martes, 31 de agosto de 2010

Apuntes viajeros III. Barcelona de Gaudí






· La subida al Parque Güell la hice junto a cientos de turistas de todas las nacionalidades. No pude fotografiar al lagarto sumido en un mar de manos, sonrisas, lentes, y focos. Me compré uno en miniatura en la tienda de recuerdos. Lo miré y no lo reconocí.

· En el Passeig de Gràcia uno se enfrenta a la fachada de la Casa Batlló. Tantas postales vistas, tantas fotos, pero con 38°C, más que nunca parece derretirse desde los marcos de sus ventanas.

· Adentro todo cobra sentido: el espinazo de la escalera, la caracola del techo, las escamas de las paredes, el costillar de la ballena en el altillo, las vértebras esmeraldas del dragón en el tejado. La naturaleza como la primer casa del hombre. Me viene a la mente la canción de Ana Prada: “todo lo que está naciendo es redondo, o casi”, aunque no creo que ella pensara en Gaudí al componerla.

· El patio interior te mete en la frescura de un acuario y a través de los balcones de vidrio, la luz bucea desde el azul profundo hasta el blanco.

· Una fila de gente circunvala dos cuadras para acceder a la Sagrada Familia por la fachada de la Pasión, protegida por columnas que son troncos de sequoias gigantes. Este retablo reconstruye el Vía Crucis y la resurrección de Cristo. Gaudí sólo dejó dicho que debía inspirar terror y así lo hizo Subirachs, que la llenó de simbologías e historias: el criptograma que siempre suma 33, el alfa y omega como principio y fin, las puertas labradas que narran los últimos días de Cristo y hasta el propio Gaudí incorporado en la procesión, son parte de este trabajo minucioso.

· Desde 1883 hasta ahora mucho se ha avanzado pero mucho queda por hacer: como las catedrales góticas las que empezaba una generación y las continuaban otras mezclando técnicas, estilos y diseños.

· La fachada de la Gloria está en construcción. Las torres coronadas de frutas o las cúpulas como espigas con sus granos destacan en colores la envoltura de andamios.

· Pero sólo el interior explica la grandiosidad. Se escapa una exclamación. Se han inaugurado cinco juegos de vitrales en colores que crean luces en la nave según la hora del día donde se encuentre el sol.

· De nuevo la naturaleza como la casa original: la nave es un bosque de columnas helicoidales que brotan como plátanos y explotan en la bóveda en un follaje estrellado de mosaicos naranjas que dejan filtrar la luz natural.

· Barcelona desde las branquias de las torres se ve hasta el horizonte.

· Las palomas del Arbol de la Vida, que corona la fachada del Nacimiento, se posan en los hombros de los turistas en el puente de observación.

· Tantos detalles, tantos esfuerzos, tantos artistas, nada es dejado al azar.

lunes, 30 de agosto de 2010

Apuntes de viaje II. Barcelona





* Los dos días más calurosos del verano español caminé Barcelona junto a Leticia, mi "cálida" anfitriona.

* Del Passeig de Gràcia a las Ramblas, caminata obligada entre el tumulto de turistas de todas partes del mundo. Los catalanes no están. Le han dejado la ciudad a los visitantes.

* Mercado de la Boquería: universo de colores y olores: frutos de la tierra y frutos del mar. No son todos de acá. Animales marinos que se camuflan como dedos con uñas, como ramas, como piedras. Frutos del bosque o del huerto que desafían los colores naturales, las formas habituales. Pescados, mariscos, moluscos, crustáceos, vivos o muertos, en agua o en hielo. Jugos y ensaladas que combinan colores y sabores, texturas y formas. El mundo entero se exhibe aquí.

* Como una peregrinación subimos al Mont Juic, la Villa Olímpica, el Museo Miró. Siempre caminando bajo el sol de agosto. A los pies Barcelona, la Plaza de Toros, las torres de la Sagrada Familia. Una brisa dispersa gotas de una fuente y nos refresca.

*Muestra fotográfica de Antifotoperiodismo, o las fotos que no fueron publicadas, las que describen el entorno del hecho periodístico. Como las Meninas de Velázquez: el cuadro de lo que rodea al cuadro.

