martes, 28 de diciembre de 2010

345. Pregunta

Mi hermana dice que uno muere cuando aprendió todo lo que tenía que aprender en la vida. ¿Los suicidas no logran aprender más y dan por terminada la sesión?

viernes, 24 de diciembre de 2010

346. Tlaloc o la energía que purifica.

Anoche exorcizamos el 2010. En familia invocamos a Tlaloc, dios de la lluvia para los aztecas, para pedirle alivio del calor y las malas ondas.
Desde las primeras gotas bailamos en su honor incitándole a continuar. El aguacero fue tomando fuerza estimulado por siete pares de brazos que se elevaban llamándolo. Hicimos en el jardín un círculo de manos juntas y dejamos que la lluvia corriera sobre nosotros y nos limpiara y nos lavara.
Creamos una tormenta perfecta con relámpagos que brillaban en las gotas de lluvia y truenos que estremecían las cortinas de agua que se desprendían de los árboles y los techos.
Bailamos en la noche hasta que la energía cerró el círculo y nos fuimos a dormir revividos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

347.

El pescador giró la cabeza cuando escuchó el auto acercándose al muelle. Era temprano. Recién habían abierto los portones del puerto. El ruido del motor que aceleraba llenó la mañana gris del domingo. El pescador vio al auto trazar una comba en el aire y estrellarse contra la superficie del agua para luego hundirse en el medio del río.

sábado, 18 de diciembre de 2010

348. La famiglia unita

Y llegó el día. De nuevo la familia reunida después de un año. Nosotros, los tuyos y los míos. También lo nuestro. Bienvenido a casa.

martes, 14 de diciembre de 2010

El día que se escurre entre mis dedos

El día que se escurre
entre mis dedos
trae míseros suspiros
de pizarra
Cálices quemados
por años de sequía
renacen revividos
en mentes solidarias

El día que se escurre
entre mis dedos
vislumbra soledades
a montones
Multitudes nocturnas
que vegetan
en asfaltos
poblados por ausencias

sin cadencias
y olvidadas

domingo, 12 de diciembre de 2010

349. Lluvia de verano

Ha llovido toda la mañana como si fuera otoño. Ráfagas huracanadas sacudieron los árboles y limpiaron el aire de vientos nortes y mosquitos de verano. Una mañana oscura y el frío colándose por las rendijas dejadas en la noche para poder respirar. Ramas caídas y plantas volcadas era el panorama del jardín al levantarnos. A mediodía nada indicaba diciembre.

sábado, 11 de diciembre de 2010

350. Síndrome de abstinencia

Anoche al volver a casa constaté que no tenía conexión a internet. No quise preocuparme. Era tarde, tal vez un desperfecto momentáneo. Deseché de mi cabeza los malos pensamientos y me fui a dormir.
Hoy de mañana lo intenté de nuevo. Ya sentía un hormigueo por no haber podido acceder al correo, al feis o al blog desde la tarde temprano. Como si algo importante fuera a ocurrir mientras yo estaba desconectada y me tomara por sorpresa. Nada. No conectaba. Me pareció que el modem tenía una lucecita apagada que debía estar prendida. ¿Debía?¿Por qué nunca me fijé cuál de las lucecitas es la que está prendida? La verdad es que no tenía idea. Empecé por donde sugieren las instrucciones: verificar los enchufes (me pareció que las lucecitas titilaban distinto), resetée la máquina, apagué y prendí el modem varias veces y cada vez me justificaba: no debo haber esperado lo suficiente; ¿será que puede estar tan caliente? (tampoco me había fijado nunca). Así que llamé al servicio de atención al cliente. Me dijeron que un técnico me llamaría a la brevedad. Estuve por no salir de casa esperando la llamada. Diez horas después del reclamo aún estoy esperando que me llamen y ... sigo sin internet.
La ansiedad que había logrado postergar, poniéndome a preparar el almuerzo, y que luego engañé pensando en la siesta y después en mirar una película, ya a las 20 horas era irrefrenable. Así que me vine al ciber de la esquina.

martes, 7 de diciembre de 2010

351. Cuentito con vuelta (de llave)

Volvía a mi casa con mucho hambre y mucho calor luego de un día cansador. A mí me matan los días que arrancan mal. Por mucho que haga es difícil que enderece el humor si el primer intercambio con otro ser humano es una pelea o un lío. Hoy había todo eso al llegar al trabajo: problemas con la empresa que está haciendo unos arreglos y líos entre unas docentes. O sea día bravo. Además venía de un taller de evaluación con algunos que se sienten la última cocacola del desierto. Insufrible.
Bueno, volvía tranqui, caminando y al llegar a casa (con hambre y calor, como ya dije) meto la llave en la cerradura y noto que no gira. Intento de nuevo y estaba como nacida: ni a derecha ni a izquierda. El pestillo colgaba raro. Pah!, ¿Qué pasó aquí? El calor del hormigón ya me subía por las piernas y yo quería, al menos, sentarme en algún lado. El asunto era claro, o llamaba a un cerrajero o no entraba. Ya eran las 20hs. y en un rato iba a estar oscuro. Lo llamé y esperé en la vereda hasta que llegó. El calor del hormigón ya me llegaba a la nuca y del hambre no me acordaba. El hombre intentó e intentó y nada. No podía. ¿Tiene entrada de alternativa? me preguntó; no, sólo saltando el muro del vecino, le contesté, pero la puerta del fondo está con tranca. Siguió intentando. Yo ya me veía pidiendo asilo en lo de una amiga o, en última instancia, en lo de mamá.
Al final, el hombre le pidió al vecino para saltar. Igual no va a poder entrar, le dije. Intento, me dijo. En un ratito lo veo por el vidrio del lado de adentro. ¡Cerrajero tenía que ser! No fue fácil pero abrió y yo entré. ¿Me la deja como para que pueda dormir tranquila, no? Adentro todo estaba en orden. Me saqué los zapatos y merendé y largo rato después, me llamó para decirme que la había arreglado.
De a ratos me afloran los genes de mi madre que tiene contrato por mes con el cerrajero porque le queda más barato.

domingo, 5 de diciembre de 2010

352. Fe de erratas.

Dije que en general la vida trata mal a la gente pero no tiene relación causal con el nacimiento de mi sobrino nieto. Sólo que los jóvenes empujan y estos hitos nos ponen cosas en evidencia. Pero que, como dice Lennon, "la vida es aquello que pasa mientras hacemos planes" es una idea que me ronda, cuando enfrento hoy a la gente con las que compartimos sueños hace tiempo. Ese potencial que teníamos cuando éramos jóvenes ¿a dónde fue? ¿No nos dimos cuenta que se alejaba cada vez más en tanto nos ganábamos la vida para concretarlo?¿qué la realidad cada vez nos apartaba más de él? Entre otras cosas, porque el no concretarlo nos va volviendo mezquinos, enojosos, temerosos y protestones. Entonces la vida pasó mientras tanto. Y tiene que ver con uno mismo, con la actitud de cada uno, pero fue la vida la que pasó y no hicimos nada.
Todavía tengo que desarrollar un poco más la idea, ¿pero entienden por dónde ando, no?

sábado, 4 de diciembre de 2010

353. Cuando los jóvenes empujan

Hoy la familia inaugura la cuarta generación y me han hecho tía abuela. La gente va haciendo su vida y la vida pasa por las personas y se porta bien o se porta mal. Creo que, en la mayoría de los casos, la gente no se da cuenta que la vida los trata muy mal. Y cuando quieren acordar los años ya pasaron y ellos tienen menos alternativas y los jóvenes empujan.
Pero hoy hay que celebrar.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

