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Mostrando entradas de septiembre, 2010

To Change the world. Margaret Randall

Llegué a este libro luego de leer el de su hijo "Estar allí, entonces" que comento en otro post. Y si aquel libro me encantó, éste me apasionó desde su sensibilidad de mujer comprometida pero también como observadora, por momentos calma, por momentos implacable.
Una década de vivencias en la Cuba revolucionaria (de 1969 a 1980), contada con el corazón y el alma de esta escritora norteamericana que ha signado su vida por compromiso político. La experiencia cubana contada desde lo subjetivo, con conocimiento de causa, como testigo privilegiado y desde las experiencias cotidianas de la lucha de criar cuatro hijos en el marco de la revolución. Margaret Randall muestra así los grandes logros, como también los errores más dolorosos. A través de una prosa hermosa, poblada de imágenes, la legendaria escritora, poeta y fotógrafa va guiando al lector por estas memorias que ya se han incorporado al acervo bibliográfico de quienes quieran acercarse al proceso revolucionario que ha mar…

Cuentos de pescadores

Nunca había visto los pescados del lago. He oído de su tamaño, de trofeos en las competencias de pesca, ¡bah, cuentos de pescadores! También he oído el golpe al caer contra la superficie del agua. El ruido de un remo que se estrella de plano y augura buena cacería. Y al mirar sólo quedaban los círculos concéntricos por donde se había hundido.Me imaginaba el pez en el aire en una vuelta completa antes de caer con todo su peso entre las ondas que se abrían para darle paso. Siempre lo imaginé de lomo oscuro y barriga más clara, tal vez plateada.El domingo vimos un pescador con su trofeo. Acababa de sacarlo y lo lucía para la foto. Era un ejemplar bello, por decir algo. El pescador lo sostenía por la cabeza a la altura de sus caderas, la cola rozaba el suelo y abanicaba las gotitas que se esparcían alrededor. Encima de las agallas que aún se esforzaban por lograr algo de oxígeno, el ojo parecía pedir auxilio. El animal, enfundado en un vestido dorado para desafiar las profundidades del l…

Colorida caravana

Estuvimos una hora para llegar de IITA a Ibadan y son 7 km. A veces avanzábamos apenas, a veces no avanzamos por largos períodos. Tampoco podíamos volvernos. Algunos conductores impacientes intentaban adelantar por la banquina, cuando existía, y otros se largaban por la vía contraria, sólo hasta que un camión en el sentido inverso les cortara el paso, empeorando el trancón. Habíamos quedado detrás de un camión grande de maderas a listones pintadas de varios colores y leyendas que le cantaban loas al Señor. Era un muro ante nosotros y llevaba tapada la carga con lonas negras mal atadas que hubiera volado si soplara el viento. Colgados de las barandas a distintas alturas, se veían muchachos. Desde mi lugar en el asiento de adelante del auto veía unos cuatro muchachos. Serios, a contraluz apenas se distinguían los rasgos, con la ropa muy sucia, algunos con el torso desnudo. La primera vez que quedamos parados uno de ellos se deslizó hacia abajo hasta la ruta, se paró contra el paragolpes…

Como botella a la deriva

Un filtro lunar ilumina el aire de la mañana. Denso, sostiene las hojas de las plantas en sus manos.Faltan las manos que sostienen. Uno es siempre una botella en el mar. Jinete de mares encrespados. Ojalá lleve un mensaje. Vacía, se ahoga en turbulencias, zozobra y tal vez, ni alcance a navegar.¿Hay un puerto donde llegar? ¿Es una playa? ¿Un remanso? Esta botella lleva el eco de un mensaje. Humedecido, borroneado. Llega a unas manos dispuestas. El papel se rasga sin envase de vidrio. Embotellado era una posibilidad. En las manos que sostienen se deshace. No hay mensaje. Las preguntas se dispersan en el aire de la mañana. Fresco, es aire de mar.