* Antifotoperiodismo: Me impresionó el trabajo de Paul Fusco en 1968, mientras trasladaban por tren desde Nueva York hasta Washington el féretro de Robert Kennedy asesinado. Paul Fusco sacó la cámara por la ventanilla y fotografió a un pueblo entero despidiendo a su líder: caras de dolor, de respeto o de angustia, de incredulidad, de rabia; caras viejas y caras jóvenes, de piel negra y de piel blanca, niños rosados y niños cobrizos; con banderas, con mano en alto, con puño al pecho; de gala, de uniforme, de ropa de trabajo. Un pueblo entero despidiendo a su líder al costado de la vía.

* De un azul difícil de entender viniendo del Río de la Plata, el Mediterráneo se mezcla entre yates, muelles y pescadores. Azul azul como la camisa que llevo. Azul Azul como el cielo que veo. Tan azul que trasparenta los peces grises y plateados para gaviotas y cormoranes que se lanzan en picada o flotan a la deriva. En el puerto, tanta vida. Misión cumplida: la Marga à la Méditerrenée...

En la ruta

En la ruta a Lagos se lee este cartel enorme, con la foto de una muchacha visiblemente afligida:
"Pare de llorar
Cásese ahora
Le damos la solución para pasar, en una noche, de soltera a casada"


martes, 24 de agosto de 2010

Apuntes de viaje I. Madrid.



* El verano reluce en el asfalto y se entretiene entre el follaje del Paseo del Prado y los macetones de la Cibeles.

* Cerveza helada y aceitunas al paso en Bellas Artes. ¿Qué camino tomo? ¿La calle de Alcalá o la Gran Vía? He ahí la cuestión.

* Romería de paseantes y artistas en la Plaza Mayor y el Mercado San Miguel. Tapas y vino, música de acordeón, aceitunas, calamares y jamón.

* Museo del Libro en la Biblioteca Nacional. Algunos imperdibles: el original manuscrito del Cantar del Mío Cid de 1207; el "Libro de Geometría práctica y tracado el cual trata lo tocante al oficio de sastre" de 1580 o el "Informe médico moral de la penossisima y rigurosa enfermedad de la epilepsia" de 1728.

* Muestra de Fellini en la Caixa Forum. Uno sale como trastornado, metido en su mundo y empequeñecido frente al talento.
-Marcello, come here! Hurry up! grita Anita Ekberg desde su vestido negro en la Fontana di Trevi (La Dolce Vita, 1960),
y se mezclan con la voz de Bob Dylan que canta, sentado en la playa al amanecer en Satiricón (1970) :
No enciendas tu luz cariño
voy por el lado oscuro del camino

Una vez amé una mujer,
una niña, según dicen
le di mi corazón pero quería mi alma

domingo, 22 de agosto de 2010

Aeropuerto Murtala Muhammed. Lagos


Entre miles de personas que gritan y no respetan una fila hicimos el check in para viajar a España. Antes, hay que abrir las valijas que son revisadas por dos funcionarios en forma sucesiva. Abren bolsas, despanzurran paquetes, esculcan todo. Y ahí quedan las valijas como almohadones destripados, prontas para ser pesadas y despachadas. Nuestra vida es algo más fácil porque vamos custodiados por un funcionario del IITA. Luego a correr porque siempre alguno se mete por delante diciendo que se le va el vuelo u otra excusa por el estilo y nuevamente control. Esta vez con rayos X al equipaje de mano y a tu persona. Dos policías, mujer y varón te cachean, sacan los zapatos, prenden las notebook, similar a la paranoia desatada en todos los aeropuertos desde hace unos años, pero acá es a los gritos. Y uno ni entiende lo que le dicen pero sí entiende que lo agreden.