354. Poesía

A veces vomito una poesía de pe a pa y no hay palabras mejores para decirla. Aunque no sea buena. A veces sale así, redonda y no permite que le cambie ni una letra. Otras no avanzan y no hay palabra que las complete. Son como esas casas a medio hacer que en el alero muestran los hierros oxidados del hormigón armado. Como esas casas a las que nunca les pusieron cerramientos y tienen agujeros desdentados por ventanas. A veces, una familia las ocupa, les da sentido y las transforma en hogar. Pero se las ve inconclusas. Aún cuando la gente les ponga cortinas y plantas en macetas.

domingo, 28 de noviembre de 2010

355. Segundas partes


Las mismas caras. Otras caras. Otras historias. Las mismas ausencias y de las otras. Las segundas partes pueden ser muy buenas cuando tienen sentido en si mismas.
Algunos vinieron de lejos, otros desandaron años en pocos kilómetros.Y pasó la noche con mucha alegría, mucho afecto y el sentimiento de retomar el tiempo vivido.

martes, 23 de noviembre de 2010

356. Vuelta al río

La ventaja del horario de verano es que el tiempo da para terminar la tarde con una caminata por la orilla del río. Entre luces del atardecer que se aclaran mientras se acerca diciembre. Verano que amenaza con seca. La bajante descubre en la superficie las piedras del fondo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

357. De un fluir

Las ideas se materializan en palabras hilvanadas por dedazos sobre las teclas. Ideas que se vuelven movimiento; palabras que se descomponen en letras ¿qué escribir?
Otra vez el cielo azul y el viento de cara al mar. Nueva recorrida por los cerros y las playas preparando la huida.
Un bosque de eucaliptos se presenta acogedor: un paréntesis. El paréntesis abre y cierra. Cuando abre es un detenerse, un explicar, un comprender. Después, se cierra y todo continúa con el ritmo y la lógica anterior.

sábado, 20 de noviembre de 2010

358. ¿Segundas partes no son buenas?


2010 año de rencuentros. Por la militancia de una compañera ubicamos a más de 200 compañeros que pasaron por la Escuela 8 de Paysandú de primero a sexto grado. Hubo rencuentro. Con algunos desmontamos las barreras de encontrarnos por la calle y apenas saludarnos. Con otros cerramos 35 años de ausencia.
La misma compañera, en su perseverancia, provoca un segundo encuentro con los que no pudieron venir al primero.
Segundas partes pueden ser buenas.

viernes, 19 de noviembre de 2010

359.Nota de color.

Hoy me levanté con el color de Nigeria en la cabeza. ¿Qué sería Nigeria sin color? ¿Cómo será el África de las sequías, de la tierra arrasada, de las nubes de polvo?
Nigeria sólo se alivia por dos cosas que van unidas: el color y la alegría. La tierra destiñe rojo que se pega como tinta. Los vestidos se confunden con las frutas en los puestos de venta. El verde de los pastos y los campos mimetizan el desparramo de basura. Las pieles oscuras destacan los dientes y avivan los ojos de la gente al reír.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

360. Me cuesta el rigor

Me cuesta el rigor de cumplir con el post diario. Lo siento una imposición y no quiero escribir por imposición. He intentado, sin éxito, desterrar de mi vida el "tengo que". Llevo la cicatriz del deber marcada a fuego, aunque busco acorralarlo.
Cuando amenaza con invadirme la vida colándose como el agua entre los granos de arena, reacciono y huyo. Y el deber se queda ahí mirándome, sin entender porqué, con los años, me he vuelto tan voluble.

martes, 16 de noviembre de 2010

361. Dialogo con los fantasmas



Invoco a los espíritus que pueblan mi casa. Persigo la energía errante de la tía Erla por los rincones. Descubro tesoros enterrados en la caballeriza que ahora es mi jardín. ¿Qué misterio encierra el viejo aljibe tapiado? ¿Qué amor prohibido cuentan las paredes del desván? ¿Qué poesías cantaron los helechos entre la corteza del ciruelo? Dice Martín Barbero que dialogó con cuatro generaciones de su familia a través de los objetos de su casa. Yo busco el diálogo con las voces atrapadas en los muros.

domingo, 14 de noviembre de 2010

362. Aire y mar

Vuelan las palabras enredadas entre las melenas y los volados de las blusas de cara al mar. El cielo moteado por nubes blancas permite el reflejo de los parapentes contra el azul. El día avanza hacia el gris, el viento arrecia y obliga a volver.

363. On sale

Hoy gran barata gran. Los shopping descuentan el IVA y una de las tarjetas de crédito más populares le suma otro adicional: 36% en total. No da para dudar al comienzo de temporada y con dos hijos en los veintes. Pero, como me ocurre a menudo, me olvido de las cosas que detesto y menosprecio el efecto que me producen. Las multitudes no son para mí. Me marean, sobre todo si están compuestas por mujeres que convulsivan frente a una mesa de saldos o alcanzan un orgasmo con el descuento en la boleta. No puedo integrarme a la manada, siento que pertenecemos a especies distintas.
No quedó otra que huir... pero no sin antes proveer de atuendos completos a mis dos vástagos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Abismos

Me detengo en el espacio
entre el filo del ayer
y tal vez
(hoy no)
el abismo de mañana

Cuento en penumbras
las certezas inasibles
etéreas
descarnadas

Camino por el borde
de una llama que titila
y amenaza
devolverme la oscuridad

De un soplido

viernes, 12 de noviembre de 2010

364.En falta

Después del planteo y la propuesta vino el primer impulso.Y ahí quedó. Venía pensando si cambiaba la fecha y simulaba cumplir sin haber cumplido, o escribía tres post de corrido. Pero había algún lector atento, lector cercano pero lector al fin. Así que serán 365 ¿cuánto tiempo me llevará?

lunes, 8 de noviembre de 2010

365. Graduación.

Vengo de la graduación de los muchachos de Educación Física con el alma llena. Me resisto a estos actos pero luego, cuando veo la emoción de los muchachos y sus padres, sumado a la creatividad y sinceridad del espectáculo vuelvo contenta. Con la sensación de ser parte de algo que aún logra revertir un mal día.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Proyecto

Inspirada en Julia y Julie voy a intentar escribir cada día los pensamientos que me rondan. 365 viñetas de no más 300 caracteres a partir de mañana.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Noche de sábado

Noche de sábado sin fiesta y sin baile. Alma llena en la duermevela de la tarde. Plena de un día plácido. Los círculos se cierran, sino, no serían círculos. ¿O será apenas un camino a recorrer? Honrar la trama, dice Drexler. La clave es el camino.

martes, 2 de noviembre de 2010

Apuntes luminosos. Desde París



¿Qué decir de París que no se haya dicho, escrito o filmado? Todo lo que pueda decirse se aproxima peligrosamente al lugar común. A mí me fascina pensar que estas calles las recorrieron tantos genios: imaginarme que en una esquina del Quartier Latin me cruzo con Scott Fitzerald, con García Márquez. Que en el bistrot del Petit Pont Hemigway garabatea en una mesa de cara al Sena. Que en la puerta del Moulin Rouge aparece Toulousse con La Goulue o que al doblar aquella esquina encuentro discutiendo a Picasso y Modigliani. Que Cuasimodo se descuelga por la nariz de las gárgolas de Notre Dame o que me choco con Cortázar bajo la llovizna y nos decimos “pardon”.

Porque Paris se conoce, se ha visto, se ha estudiado. La diferencia es que uno pasa a formar parte del escenario. Figura y fondo, como decía Matisse.

