como el calentamiento de los deportistas, digamos.