Embarcamos. De nuevo control de pasaporte y me preguntan si el pasaporte, que tiene anulada la página de hijos menores, no está anulado en su totalidad. Claro, no entienden español. Pasamos luego a un pasillo, lleno de gente sentada en asientos o en el piso, de pie, conversando, gritando, riendo. El aire está estancado. Ya no se siente el aire acondicionado del resto de las salas y somos muchos. Otra vez nos abren los equipajes de mano y dos funcionarios, esta vez del aeropuerto, te revisan el cuerpo. Mucha gente lleva enormes bolsas como equipaje de mano. A algunos le sacan los bultos y discuten. A todos les abren y les dejan el equipaje revuelto. Se escucha el llanto de un niño que no encuentra consuelo en la espalda de la madre y dentro de la tela que lo acarrea. Con una sola mano la madre le libera los brazos y el niño parece quedar más tranquilo. Miramos a través de un vidrio la pista y las maniobras de acondicionamiento del avión que acaba de llegar de Madrid. Hay como una cofradía entre algunos de los que esperan para embarcar, pero no llegaron juntos. Hablan en yoruba, arman grupo y se ríen. Deben ser viajeros habituales.

Dan la orden de subir al avión, primero mujeres con niños. Es el desbande: todos pretenden pasar. Nosotros también porque hay que acceder a los compartimientos para el equipaje de mano que son acaparados por los de las bolsas de plastillera. Y por supuesto que cuando llegamos ya está todo ocupado por sus bultos. Hacemos lugar a la fuerza.

En un tramo de la manga de embarque quedamos detrás de dos muchachas nigerianas que viven en España. Una nos cuenta que su hijo de 10 años no quiere venir más a Nigeria porque cuando lo trajo a los cuatro se asustó del tumulto del aeropuerto y ahora dice que “son todos negros”. “Tu madre y tú también”, cuenta ella que le responde, pero él no ha cambiado de opinión y no ha vuelto en seis años. La otra nos pregunta si estamos en Nigeria por trabajo o paseo. Por trabajo, respondemos. Les deben pagar muy bien, nos contesta con una sonrisa amarga.

martes, 17 de agosto de 2010

Infracción.

Pasamos en rojo un de los dos semáforos que existen en Ibadan y que nadie respeta. Y nos pararon dos milicos con camisas naranjas y boinas negras. A los gritos. Malos malos. ¡Que si no vio la luz que los papeles que baje el vidrio! El gordo fue para el lado del acompañante y quería abrirme la puerta y nos decía en ese mal inglés que me cuesta tanto: ¡Y me acompañan a la oficina! (supongo que sería la comisaria o similar). La cara y la agresividad daban miedo y bajé el vidrio. Nos pidió documentos. No teníamos. Insistía en que abriera la puerta. Que no le abro la puerta y que no lo acompaño a ningún lado. A los gritos en plena calle. La colombiana que iba con nosotros le mostró su tarjeta de la ONU. El milico la miró, vio que no era la del conductor, se la guardó en el bolsillo y se fue dejándonos parados en el medio de la bocacalle. No entendíamos ni la mitad de las cosas que nos gritaba. En la esquina se había juntado gente que nos miraba, se reía y también gritaba. Los seguimos en el auto. No podíamos perder los papeles de la colombiana y el que parecía el jefe nos esperó. Jorge le mostró un billete, como sonseando. Que no, que usted pasó con roja y que yo que sé pero los agarró como al pasar y se los metió en el bolsillo. ¿Y los papeles? ¿Qué papeles? Yo no tengo los papeles, decía. La colombiana cada vez más lívida. Pasados unos segundos eternos, el milico abrió la bocota casi sin dientes, largó una carcajada y sacó del bolsillo los documentos. Me dieron ganas de bajarle el resto de los dientes de una trompada.

jueves, 12 de agosto de 2010

Comentarios del día


Empezando el Ramhadán, los cánticos de los musulmanes me despiertan a las 5 de la madrugada. Y uno no entiende qué lo mantiene insomne hasta que identifica ese lamento de animal herido que se le ha metido en el cerebro.
Este año está lloviendo más. Entre mansito y torrencial viene lloviendo hace cerca de una semana. Los días son grises. A veces todo se pone negro y se descuelgan chaparrones furiosos. Algunos días entre el follaje de magnolios y bambúes se cuela el sol desafiando el cielo plomizo. Revive el verde en la luz y se recorta fresco sobre el telón del cielo. Pero lo he visto poco.
La ventaja es que hace menos calor, hay una brisa fresca y a la mañana, las caminatas permiten mayores esfuerzos.
El otro día salvamos una cría de ardilla que estaba con hipotermia, casi muerta. Le dimos calor, intentamos que comiera (¿qué comen las ardillas bebés?) y en unas dos horas ya quería salirse del bolsillo. La dejamos ir para que la naturaleza cumpliera su ciclo.
Las plegarias musulmanas acompañan el color del cielo cinco veces al día.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi gran pez. Alvaro Heinzen. Lunes, 09 de agosto de 2010 en Facebook