Uno está allí y esa es la clave. Uno sabe a dónde quiere ir, sabe lo que va a encontrar. A diferencia de otros destinos en los que el asombro es la guía, en París lo es la constatación. Reconocer las estatuas, reconocer las comidas, reconocer las historias, las películas, los cuadros, los edificios. Recorrer París como un acto de reconocimiento y vuelta a las raíces. A entender nuestra cultura, los años de Alliance Francaise, los programas de las materias del liceo, nuestra arquitectura, las cabezas de algunos viejos presidentes y otros intelectuales. “Me lo imaginaba más…”; “Yo pensé que era menos…” se vuelven las expresiones habituales en el recorrido. Y reconforta ver que los jugadores de cartas de Cézanne siguen la partida en el Musée d’Orsay igual que en el corredor de la casa de mis padres o que los campesinos de Van Gogh no han despertado aún de su siesta sobre la parva de trigo. Que las bailarinas de Degas se aprontan para salir a escena y la Anita de Modigliani sigue esperando con expresión triste a pesar del tiempo transcurrido. Y que La Gioconda es tan pequeña como te habían contado aunque uno no pudiera imaginarla.

Pero también hay lugar para el asombro. La dimensión exacta de Notre Dame, por ejemplo, sólo se conoce al escuchar el volumen que llena las voces del coro en las cúpulas de piedra y la altura que alcanzan las notas al vibrar contra los cristales de los rosetones que te elevan y permiten que uno, desde lo alto, participe de la llovizna que se descuelga sobre los techos de pizarra de París. Y también asombra lo vivaces que son los ojos en los retratos de Renoir, lo azul que es el cielo de L’église d’Auvers de Van Gogh o lo simple de los trazos de pastel celeste de los dibujos de Toulousse Lautrec.

Figura y fondo dijo Matisse y ahora uno es parte del cuadro. Y los puestos de vendedores al lado del Sena tienen algo de Tristán Narvaja y el Sena poco del Miguelete porque está vivo y lleno de peces, aún encajonado en el medio de la gran ciudad.

El Louvre es tan perfecto que deslumbra pero no conmueve. Conmueve el Museo Rodin, donde el amor entre el artista y Camile acecha desde los setos y reaparece en los rostros femeninos de las estatuas diseminadas en el parque entre los árboles de otoño.

En el Louvre se revela la magnitud del saqueo a Egipto y Asia Menor. La cripta del hijo de Ramsés III está montada dentro de una sala, con muros y todo. Disponible y preservada para el mundo. Asombra la sabiduría de los egipcios en sus contratos de renta, en sus cálculos contables y en las técnicas de embalsamamiento. Y deslumbra el entramado de las vendas de las momias y el tejido en pedrerías de las mallas que las cubren. Tres sarcófagos para cada muerto, que 5000 años después todavía conservan el oro, el azul y el rojo y cuentan historias de arriba abajo y de derecha a izquierda. De la Mesopotamia se trajeron los toros alados con cabeza de hombres barbados que guardaban las entradas del palacio de Sargón, el “sin rival”, en Nínive; los mosaicos turquesa del león de Nabucodonosor y el código de Hamurabi. Hoy reconstruyen grandes puertas, paredes enteras, lenguas olvidadas en otro palacio en el centro de París.

Si por algo se reconoce París es por la Tour Eiffel. Tantas veces vista en películas y postales, en la ciudad se la ubica desde la Place de la Concorde, desde Champs Elisées, desde Notre Dame. Es fondo obligado de muchas fotos. La marca de identidad en el horizonte. Desde su cúspide, París en los cuatro puntos cardinales se extiende a la luz de la tarde. Bajo la llovizna y azotados por un viento frío de otoño esperamos que la noche encienda las luces de la ciudad y dibuje las calles y edificios con blanco y amarillo. Otro espectáculo. También es figura.

Deslumbra además el otro París, el que se refleja en los edificios de espejo, el de las explanadas con esculturas de Miró, el de las fuentes alineadas con el Arco del Triunfo y los Champs Elysées, el de los colores y formas geométricas, el de las grandes empresas, de los ejecutivos en bicicleta. Es el París de La Défense, la apuesta al futuro que ya llegó.

¿Qué puede decirse de París que no se haya dicho, escrito o filmado sin caer en el lugar común? Casi nada, salvo que es un privilegio formar parte del cuadro.

Publicado en El sanducero 20.10.10

viernes, 29 de octubre de 2010

Todo un mes

Octubre callado. Octubre de definiciones.
Pasó octubre y no escribí ni el regreso a las caminatas por la orilla del río, ni el muro del jardín rebrotado en sus ladrillos, ni los helechos en los huecos del ciruelo. Ni las desazones, ni los desvelos.
Pasó octubre. Sin voz.

viernes, 1 de octubre de 2010

Retorno

Estoy volviendo. Amanezco en mi país después de dos meses largos de inasistencia. No es ausencia porque estuve, pero no es lo mismo. Pasaron cosas que no me enteré, otras en las que no pude estar, otras que mejor no estuve.
Vuelvo. La incertidumbre vuelve conmigo. Se me metió en la valija y no pagó sobre peso.

domingo, 26 de septiembre de 2010

To Change the world. Margaret Randall


Llegué a este libro luego de leer el de su hijo "Estar allí, entonces" que comento en otro post. Y si aquel libro me encantó, éste me apasionó desde su sensibilidad de mujer comprometida pero también como observadora, por momentos calma, por momentos implacable.
Una década de vivencias en la Cuba revolucionaria (de 1969 a 1980), contada con el corazón y el alma de esta escritora norteamericana que ha signado su vida por compromiso político. La experiencia cubana contada desde lo subjetivo, con conocimiento de causa, como testigo privilegiado y desde las experiencias cotidianas de la lucha de criar cuatro hijos en el marco de la revolución. Margaret Randall muestra así los grandes logros, como también los errores más dolorosos. A través de una prosa hermosa, poblada de imágenes, la legendaria escritora, poeta y fotógrafa va guiando al lector por estas memorias que ya se han incorporado al acervo bibliográfico de quienes quieran acercarse al proceso revolucionario que ha marcado a generaciones enteras.
Margaret Randall es una reconocida militante feminista y tienen más de ochenta títulos publicados, entre los que se encuentran Stones Witness and When I Look into the Mirror and See You (Rutgers University Press). También estuvo en Vietnam y acompañó el proceso sandinista en Nicaragua. Acaba de publicar un libro de poemas sobre los desaparecidos en América Latina.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Cuentos de pescadores


Nunca había visto los pescados del lago. He oído de su tamaño, de trofeos en las competencias de pesca, ¡bah, cuentos de pescadores! También he oído el golpe al caer contra la superficie del agua. El ruido de un remo que se estrella de plano y augura buena cacería. Y al mirar sólo quedaban los círculos concéntricos por donde se había hundido. Me imaginaba el pez en el aire en una vuelta completa antes de caer con todo su peso entre las ondas que se abrían para darle paso. Siempre lo imaginé de lomo oscuro y barriga más clara, tal vez plateada.

