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Paisaje





El ruido del agua que cae por la represa domina todo. La selva en estratos se refleja en la superficie lisa del lago. Es sólo un listón a lo lejos. El resto tirita en pequeñas ondas. Varias corrientes lo cruzan aguas arriba, aguas abajo. Los camalotes se acumulan en la orilla y simulan que el borde del lago se aleja.
Se escucha el chapaloteo de los peces cada tanto. No los he podido ver. Sólo los escucho e imagino su tamaño.
La selva, del otro lado, ofrece maciegas de pasto en primera línea. Luego, una fila de arbustos tupidos. Cambian los verdes por las plantas y las luces. Se destacan a esa altura algunas palmeras. Más atrás, otros árboles más grandes levantan sus ramas y las copas se sacuden en lo alto. Se distinguen troncos, ramas y texturas como no se veían en el segundo estrato, más macizo, más achaparrado. Se notan enredaderas abrazando algunas ramas. La luz cincela los verdes y la humedad del lago en una bruma oculta los brillos.
Ya se oyen los musulmanes.
La bóveda de nubes corona el paisaje y filtra en gris los colores del bosque.

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