- Yo estoy empezando a jugar tenis, viste que los años se te vienen arriba y hay que entrenarse, hacer ejercicio. ¿Vos hacés algo? Preguntó seguro que con esa figura no debería hacer mucho ejercicio. Se llevaban un montón de años.

- Yo voy a nadar todos los días al río a las 6 de la mañana. Contestó sin inmutarse.

El otro lo miró incrédulo, pero a el no se le movieron ni uno de los pocos pelos que le quedaban.
Estábamos en pleno invierno. Si en Paysandú el verano te atonta, el invierno te entumece. Es húmedo y muy frío. El era muy acalorado, lo veías en manga de camisa en pleno invierno. Por algo era hijo de doña Elida, la que se murió en pleno invierno con el alargue del ventilador en la mano, ese artilugio que le había inventado el tío Arel para cuando ya no podía caminar.

- Claro hago un poco de croll, en general en la playa Park, cuando no está crecido, una media hora no mas; salís como nuevo.
- Ah si? y todo el Año?
- Claro si no no sirve, dijo con una sonrisa.
- ¿Pero eso es de ahora o nadás hace mucho?
El tenis había perdido toda emoción a esa altura.
- Toda la vida, cuando empecé el río no tenía este color, te podías ver los pies en el fondo.
-¿ En serio?
- Si claro, pero no había fábricas, nos tirábamos del muelle y se veía clarito, el agua era transparente. Cuando estábamos en el liceo cruzábamos el rio. La arena de la isla es divina, en esa época era mas salvaje, estaba completamente deshabitada y llena de plantas de sandías.
- ¿Sandías?
- Si sandías y cuando estaban lindas nos traíamos alguna.
- ¿Pero como?
- Nadando, ves así, hizo el gesto con los brazos como nadando y empujando alternativamente la sandía hacia el centro. Es que las sandías flotan. Agregó
- ¿Flotan?
- Si por eso las traíamos, y las de la isla son las mas ricas que he comido.
-¿Sigue habiendo?
- No he vuelto hace mucho, ya no me da para cruzar el río, pero creo que ya no. Pero bueno, cuando quieras avisame y nos vemos en el río.
- Si claro te aviso...


Chichito el pez mas grande que habitó el río Uruguay, salú.

martes, 10 de agosto de 2010

Caín. José Saramago

Cuando mi hija tenía 8 ó 9 años se interesó por la versión bíblica del origen del mundo. A partir de sus preguntas nos sentamos varias tardes a leer el Antiguo Testamento como quien cuenta historias.
El Caín de Saramago me remitió a esos momentos compartidos con mi hija, a la mirada de lógica descarnada para interpretar un hecho o entender un relato. A la ironía frente al absurdo, a la indignación frente al abuso, a la rebeldía ante la injusticia y sobre todo a la incredulidad de que ese fuera el libro más importante de todos los tiempos.
Con maestría Saramago realiza un viaje con Caín por protagonista por los sucesos bíblicos medulares y va diseccionando la “versión oficial” con humor e irreverencia sí, pero desde una ética clara en la que no evita las valoraciones del hombre moderno. Para mí un libro excelente. Si lo pueden leer sin el “peso” de los prejuicios religiosos podrán disfrutar de la mejor literatura.

domingo, 8 de agosto de 2010

Disputa conyugal


En un semáforo dos niñas jugaban a saltar y les saqué una foto. ¡No!, me dijo Jorge, que ahora hay que darles plata.

-¿Por qué hay que darles?- le contesté yo. –Sólo les saqué una foto.

Al instante las niñas se habían multiplicado contra la ventanilla del auto y gritaban y chillaban.

-¿Ves? –me contestó Jorge ya molesto.