El domingo vimos un pescador con su trofeo. Acababa de sacarlo y lo lucía para la foto. Era un ejemplar bello, por decir algo. El pescador lo sostenía por la cabeza a la altura de sus caderas, la cola rozaba el suelo y abanicaba las gotitas que se esparcían alrededor. Encima de las agallas que aún se esforzaban por lograr algo de oxígeno, el ojo parecía pedir auxilio. El animal, enfundado en un vestido dorado para desafiar las profundidades del lago, se despedía ahora en un beso. La boca, sedienta de tanto aire seco, balbuceaba el adios con sus labios de diva.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Colorida caravana


Estuvimos una hora para llegar de IITA a Ibadan y son 7 km. A veces avanzábamos apenas, a veces no avanzamos por largos períodos. Tampoco podíamos volvernos. Algunos conductores impacientes intentaban adelantar por la banquina, cuando existía, y otros se largaban por la vía contraria, sólo hasta que un camión en el sentido inverso les cortara el paso, empeorando el trancón. Habíamos quedado detrás de un camión grande de maderas a listones pintadas de varios colores y leyendas que le cantaban loas al Señor. Era un muro ante nosotros y llevaba tapada la carga con lonas negras mal atadas que hubiera volado si soplara el viento. Colgados de las barandas a distintas alturas, se veían muchachos. Desde mi lugar en el asiento de adelante del auto veía unos cuatro muchachos. Serios, a contraluz apenas se distinguían los rasgos, con la ropa muy sucia, algunos con el torso desnudo. La primera vez que quedamos parados uno de ellos se deslizó hacia abajo hasta la ruta, se paró contra el paragolpes trasero, es decir frente a mí, a no más de un metro y se puso a mear. Imperturbable. En minutos lo imitó otro que se paró de costado, otro entre los pastos del borde del camino. Descendían como monos de sus árboles, apenas deslizándose para aliviarse en público. Luego cuando el camión avanzaba, con la misma tranquilidad se trepaban por las barandas hasta la altura que el impulso les alcanzaba. Nueva a parada y nuevo descenso a mear contra el camión, de frente a la gente sin pudor, como un acto asociado por completo a su naturaleza. Eran muchos más que cuatro. Uno se agachó en la banquina con las rodillas más arriba que la cintura, con una mano se bajó el pantalón apenas dejando la cola al aire y dejó la camisola cubriéndolo, hizo caca y se volvió a subir cuando el camión ya arrancaba de nuevo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Como botella a la deriva

Un filtro lunar ilumina el aire de la mañana. Denso, sostiene las hojas de las plantas en sus manos.

Faltan las manos que sostienen. Uno es siempre una botella en el mar. Jinete de mares encrespados. Ojalá lleve un mensaje. Vacía, se ahoga en turbulencias, zozobra y tal vez, ni alcance a navegar.

¿Hay un puerto donde llegar? ¿Es una playa? ¿Un remanso? Esta botella lleva el eco de un mensaje. Humedecido, borroneado. Llega a unas manos dispuestas. El papel se rasga sin envase de vidrio. Embotellado era una posibilidad. En las manos que sostienen se deshace. No hay mensaje. Las preguntas se dispersan en el aire de la mañana. Fresco, es aire de mar.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Latin Evening at Ibadan


El desafío: organizar una fiesta latina en una región del mundo donde somos absoluta minoría. La propuesta era del gerente del Hotel del IITA (I House), en un intento por convertirlo en lugar de descanso para unos cuantos extranjeros y africanos con dinero en esta región de Africa Occidental.

Elba se encargó de la comida. Elba es una colombiana de Montería, excelente cocinera. Pero no habla inglés. Ahí la Marga tuvo su rol: traducir las recetas y articular entre el chef y Elba en un juego bilingüe difícil de conciliar por momentos. Para Elba el comino sólo podía ser el colombiano y para el chef a la carne le faltaba picante. Solución: Elba trajo su comino de la casa y el chef le agregó pimienta a la carne luego que Elba se fue de la cocina.

Entonces, la comida fue colombiana de la costa, no latinoamericana, pero eso hubiera sido mucho pedir. A la tarde cuando fuimos a ver cómo estaba todo, resulta que todo nos estaba esperando: desde los plátanos verdes para hacer patacones a las yucas cortadas para hacer al vapor y la carne de la picada mixta. Tercer rol de la Marga: pelar plátanos verdes para hacer los patacones. Nunca lo había hecho, tampoco nadie le avisó que las manos y las uñas quedaban marrones como pintadas de iodo. Les cuento que sale con limón… como a los tres días.

Jorge se encargó de la música y los videos. Ahora sí tenía que ser latinoamericana y entre merengues y salsas de Colombia y de Cuba mechamos la Vela Puerca y Andrés Calamaro para marcar presencia, al menos. Y había pensado en música más tranqui para la cena, incluyendo a los brasileros, y más movida para el baile, pero hubo que arrancar con Elvis Crespo desde el principio. La mayoría de la concurrencia era hindú, gente que venía de Lagos e Ibadan. Se bancaron algunas salsas y luego empezaron a desfilar por el dj a pedir música hindú. No, no tengo, es una fiesta latina, les contestó Jorge. Pero yo sí tengo, le dijo el muchacho, traigo mi laptop y la conectamos. No, lo siento, es una fiesta latina, insistió el dj. Los hindúes se fueron de a poco.

Fue un esfuerzo mantener el ambiente para una concurrencia tan diversa y la reflexión, no muy sesuda, es que aquello que en tu país es tan querible carece de significado fuera de él. Salvo Miami vice. ¿Cuándo logramos que todo el salón bailara? Cuando la baracutanga de Emilio Estefan salía a escena: Shakira, Ricky Martin, Marc Antony. Cuando decaía el número de personas en la pista arrancaba el mix Miami y se armaba ambiente de nuevo.

También habíamos querido pasar videos de nuestros países, paisajes de la diversidad pero no encontramos cómo bajar mucho del material que aparece en internet. Unos videos que enseñaban a bailar salsa cubana (¡qué rico, chico!) y que eran imposibles de seguir (1-2-3; 5-6-7) fue el telón de fondo. Y los goles de Maradona eran una buena muestra del espíritu latino, a falta de los de Forlán. Pero sólo los teníamos en la película, Maradona by Kusturica, muy contextualizados en la construcción social que se ha vuelto Diego, sobre todo a partir del famoso gol a los ingleses. No sé si la han visto. Va mezclando entrevistas a Maradona con documentales de la época de la guerra de Malvinas y sobre las imágenes del llamado “gol del siglo” superpone caricaturas de la Reina, el Príncipe Carlos, Bush, Reagan y la Thatcher de forma bastante ridícula. No way, no se puede proyectar eso sabiendo que al menos esperamos unos cuantos ingleses y ningún argentino. Jorge insistió. Y se arriesgó a proyectarlos intentando cortar las imágenes de la guerra y las caricaturas. Por supuesto que en una salió el hundimiento del Belgrano, la Thatcher a bordo de un barco rumbo a Malvinas y la Reina corriendo al Diego. Un inglés, que me había contado que corría 80 km en siete horas, me dijo: - Yo estuve allí. ¿Allí dónde?, le pregunté. En la guerra, me contestó. ¿Dónde? ¿Cuánto tiempo? En un barco. Todo el tiempo, me contestó. Con razón corría tanto. Era milico.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El viaje del elefante. José Saramago

Después de Caín me largué de lleno a leer El viaje del Elefante. También me gustó pero no me causó la impresión del libro anterior. Es una novela llena de ironía, sarcasmo, belleza en estado puro y humor, un humor que el autor usa como herramienta para acceder al laberinto de humanidades en conflicto. El libro narra el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que atravesar media Europa por caprichos y estrategias reales. A mediados del siglo XVI el rey Juan III ofrece a su primo, el archiduque Maximiliano de Austria, un elefante asiático y debe entregárselo. Un hecho real, que está en la Historia pero que Saramago recrea desde la pequeñez de los acontecimientos con mucha compasión hacia los personajes. El propio autor cuenta que : «Este relato surgió hace unos diez años, en Salzburgo. En un restaurante precisamente llamado El Elefante vi un friso de pequeñas esculturas figurando la caminata de un elefante desde Lisboa hasta Viena [...] No es una novela según nos hemos acostumbrado a entenderlo. Lo llamaría "cuento", una designación no menos noble que la de novela y que incluso tiene una tradición más antigua.»

Saramago reflexiona sobre la condición humana y nos sonríe con ironía a lomos de Salomón. Nos muestra así que el ser humano no ha cambiado gran cosa, a pesar de los siglos transcurridos desde este increíble viaje, narrado con mucho sentido del humor.

domingo, 12 de septiembre de 2010

El nuevo maestro.