Latin Evening at Ibadan

El desafío: organizar una fiesta latina en una región del mundo donde somos absoluta minoría. La propuesta era del gerente del Hotel del IITA (I House), en un intento por convertirlo en lugar de descanso para unos cuantos extranjeros y africanos con dinero en esta región de Africa Occidental.Elba se encargó de la comida. Elba es una colombiana de Montería, excelente cocinera. Pero no habla inglés. Ahí la Marga tuvo su rol: traducir las recetas y articular entre el chef y Elba en un juego bilingüe difícil de conciliar por momentos. Para Elba el comino sólo podía ser el colombiano y para el chef a la carne le faltaba picante. Solución: Elba trajo su comino de la casa y el chef le agregó pimienta a la carne luego que Elba se fue de la cocina. Entonces, la comida fue colombiana de la costa, no latinoamericana, pero eso hubiera sido mucho pedir. A la tarde cuando fuimos a ver cómo estaba todo, resulta que todo nos estaba esperando: desde los plátanos verdes para hacer patacones a las yucas…

El viaje del elefante. José Saramago

Después de Caín me largué de lleno a leer El viaje del Elefante. También me gustó pero no me causó la impresión del libro anterior. Es una novela llena de ironía, sarcasmo, belleza en estado puro y humor, un humor que el autor usa como herramienta para acceder al laberinto de humanidades en conflicto. El libro narra el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que atravesar media Europa por caprichos y estrategias reales. A mediados del siglo XVI el rey Juan III ofrece a su primo, el archiduque Maximiliano de Austria, un elefante asiático y debe entregárselo. Un hecho real, que está en la Historia pero que Saramago recrea desde la pequeñez de los acontecimientos con mucha compasión hacia los personajes.El propio autor cuenta que : «Este relato surgió hace unos diez años, en Salzburgo. En un restaurante precisamente llamado El Elefante vi un friso de pequeñas esculturas figurando la caminata de un elefante desde Lisboa hasta Viena [...] No es una no…

El nuevo maestro.

Thérry es un muchacho de Canadá que se crió en el IITA cuando su padre trabajaba en el I House. Fue a la escuela acá y habrá jugado y corrido por los jardines con otros niños como él. Hace más de diez años que se fue. Hoy tiene 22 y volvió como maestro por un año. Volvió a cerrar el círculo con los niños de ahora en la escuela de siempre.

El Ramadán

Los musulmanes intensifican sus rezos al acercarse el final del Ramadán. En una de las últimas noches impares (21°, 23°, 25°, 27°, 29) se produce la Noche del Poder, que es aquella en que el Corán fue revelado a Mahoma a través del arcángel Gabriel. Pero nadie sabe cuál es la gran noche porque Mahoma no se los dijo, entonces para embocarle hacen vigilia y rezan toda la noche, las cinco noches. Ayer tocó.Durante un mes escuché los cánticos empezar a las cinco de la mañana y luego repetirse varias veces al día. Sólo había oído del Ramadán por las noticias. Algunos años termina el 11 de setiembre, como éste. En Nigeria, país con la mitad de la población musulmana el Ramadán es ineludible. Hay que saber de qué se trata. Los musulmanes hacen ayuno y abstinencia de las cinco de la mañana a las siete de la tarde durante todo el noveno mes lunar. Hombres y mujeres adultos y con juicio deben practicarlo, salvo que la mujer esté menstruando o en puerperio. Lo practican como una gran escuela de…

Paisaje

El ruido del agua que cae por la represa domina todo. La selva en estratos se refleja en la superficie lisa del lago. Es sólo un listón a lo lejos. El resto tirita en pequeñas ondas. Varias corrientes lo cruzan aguas arriba, aguas abajo. Los camalotes se acumulan en la orilla y simulan que el borde del lago se aleja. Se escucha el chapaloteo de los peces cada tanto. No los he podido ver. Sólo los escucho e imagino su tamaño. La selva, del otro lado, ofrece maciegas de pasto en primera línea. Luego, una fila de arbustos tupidos. Cambian los verdes por las plantas y las luces. Se destacan a esa altura algunas palmeras. Más atrás, otros árboles más grandes levantan sus ramas y las copas se sacuden en lo alto. Se distinguen troncos, ramas y texturas como no se veían en el segundo estrato, más macizo, más achaparrado. Se notan enredaderas abrazando algunas ramas. La luz cincela los verdes y la humedad del lago en una bruma oculta los brillos. Ya se oyen los musulmanes. La bóveda de nubes coron…

De necesidades

Hablamos con el jefe de los servicios de mantenimiento del IITA, un hindú musulmán muy serio, que como está terminando el Ramadán con su mes de ayuno habla bajito porque se siente débil (él lo dice). Nos explicaba lo difícil que es para él hacer que los nigerianos trabajen con calidad y eficiencia. El decía: "a veces pienso que acá toman la única comida del día y luego están preocupados por cargar el celular, por cargar la linterna, por llevarse agua potable. Y entonces no se concentran en el trabajo y no rinden". "A veces pienso", repitió, "que ellos están físicamente presentes, pero su mente no está acá".