-No les des nada. -le respondí.

Pero no resistió, bajó la ventanilla y les dio unas nairas a algunas de ellas. De golpe aparecieron muchas más niñas que se arracimaron sobre el auto y gritaban, moqueaban y lloraban y no nos dejaban arrancar.

Desde un mini bus los pasajeros nos señalaban y se reían de nosotros.

viernes, 6 de agosto de 2010

De aduanas

En Ghana un funcionario le preguntó a Jorge si conocía a Suárez, el futbolista. Sí, le contestó Jorge, somos un país muy chiquito. Y es mala persona, ¿verdad?, continuó el funcionario que buscó su consentimiento para agregar: porque nos dejó fuera del campeonato.
No, le contestó Jorge, el que los dejó fuera del campeonato fue el que erró el penal.

martes, 3 de agosto de 2010

En la clínica

Fui a la clínica por una contractura cervical que no cede y que ya se consumió todo el stock de Perifar flex que traje de Uruguay.

  • Nuevamente la dificultad para entender porqué no llevo el apellido de mi marido. Por lo tanto mi ficha médica no aparecía, la buscaban por la H y no aparecía. La buscaban por la M y no aparecía. Por supuesto la había archivado por la F. Yo les decía: In my country, women don’t use husband’s name y me miraban con sus hermosos ojos negros casi fuera de órbita. Tuve un minuto de lucidez y les dije We keep father’s name all life. La mujer que me tomaba la presión soltó el instrumental, me sonrió con cariño y contestó, ¡Qué hermoso! Yo lamenté mucho perder el nombre de mi padre cuando me casé.
Nos habíamos entendido.

  • La doctora, una señora madura pero no mayor que yo seguramente, escuchó el motivo de mi visita con una sonrisa. Luego, casi en sordina, con una voz que acariciaba las paredes empezó a darme una larga explicación sobre sus dolencias, similares a las mías y su imposibilidad incluso para dormir. El sábado lloraba de dolor, me confesó. Y no hay cura. No hay nada que hacer, salvo analgésicos, continuó. Ok, I want some pills, le dije, acostumbrada a los escasos minutos que un médico te dedica y por lo tanto temerosa de salir del consultorio sólo con el cuento. Pero ella seguía con su explicación del dolor que le nacía en el cuello y le continuaba hasta los dedos de la mano. Y el hormigueo y el punto de dolor en el codo. Sabía de lo que hablaba. También me contó que está intentando comprar un libro que trata el tema pero aún no ha podido porque en Canadá no le aceptan Master Card de Nigeria. Sí, ya sabemos eso. Yo me impacientaba pero ella parecía que no. Bueno, le dije, ¿sabe usted de alguien que me pueda dar un masaje? , como para ir concretando.

-¿Y para qué estoy yo aquí?-me respondió levantándose de la silla. -Yo le hago el masaje. ¿Quién mejor que alguien que sufre como usted para encontrar el punto exacto? Me tendió en la camilla y se tomó su tiempo para desatar los nudos. Luego me dio un analgésico y el nombre del libro que quería comprar para que yo también lo buscara en internet.

Estuve más de una hora y a mi marido (of course) le cobrarán U$28.

lunes, 2 de agosto de 2010

Conversaciones en el I House

  • Alexandra está haciendo investigación en fincas de productores de plátanos. Esta vez uno de los muchachos que relevaba la información se sintió enfermo pero quería seguir trabajando. Alexandra lo llevó a la clínica. Tenía tifus. El muchacho quería trabajar igual. Para él era más importante trabajar que curarse.
  • El 95% de las mujeres congoleñas han sido violadas al menos una vez.
  • En el parque nacional del Congo quedan sólo 4 familias de gorilas. Cobran U$500 por verlos. En la Universidad de Ibadan hay un gorila en una jaula, muerto de tristeza.
  • Antonio estuvo en Liberia, país desvastado por 20 años de guerra civil donde no quedan más que mujeres y viejos. Paraguay for export.
  • Cuentan que los soldados al llegar a un pueblo apostaban el sexo de la cría de las mujeres embarazadas. Luego les abrían el vientre para ver quien había ganado.