Thérry es un muchacho de Canadá que se crió en el IITA cuando su padre trabajaba en el I House. Fue a la escuela acá y habrá jugado y corrido por los jardines con otros niños como él. Hace más de diez años que se fue. Hoy tiene 22 y volvió como maestro por un año. Volvió a cerrar el círculo con los niños de ahora en la escuela de siempre.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El Ramadán

Los musulmanes intensifican sus rezos al acercarse el final del Ramadán. En una de las últimas noches impares (21°, 23°, 25°, 27°, 29) se produce la Noche del Poder, que es aquella en que el Corán fue revelado a Mahoma a través del arcángel Gabriel. Pero nadie sabe cuál es la gran noche porque Mahoma no se los dijo, entonces para embocarle hacen vigilia y rezan toda la noche, las cinco noches. Ayer tocó.

Durante un mes escuché los cánticos empezar a las cinco de la mañana y luego repetirse varias veces al día. Sólo había oído del Ramadán por las noticias. Algunos años termina el 11 de setiembre, como éste. En Nigeria, país con la mitad de la población musulmana el Ramadán es ineludible. Hay que saber de qué se trata.

Los musulmanes hacen ayuno y abstinencia de las cinco de la mañana a las siete de la tarde durante todo el noveno mes lunar. Hombres y mujeres adultos y con juicio deben practicarlo, salvo que la mujer esté menstruando o en puerperio. Lo practican como una gran escuela de disciplina y doctrina, tanto espiritual como moral, pues el ayuno no es sólo abstinencia de comer, beber o mantener relaciones sexuales, sino que también de todo lo que sea mala palabra, mal acto o mal pensamiento. No es una penitencia sino un acto de celebración de la fe para estar más cerca de Dios. Incluso se supone que, durante este mes, si un musulmán es agredido u ofendido debe mostrarse indulgente.

Las últimas noches del mes “Aquellos que se mantienen en vigilia y realizan devociones sinceras por Allah se vuelven tan inocentes como los que recién han nacido” y le son perdonados todos los pecados. Dicen que Mahoma, afligido por su pronta partida, preguntó “Cuando yo abandone mi comunidad hacia el Mundo de las Almas, quién (le) llevará (…) las bendiciones de nuestro Señor?” Y Allah le respondió “No te preocupes Mi Amado, haré descender Mi paz y bendiciones a tu comunidad en la Noche del Poder a través del bendito Arcángel Gabriel.” Es así que todo acto de misericordia, adoración o caridad que se realiza en esa noche es mejor que mil meses de adoración.

Y Allah les dijo “No pierdan tiempo en este Mes del Perdón en dormir…”. Y se lo han tomado al pie de la letra. Hasta los vecinos participamos de tanta devoción porque nadie duerme escuchando las plegarias por los altoparlantes de los minaretes de las mezquitas durante toda la noche. Pastillas, tapones en los oídos, cualquier cosa con tal se sacarse el lamento de adentro de la cabeza. Por suerte es en las noches impares, así que se duerme una noche sí y otra no.

Y es así que este año mientras los judíos festejan el Año Nuevo o Rosh Hashaná, los musulmanes se prestan a terminar el mes del Ramadán, esa misma noche ambas comunidades fijan el curso de los acontecimientos del año que empieza.

Hoy viernes es el Fin del Ramadán y se celebra con la “La Fiesta del rompimiento del ayuno” o “Id al Fitr” en árabe. Este día Allah les dice a sus fieles: "Mis sirvientes, por Mi causa ustedes ha guardado el ayuno, y por Mi causa ustedes han realizado las oraciones. ¡Ahora pueden irse sabiendo que a ustedes se les ha concedido el perdón"!

Y todos felices, festejan, se visten de blanco (los hombres), se intercambian regalos, se visitan y van a la mezquita a orar. Y listo; perdonados para empezar el año como recién nacidos y hasta el próximo Ramadán en que Alá nuevamente “aceptará la ofrenda más pequeña, dará la más grande abundancia, y perdonará hasta el pecado más terrible!” Allah dirá: "Ahora pueden partir sabiendo que a ustedes se les ha perdonado. Ustedes han ganado Mi aprobación, y Yo estoy bien contento con ustedes".

Fuimos a Ibadan ese día. Esperábamos ver fiesta en las calles pero había menos gente que nunca. Pero sobre todo no había camiones en la ruta y llegamos al centro en unos minutos. Allah es Grande.

Publicado en El Sanducero. Setiembre 2010.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Paisaje





El ruido del agua que cae por la represa domina todo. La selva en estratos se refleja en la superficie lisa del lago. Es sólo un listón a lo lejos. El resto tirita en pequeñas ondas. Varias corrientes lo cruzan aguas arriba, aguas abajo. Los camalotes se acumulan en la orilla y simulan que el borde del lago se aleja.
Se escucha el chapaloteo de los peces cada tanto. No los he podido ver. Sólo los escucho e imagino su tamaño.
La selva, del otro lado, ofrece maciegas de pasto en primera línea. Luego, una fila de arbustos tupidos. Cambian los verdes por las plantas y las luces. Se destacan a esa altura algunas palmeras. Más atrás, otros árboles más grandes levantan sus ramas y las copas se sacuden en lo alto. Se distinguen troncos, ramas y texturas como no se veían en el segundo estrato, más macizo, más achaparrado. Se notan enredaderas abrazando algunas ramas. La luz cincela los verdes y la humedad del lago en una bruma oculta los brillos.
Ya se oyen los musulmanes.
La bóveda de nubes corona el paisaje y filtra en gris los colores del bosque.

jueves, 2 de septiembre de 2010

De necesidades


Hablamos con el jefe de los servicios de mantenimiento del IITA, un hindú musulmán muy serio, que como está terminando el Ramadán con su mes de ayuno habla bajito porque se siente débil (él lo dice). Nos explicaba lo difícil que es para él hacer que los nigerianos trabajen con calidad y eficiencia. El decía: "a veces pienso que acá toman la única comida del día y luego están preocupados por cargar el celular, por cargar la linterna, por llevarse agua potable. Y entonces no se concentran en el trabajo y no rinden". "A veces pienso", repitió, "que ellos están físicamente presentes, pero su mente no está acá".

martes, 31 de agosto de 2010

Apuntes viajeros III. Barcelona de Gaudí






· La subida al Parque Güell la hice junto a cientos de turistas de todas las nacionalidades. No pude fotografiar al lagarto sumido en un mar de manos, sonrisas, lentes, y focos. Me compré uno en miniatura en la tienda de recuerdos. Lo miré y no lo reconocí.

· En el Passeig de Gràcia uno se enfrenta a la fachada de la Casa Batlló. Tantas postales vistas, tantas fotos, pero con 38°C, más que nunca parece derretirse desde los marcos de sus ventanas.

· Adentro todo cobra sentido: el espinazo de la escalera, la caracola del techo, las escamas de las paredes, el costillar de la ballena en el altillo, las vértebras esmeraldas del dragón en el tejado. La naturaleza como la primer casa del hombre. Me viene a la mente la canción de Ana Prada: “todo lo que está naciendo es redondo, o casi”, aunque no creo que ella pensara en Gaudí al componerla.

· El patio interior te mete en la frescura de un acuario y a través de los balcones de vidrio, la luz bucea desde el azul profundo hasta el blanco.

· Una fila de gente circunvala dos cuadras para acceder a la Sagrada Familia por la fachada de la Pasión, protegida por columnas que son troncos de sequoias gigantes. Este retablo reconstruye el Vía Crucis y la resurrección de Cristo. Gaudí sólo dejó dicho que debía inspirar terror y así lo hizo Subirachs, que la llenó de simbologías e historias: el criptograma que siempre suma 33, el alfa y omega como principio y fin, las puertas labradas que narran los últimos días de Cristo y hasta el propio Gaudí incorporado en la procesión, son parte de este trabajo minucioso.

