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Mostrando entradas de noviembre, 2010

355. Segundas partes

Las mismas caras. Otras caras. Otras historias. Las mismas ausencias y de las otras. Las segundas partes pueden ser muy buenas cuando tienen sentido en si mismas. Algunos vinieron de lejos, otros desandaron años en pocos kilómetros.Y pasó la noche con mucha alegría, mucho afecto y el sentimiento de retomar el tiempo vivido.

356. Vuelta al río

La ventaja del horario de verano es que el tiempo da para terminar la tarde con una caminata por la orilla del río. Entre luces del atardecer que se aclaran mientras se acerca diciembre. Verano que amenaza con seca. La bajante descubre en la superficie las piedras del fondo.

357. De un fluir

Las ideas se materializan en palabras hilvanadas por dedazos sobre las teclas. Ideas que se vuelven movimiento; palabras que se descomponen en letras ¿qué escribir?
Otra vez el cielo azul y el viento de cara al mar. Nueva recorrida por los cerros y las playas preparando la huida.
Un bosque de eucaliptos se presenta acogedor: un paréntesis. El paréntesis abre y cierra. Cuando abre es un detenerse, un explicar, un comprender. Después, se cierra y todo continúa con el ritmo y la lógica anterior.

358. ¿Segundas partes no son buenas?

2010 año de rencuentros. Por la militancia de una compañera ubicamos a más de 200 compañeros que pasaron por la Escuela 8 de Paysandú de primero a sexto grado. Hubo rencuentro. Con algunos desmontamos las barreras de encontrarnos por la calle y apenas saludarnos. Con otros cerramos 35 años de ausencia. La misma compañera, en su perseverancia, provoca un segundo encuentro con los que no pudieron venir al primero. Segundas partes pueden ser buenas.

359.Nota de color.

Hoy me levanté con el color de Nigeria en la cabeza. ¿Qué sería Nigeria sin color? ¿Cómo será el África de las sequías, de la tierra arrasada, de las nubes de polvo? Nigeria sólo se alivia por dos cosas que van unidas: el color y la alegría. La tierra destiñe rojo que se pega como tinta. Los vestidos se confunden con las frutas en los puestos de venta. El verde de los pastos y los campos mimetizan el desparramo de basura. Las pieles oscuras destacan los dientes y avivan los ojos de la gente al reír.

360. Me cuesta el rigor

Me cuesta el rigor de cumplir con el post diario. Lo siento una imposición y no quiero escribir por imposición. He intentado, sin éxito, desterrar de mi vida el "tengo que". Llevo la cicatriz del deber marcada a fuego, aunque busco acorralarlo. Cuando amenaza con invadirme la vida colándose como el agua entre los granos de arena, reacciono y huyo. Y el deber se queda ahí mirándome, sin entender porqué, con los años, me he vuelto tan voluble.

361. Dialogo con los fantasmas

Invoco a los espíritus que pueblan mi casa. Persigo la energía errante de la tía Erla por los rincones. Descubro tesoros enterrados en la caballeriza que ahora es mi jardín. ¿Qué misterio encierra el viejo aljibe tapiado? ¿Qué amor prohibido cuentan las paredes del desván? ¿Qué poesías cantaron los helechos entre la corteza del ciruelo? Dice Martín Barbero que dialogó con cuatro generaciones de su familia a través de los objetos de su casa. Yo busco el diálogo con las voces atrapadas en los muros.

362. Aire y mar

Vuelan las palabras enredadas entre las melenas y los volados de las blusas de cara al mar. El cielo moteado por nubes blancas permite el reflejo de los parapentes contra el azul. El día avanza hacia el gris, el viento arrecia y obliga a volver.

363. On sale

Hoy gran barata gran. Los shopping descuentan el IVA y una de las tarjetas de crédito más populares le suma otro adicional: 36% en total. No da para dudar al comienzo de temporada y con dos hijos en los veintes. Pero, como me ocurre a menudo, me olvido de las cosas que detesto y menosprecio el efecto que me producen. Lasmultitudes no son para mí. Me marean, sobre todo si están compuestas por mujeres que convulsivan frente a una mesa de saldos o alcanzan un orgasmo con el descuento en la boleta. No puedo integrarme a la manada, siento que pertenecemos a especies distintas. No quedó otra que huir... pero no sin antes proveer de atuendos completos a mis dos vástagos.

Abismos

Me detengo en el espacio
entre el filo del ayer y tal vez (hoy no) el abismo de mañana
Cuento en penumbras las certezas inasibles etéreas descarnadas
Camino por el borde de una llama que titila y amenaza devolverme la oscuridad

De un soplido

364.En falta

Después del planteo y la propuesta vino el primer impulso.Y ahí quedó. Venía pensando si cambiaba la fecha y simulaba cumplir sin haber cumplido, o escribía tres post de corrido. Pero había algún lector atento, lector cercano pero lector al fin. Así que serán 365 ¿cuánto tiempo me llevará?

365. Graduación.

Vengo de la graduación de los muchachos de Educación Física con el alma llena. Me resisto a estos actos pero luego, cuando veo la emoción de los muchachos y sus padres, sumado a la creatividad y sinceridad del espectáculo vuelvo contenta. Con la sensación de ser parte de algo que aún logra revertir un mal día.

Proyecto

Inspirada en Julia y Julie voy a intentar escribir cada día los pensamientos que me rondan. 365 viñetas de no más 300 caracteres a partir de mañana.

Noche de sábado

Noche de sábado sin fiesta y sin baile. Alma llena en la duermevela de la tarde. Plena de un día plácido. Los círculos se cierran, sino, no serían círculos. ¿O será apenas un camino a recorrer? Honrar la trama, dice Drexler. La clave es el camino.

Apuntes luminosos. Desde París

¿Qué decir de París que no se haya dicho, escrito o filmado? Todo lo que pueda decirse se aproxima peligrosamente al lugar común. A mí me fascina pensar que estas calles las recorrieron tantos genios: imaginarme que en una esquina del Quartier Latin me cruzo con Scott Fitzerald, con García Márquez. Que en el bistrot del Petit Pont Hemigway garabatea en una mesa de cara al Sena. Que en la puerta del Moulin Rouge aparece Toulousse con La Goulue o que al doblar aquella esquina encuentro discutiendo a Picasso y Modigliani. Que Cuasimodo se descuelga por la nariz de las gárgolas de Notre Dame o que me choco con Cortázar bajo la llovizna y nos decimos “pardon”. Porque Paris se conoce, se ha visto, se ha estudiado. La diferencia es que uno pasa a formar parte del escenario. Figura y fondo, como decía Matisse.Uno está allí y esa es la clave. Uno sabe a dónde quiere ir, sabe lo que va a encontrar. A diferencia de otros destinos en los que el asombro es la guía, en París lo es la constatación. …