domingo, 31 de enero de 2010

La Familia de Pascual Duarte. Camilo José Cela.

“Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variamos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquellos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya.”

Así comienza esta novela, cuya publicación en España en 1942 inauguró un nuevo estilo de realismo (realismo existencial o "tremendismo", me enteré) con una fuerte carga social y una temática descarnada y angustiante. La novela es la confesión de un condenado a muerte. Es una narración en forma autobiográfica que expone la perdición de un hombre en las precisas circunstancias familiares y sociales que el relato mismo describe. Y esa perdición, válida en sentido total, tiene por causa el abandono y por resultado la soledad. Es una gran novela pero además es entretenida y se lee con entusiasmo.

Su autor, Camilo José Cela (1916-2002) es uno de los escritores españoles fundamentales del siglo XX y recibió en 1989 el Premio Nobel de Literatura. Fue colaborador del franquismo y es considerado un artista "rompedor" desde el punto de vista literario, ya que entiende que la novela es un género que no debe seguir ninguna norma, po lo que cada una de sus obras es diferente y que en cada unra ensaya una técnica diferente. Hace muchos años leí La Colmena que me dejó la impresión de ese universo brutal y en cierto sentido primitivo de la España franquista.

miércoles, 27 de enero de 2010

La sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón

Un librero lleva a su hijo, Daniel, a conocer el Cementerio de Libros Olvidados, donde el joven encuentra un volumen que lo apasiona y lo sumerge en el mundo y la vida de su autor, Julián Carax.

Esta novela ha tenido gran éxito pero, según mi entender, no es nada del otro mundo. Tiene algunos elementos buenos como su prosa que es fluida por lo que la historia avanza de manera bastante rápida. A veces resulta poética y tiene muy buenas imágenes. Entre lo malo, encuentro que no es muy clara la ambientación en la época que transcurre (años cuarenta y cincuenta); pero sobre todo me parecen pobres los personajes ya que no tienen complejidad, son planos, casi de folletín.
La novela empieza bien, con la biblioteca de los libros Olvidados, que parece hasta una reminiscencia borgiana, pero las expectativas no se cumplen, pues este elemento queda por el camino. Al principio el libro entusiasma bajo la promesa de un ‘misterio’, pero poco a poco, cuando nos vamos dando cuenta de que no hay más misterio que el pasado del tal Julián Carax, va mermando el interés. Hay escenas muy similares y repetitivas. Hay algunas informaciones que también se repiten sin variaciones. Se introducen en la trama escenas como de libro de fantasmas pero luego no hay desarrollo. Cuando se transcriben o cuentan los relatos que sobre la vida de Carax hacen otros personajes parece que todos saben todo sobre ese hombre. Los informantes actúan como narradores omniscientes, lo que parece un error narrativo importante. Es como si toda la vida de los personajes secundarios girara sólo en torno a Julián Carax y a sus amores, como en las telenovelas de la tarde.

Respecto a los personajes, que para mí son la carencia más grande, el malo es arquetípicamente malo, sin matices, lo que le quita el interés y encima no queda claro porqué quiere matar a todos. Otros personajes no tienen una función clara y si se suprimiesen de la historia no pasaría nada. En resumen, se puede leer, sobre todo si uno es amante de la novela rosa y el suspenso, pero no esperen maravillas.

martes, 19 de enero de 2010

Los secretos de Romina Lucas. Ercole Lissardi

Novela erótica de este prolífico autor uruguayo que cuenta el encuentro de un hombre maduro con la memoria de una joven que muere frente a sus ojos. El protagonista observa a una joven que maneja un automóvil en Montevideo, ella lo mira y esa distracción provoca un accidente que le cuesta la vida. El personaje se acerca a la moribunda, le toma la mano y logra quedarse con su última mirada. La novela parte de esa situación, que provoca en el protagonista una verdadera obsesión por reconstruir al efímero y misterioso personaje femenino. Un hombre rutinario y con una vida estable emprende una intensa búsqueda para conocer cómo vivía Romina Lucas . El libro cuenta, en primera persona, esta investigación que incluye relacionarse con las personas que la conocieron, recabar testimonios y hasta robar objetos personales.
Con tal de cumplir con su obsesión, no duda en mentir, cambiar de identidad, robar, y vivir experiencias sexuales inquietantes Esta intensa y persistente indagatoria lo va metiendo en el mundo de Romina Lucas perdiendo por momentos los límites de lo real y lo imaginario, donde las experiencias eróticas vividas o imaginadas son un componente sustancial de la trama que dota al relato de alta intensidad.

Ercole Lisardi nació en Montevideo en 1950 y durante la dictadura militar de Uruguay se exilió en México y en los últimos quince años ha publicado más de diez libros de cuentos y novelas.

sábado, 2 de enero de 2010

Segundo día

Es el segundo día del último año de la primer década del tercer milenio.
Disfruto del aire de mar y del aroma dulzón de abejas y magangáes embadurnados de jazmines. Una música clásica que no identifico llena los rincones y sacude las hojas de los árboles.
Comienza un nuevo año y uno piensa para atrás lo que hizo y lo que dejó de hacer pero sobre todo piensa para adelante y en los planes del nuevo año.
A todos los que amo les deseo que este 2010 sea un muy buen año, lleno de desafíos y esfuerzos gratificados.