· Desde 1883 hasta ahora mucho se ha avanzado pero mucho queda por hacer: como las catedrales góticas las que empezaba una generación y las continuaban otras mezclando técnicas, estilos y diseños.

· La fachada de la Gloria está en construcción. Las torres coronadas de frutas o las cúpulas como espigas con sus granos destacan en colores la envoltura de andamios.

· Pero sólo el interior explica la grandiosidad. Se escapa una exclamación. Se han inaugurado cinco juegos de vitrales en colores que crean luces en la nave según la hora del día donde se encuentre el sol.

· De nuevo la naturaleza como la casa original: la nave es un bosque de columnas helicoidales que brotan como plátanos y explotan en la bóveda en un follaje estrellado de mosaicos naranjas que dejan filtrar la luz natural.

· Barcelona desde las branquias de las torres se ve hasta el horizonte.

· Las palomas del Arbol de la Vida, que corona la fachada del Nacimiento, se posan en los hombros de los turistas en el puente de observación.

· Tantos detalles, tantos esfuerzos, tantos artistas, nada es dejado al azar.

lunes, 30 de agosto de 2010

Apuntes de viaje II. Barcelona





* Los dos días más calurosos del verano español caminé Barcelona junto a Leticia, mi "cálida" anfitriona.

* Del Passeig de Gràcia a las Ramblas, caminata obligada entre el tumulto de turistas de todas partes del mundo. Los catalanes no están. Le han dejado la ciudad a los visitantes.

* Mercado de la Boquería: universo de colores y olores: frutos de la tierra y frutos del mar. No son todos de acá. Animales marinos que se camuflan como dedos con uñas, como ramas, como piedras. Frutos del bosque o del huerto que desafían los colores naturales, las formas habituales. Pescados, mariscos, moluscos, crustáceos, vivos o muertos, en agua o en hielo. Jugos y ensaladas que combinan colores y sabores, texturas y formas. El mundo entero se exhibe aquí.

* Como una peregrinación subimos al Mont Juic, la Villa Olímpica, el Museo Miró. Siempre caminando bajo el sol de agosto. A los pies Barcelona, la Plaza de Toros, las torres de la Sagrada Familia. Una brisa dispersa gotas de una fuente y nos refresca.

*Muestra fotográfica de Antifotoperiodismo, o las fotos que no fueron publicadas, las que describen el entorno del hecho periodístico. Como las Meninas de Velázquez: el cuadro de lo que rodea al cuadro.

* Antifotoperiodismo: Me impresionó el trabajo de Paul Fusco en 1968, mientras trasladaban por tren desde Nueva York hasta Washington el féretro de Robert Kennedy asesinado. Paul Fusco sacó la cámara por la ventanilla y fotografió a un pueblo entero despidiendo a su líder: caras de dolor, de respeto o de angustia, de incredulidad, de rabia; caras viejas y caras jóvenes, de piel negra y de piel blanca, niños rosados y niños cobrizos; con banderas, con mano en alto, con puño al pecho; de gala, de uniforme, de ropa de trabajo. Un pueblo entero despidiendo a su líder al costado de la vía.

* De un azul difícil de entender viniendo del Río de la Plata, el Mediterráneo se mezcla entre yates, muelles y pescadores. Azul azul como la camisa que llevo. Azul Azul como el cielo que veo. Tan azul que trasparenta los peces grises y plateados para gaviotas y cormoranes que se lanzan en picada o flotan a la deriva. En el puerto, tanta vida. Misión cumplida: la Marga à la Méditerrenée...

En la ruta

En la ruta a Lagos se lee este cartel enorme, con la foto de una muchacha visiblemente afligida:
"Pare de llorar
Cásese ahora
Le damos la solución para pasar, en una noche, de soltera a casada"


martes, 24 de agosto de 2010

Apuntes de viaje I. Madrid.



* El verano reluce en el asfalto y se entretiene entre el follaje del Paseo del Prado y los macetones de la Cibeles.

* Cerveza helada y aceitunas al paso en Bellas Artes. ¿Qué camino tomo? ¿La calle de Alcalá o la Gran Vía? He ahí la cuestión.

* Romería de paseantes y artistas en la Plaza Mayor y el Mercado San Miguel. Tapas y vino, música de acordeón, aceitunas, calamares y jamón.

* Museo del Libro en la Biblioteca Nacional. Algunos imperdibles: el original manuscrito del Cantar del Mío Cid de 1207; el "Libro de Geometría práctica y tracado el cual trata lo tocante al oficio de sastre" de 1580 o el "Informe médico moral de la penossisima y rigurosa enfermedad de la epilepsia" de 1728.

* Muestra de Fellini en la Caixa Forum. Uno sale como trastornado, metido en su mundo y empequeñecido frente al talento.
-Marcello, come here! Hurry up! grita Anita Ekberg desde su vestido negro en la Fontana di Trevi (La Dolce Vita, 1960),
y se mezclan con la voz de Bob Dylan que canta, sentado en la playa al amanecer en Satiricón (1970) :
No enciendas tu luz cariño
voy por el lado oscuro del camino

Una vez amé una mujer,
una niña, según dicen
le di mi corazón pero quería mi alma

domingo, 22 de agosto de 2010

Aeropuerto Murtala Muhammed. Lagos


Entre miles de personas que gritan y no respetan una fila hicimos el check in para viajar a España. Antes, hay que abrir las valijas que son revisadas por dos funcionarios en forma sucesiva. Abren bolsas, despanzurran paquetes, esculcan todo. Y ahí quedan las valijas como almohadones destripados, prontas para ser pesadas y despachadas. Nuestra vida es algo más fácil porque vamos custodiados por un funcionario del IITA. Luego a correr porque siempre alguno se mete por delante diciendo que se le va el vuelo u otra excusa por el estilo y nuevamente control. Esta vez con rayos X al equipaje de mano y a tu persona. Dos policías, mujer y varón te cachean, sacan los zapatos, prenden las notebook, similar a la paranoia desatada en todos los aeropuertos desde hace unos años, pero acá es a los gritos. Y uno ni entiende lo que le dicen pero sí entiende que lo agreden.

Embarcamos. De nuevo control de pasaporte y me preguntan si el pasaporte, que tiene anulada la página de hijos menores, no está anulado en su totalidad. Claro, no entienden español. Pasamos luego a un pasillo, lleno de gente sentada en asientos o en el piso, de pie, conversando, gritando, riendo. El aire está estancado. Ya no se siente el aire acondicionado del resto de las salas y somos muchos. Otra vez nos abren los equipajes de mano y dos funcionarios, esta vez del aeropuerto, te revisan el cuerpo. Mucha gente lleva enormes bolsas como equipaje de mano. A algunos le sacan los bultos y discuten. A todos les abren y les dejan el equipaje revuelto. Se escucha el llanto de un niño que no encuentra consuelo en la espalda de la madre y dentro de la tela que lo acarrea. Con una sola mano la madre le libera los brazos y el niño parece quedar más tranquilo. Miramos a través de un vidrio la pista y las maniobras de acondicionamiento del avión que acaba de llegar de Madrid. Hay como una cofradía entre algunos de los que esperan para embarcar, pero no llegaron juntos. Hablan en yoruba, arman grupo y se ríen. Deben ser viajeros habituales.

Dan la orden de subir al avión, primero mujeres con niños. Es el desbande: todos pretenden pasar. Nosotros también porque hay que acceder a los compartimientos para el equipaje de mano que son acaparados por los de las bolsas de plastillera. Y por supuesto que cuando llegamos ya está todo ocupado por sus bultos. Hacemos lugar a la fuerza.

En un tramo de la manga de embarque quedamos detrás de dos muchachas nigerianas que viven en España. Una nos cuenta que su hijo de 10 años no quiere venir más a Nigeria porque cuando lo trajo a los cuatro se asustó del tumulto del aeropuerto y ahora dice que “son todos negros”. “Tu madre y tú también”, cuenta ella que le responde, pero él no ha cambiado de opinión y no ha vuelto en seis años. La otra nos pregunta si estamos en Nigeria por trabajo o paseo. Por trabajo, respondemos. Les deben pagar muy bien, nos contesta con una sonrisa amarga.

martes, 17 de agosto de 2010

Infracción.

Pasamos en rojo un de los dos semáforos que existen en Ibadan y que nadie respeta. Y nos pararon dos milicos con camisas naranjas y boinas negras. A los gritos. Malos malos. ¡Que si no vio la luz que los papeles que baje el vidrio! El gordo fue para el lado del acompañante y quería abrirme la puerta y nos decía en ese mal inglés que me cuesta tanto: ¡Y me acompañan a la oficina! (supongo que sería la comisaria o similar). La cara y la agresividad daban miedo y bajé el vidrio. Nos pidió documentos. No teníamos. Insistía en que abriera la puerta. Que no le abro la puerta y que no lo acompaño a ningún lado. A los gritos en plena calle. La colombiana que iba con nosotros le mostró su tarjeta de la ONU. El milico la miró, vio que no era la del conductor, se la guardó en el bolsillo y se fue dejándonos parados en el medio de la bocacalle. No entendíamos ni la mitad de las cosas que nos gritaba. En la esquina se había juntado gente que nos miraba, se reía y también gritaba. Los seguimos en el auto. No podíamos perder los papeles de la colombiana y el que parecía el jefe nos esperó. Jorge le mostró un billete, como sonseando. Que no, que usted pasó con roja y que yo que sé pero los agarró como al pasar y se los metió en el bolsillo. ¿Y los papeles? ¿Qué papeles? Yo no tengo los papeles, decía. La colombiana cada vez más lívida. Pasados unos segundos eternos, el milico abrió la bocota casi sin dientes, largó una carcajada y sacó del bolsillo los documentos. Me dieron ganas de bajarle el resto de los dientes de una trompada.

jueves, 12 de agosto de 2010

Comentarios del día


Empezando el Ramhadán, los cánticos de los musulmanes me despiertan a las 5 de la madrugada. Y uno no entiende qué lo mantiene insomne hasta que identifica ese lamento de animal herido que se le ha metido en el cerebro.
Este año está lloviendo más. Entre mansito y torrencial viene lloviendo hace cerca de una semana. Los días son grises. A veces todo se pone negro y se descuelgan chaparrones furiosos. Algunos días entre el follaje de magnolios y bambúes se cuela el sol desafiando el cielo plomizo. Revive el verde en la luz y se recorta fresco sobre el telón del cielo. Pero lo he visto poco.
La ventaja es que hace menos calor, hay una brisa fresca y a la mañana, las caminatas permiten mayores esfuerzos.
El otro día salvamos una cría de ardilla que estaba con hipotermia, casi muerta. Le dimos calor, intentamos que comiera (¿qué comen las ardillas bebés?) y en unas dos horas ya quería salirse del bolsillo. La dejamos ir para que la naturaleza cumpliera su ciclo.
Las plegarias musulmanas acompañan el color del cielo cinco veces al día.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi gran pez. Alvaro Heinzen. Lunes, 09 de agosto de 2010 en Facebook



- Yo estoy empezando a jugar tenis, viste que los años se te vienen arriba y hay que entrenarse, hacer ejercicio. ¿Vos hacés algo? Preguntó seguro que con esa figura no debería hacer mucho ejercicio. Se llevaban un montón de años.

- Yo voy a nadar todos los días al río a las 6 de la mañana. Contestó sin inmutarse.

El otro lo miró incrédulo, pero a el no se le movieron ni uno de los pocos pelos que le quedaban.
Estábamos en pleno invierno. Si en Paysandú el verano te atonta, el invierno te entumece. Es húmedo y muy frío. El era muy acalorado, lo veías en manga de camisa en pleno invierno. Por algo era hijo de doña Elida, la que se murió en pleno invierno con el alargue del ventilador en la mano, ese artilugio que le había inventado el tío Arel para cuando ya no podía caminar.

- Claro hago un poco de croll, en general en la playa Park, cuando no está crecido, una media hora no mas; salís como nuevo.
- Ah si? y todo el Año?
- Claro si no no sirve, dijo con una sonrisa.
- ¿Pero eso es de ahora o nadás hace mucho?
El tenis había perdido toda emoción a esa altura.
- Toda la vida, cuando empecé el río no tenía este color, te podías ver los pies en el fondo.
-¿ En serio?
- Si claro, pero no había fábricas, nos tirábamos del muelle y se veía clarito, el agua era transparente. Cuando estábamos en el liceo cruzábamos el rio. La arena de la isla es divina, en esa época era mas salvaje, estaba completamente deshabitada y llena de plantas de sandías.
- ¿Sandías?
- Si sandías y cuando estaban lindas nos traíamos alguna.
- ¿Pero como?
- Nadando, ves así, hizo el gesto con los brazos como nadando y empujando alternativamente la sandía hacia el centro. Es que las sandías flotan. Agregó
- ¿Flotan?
- Si por eso las traíamos, y las de la isla son las mas ricas que he comido.
-¿Sigue habiendo?
- No he vuelto hace mucho, ya no me da para cruzar el río, pero creo que ya no. Pero bueno, cuando quieras avisame y nos vemos en el río.
- Si claro te aviso...


Chichito el pez mas grande que habitó el río Uruguay, salú.

martes, 10 de agosto de 2010

Caín. José Saramago

Cuando mi hija tenía 8 ó 9 años se interesó por la versión bíblica del origen del mundo. A partir de sus preguntas nos sentamos varias tardes a leer el Antiguo Testamento como quien cuenta historias.
El Caín de Saramago me remitió a esos momentos compartidos con mi hija, a la mirada de lógica descarnada para interpretar un hecho o entender un relato. A la ironía frente al absurdo, a la indignación frente al abuso, a la rebeldía ante la injusticia y sobre todo a la incredulidad de que ese fuera el libro más importante de todos los tiempos.
Con maestría Saramago realiza un viaje con Caín por protagonista por los sucesos bíblicos medulares y va diseccionando la “versión oficial” con humor e irreverencia sí, pero desde una ética clara en la que no evita las valoraciones del hombre moderno. Para mí un libro excelente. Si lo pueden leer sin el “peso” de los prejuicios religiosos podrán disfrutar de la mejor literatura.

domingo, 8 de agosto de 2010

Disputa conyugal


En un semáforo dos niñas jugaban a saltar y les saqué una foto. ¡No!, me dijo Jorge, que ahora hay que darles plata.

-¿Por qué hay que darles?- le contesté yo. –Sólo les saqué una foto.

Al instante las niñas se habían multiplicado contra la ventanilla del auto y gritaban y chillaban.

-¿Ves? –me contestó Jorge ya molesto.

-No les des nada. -le respondí.

Pero no resistió, bajó la ventanilla y les dio unas nairas a algunas de ellas. De golpe aparecieron muchas más niñas que se arracimaron sobre el auto y gritaban, moqueaban y lloraban y no nos dejaban arrancar.

Desde un mini bus los pasajeros nos señalaban y se reían de nosotros.

viernes, 6 de agosto de 2010

De aduanas

En Ghana un funcionario le preguntó a Jorge si conocía a Suárez, el futbolista. Sí, le contestó Jorge, somos un país muy chiquito. Y es mala persona, ¿verdad?, continuó el funcionario que buscó su consentimiento para agregar: porque nos dejó fuera del campeonato.
No, le contestó Jorge, el que los dejó fuera del campeonato fue el que erró el penal.

martes, 3 de agosto de 2010

En la clínica

Fui a la clínica por una contractura cervical que no cede y que ya se consumió todo el stock de Perifar flex que traje de Uruguay.

  • Nuevamente la dificultad para entender porqué no llevo el apellido de mi marido. Por lo tanto mi ficha médica no aparecía, la buscaban por la H y no aparecía. La buscaban por la M y no aparecía. Por supuesto la había archivado por la F. Yo les decía: In my country, women don’t use husband’s name y me miraban con sus hermosos ojos negros casi fuera de órbita. Tuve un minuto de lucidez y les dije We keep father’s name all life. La mujer que me tomaba la presión soltó el instrumental, me sonrió con cariño y contestó, ¡Qué hermoso! Yo lamenté mucho perder el nombre de mi padre cuando me casé.
Nos habíamos entendido.

  • La doctora, una señora madura pero no mayor que yo seguramente, escuchó el motivo de mi visita con una sonrisa. Luego, casi en sordina, con una voz que acariciaba las paredes empezó a darme una larga explicación sobre sus dolencias, similares a las mías y su imposibilidad incluso para dormir. El sábado lloraba de dolor, me confesó. Y no hay cura. No hay nada que hacer, salvo analgésicos, continuó. Ok, I want some pills, le dije, acostumbrada a los escasos minutos que un médico te dedica y por lo tanto temerosa de salir del consultorio sólo con el cuento. Pero ella seguía con su explicación del dolor que le nacía en el cuello y le continuaba hasta los dedos de la mano. Y el hormigueo y el punto de dolor en el codo. Sabía de lo que hablaba. También me contó que está intentando comprar un libro que trata el tema pero aún no ha podido porque en Canadá no le aceptan Master Card de Nigeria. Sí, ya sabemos eso. Yo me impacientaba pero ella parecía que no. Bueno, le dije, ¿sabe usted de alguien que me pueda dar un masaje? , como para ir concretando.

-¿Y para qué estoy yo aquí?-me respondió levantándose de la silla. -Yo le hago el masaje. ¿Quién mejor que alguien que sufre como usted para encontrar el punto exacto? Me tendió en la camilla y se tomó su tiempo para desatar los nudos. Luego me dio un analgésico y el nombre del libro que quería comprar para que yo también lo buscara en internet.

Estuve más de una hora y a mi marido (of course) le cobrarán U$28.

lunes, 2 de agosto de 2010

Conversaciones en el I House

  • Alexandra está haciendo investigación en fincas de productores de plátanos. Esta vez uno de los muchachos que relevaba la información se sintió enfermo pero quería seguir trabajando. Alexandra lo llevó a la clínica. Tenía tifus. El muchacho quería trabajar igual. Para él era más importante trabajar que curarse.
  • El 95% de las mujeres congoleñas han sido violadas al menos una vez.
  • En el parque nacional del Congo quedan sólo 4 familias de gorilas. Cobran U$500 por verlos. En la Universidad de Ibadan hay un gorila en una jaula, muerto de tristeza.
  • Antonio estuvo en Liberia, país desvastado por 20 años de guerra civil donde no quedan más que mujeres y viejos. Paraguay for export.
  • Cuentan que los soldados al llegar a un pueblo apostaban el sexo de la cría de las mujeres embarazadas. Luego les abrían el vientre para ver quien había ganado.

sábado, 31 de julio de 2010

Sábado en Ibadan




A bala suprimieron el problema de los hoodlums que asolaban Ojo axis, por lo tanto cesó la alarma para ir a la ciudad.
Los mismos lugares, la misma congestión, la misma gente ruidosa y colorida. Pero el loco que vivía sobre la basura bajo los arcos de acceso no estaba, ni está la basura. Tampoco los muchachos rellenando los baches a pala en el puente que parecía no resistir más. Sí estaban los que lavan autos al borde del camino y los jóvenes con polio en carritos estirando los brazos hasta las ventanillas entre los autos. Algo ha mejorado el ambiente. Apenas. Un camión con trailer se desbarrancó de trompa entre el pasto al lado de la ruta y la muchacha que nos vendió los choclos tenía ocho meses de embarazo y no más de 14 años.
Este año el jardinero se llama Víctor y es musulmán y me hace reverencias con las manos juntas sobre el pecho.

viernes, 30 de julio de 2010

Nigeria otra vez


IITA versión 2010.
Casi todo el mundo está de vacaciones y los que no, se han ido a otros destinos. La temporada de lluvias reverdece en el lago y en los jardines. Acá estamos encerrados hasta que pase la amenaza de bandas armadas que asolan Ibadan.
Los ghaneses no quieren que una uruguaya los visite.
El cielo plomizo anuncia chaparrones.

lunes, 26 de julio de 2010

Nick Carter y Mario Levrero


Leí Nick Carter, ese mítico libro de Levrero con nombre de cantante pop que ni había nacido cuando el autor escribió esta historia. ¿Qué tipo de libro es? Diría que la temática es la de una novela policial, pero no. Tiene mucho de surrealismo y echa mano a lo onírico como todos los libros de Levrero. Juega con el lenguaje, cambia de persona en la narración, cambia de plano narrativo, te envuelve, te arrastra y ¡zaz!, se terminó el libro. Es un paso de comedia de las novelitas policiales, un guiño de los folletines.
No se puede encasillar: es Levrero

domingo, 11 de julio de 2010

El futbol

"Después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol".

Esto dijo Albert Camus hace unos cuantos años. Yo no sé nada de fútbol pero el resultado de este Mundial y las perfomances de algunos "favoritos", me hacen intuir que es una gran verdad y me acerca a comprender la pasión de tantos.

jueves, 8 de julio de 2010

Cuentos escogidos. Juan José Morosoli

Volví a maravillarme con la narrativa de Morosoli, a revivir el fragmento de “La lluvia” (La vimos venir, borrando cerros y dejando todo atrás de su vidrio esmerilado…” ) , aprendido en la escuela y que me dejó pegada su poesía para siempre.

Preciso, como él dice “bastaba con no olvidar aquello que se ceñía al asunto como la carne al hueso para ser justamente objetivo." Avaro en adjetivos, creativo en los verbos, imitaba el habla de sus personajes con precisión fonética a veces y con alto valor estético otras. Gran observador de tipos humanos, sobre todo de aquellos que parecían amenazados a su extinción por el mundo nuevo. “Cronista de almas” le dijo Benedetti y nos cuenta de ellos no desde la decadencia sino desde la esencia de su ser de hombres, dotándolos de una “grandeza elemental” y una inocencia primitiva.

Disfruté enormemente estos cuentos como un retorno al más original de los destinos de escritor.

martes, 6 de julio de 2010

Lección de dignidad

Si llegara de Marte a aterrizar en 18 de Julio me costaría entender la algarabía de un pueblo que acaba de perder su pase a la final. La gente es un contínuo que pasa y pasa en autos, en motos, a pie o trepados en camiones envueltos en la bandera, con pelucas, gorros y camisetas celestes, vinchas azules y blancas y un sol dibujado en la cara. Suenan las bocinas, las vuvuzelas, los tambores y atronan parlantes con ¡Ay celeste regalame un sol! o coros de muchachos con el más tradicional ¡Uruguayos campeones!
Es que esta generación nos redime en el embrujo del trabajo bien hecho, del esfuerzo, del no darse por vencidos y del enfrentar al más grande de los rivales como a un igual. Lección de dignidad. Gracias por permitirnos soñar.