Ir al contenido principal

352. Fe de erratas.

Dije que en general la vida trata mal a la gente pero no tiene relación causal con el nacimiento de mi sobrino nieto. Sólo que los jóvenes empujan y estos hitos nos ponen cosas en evidencia. Pero que, como dice Lennon, "la vida es aquello que pasa mientras hacemos planes" es una idea que me ronda, cuando enfrento hoy a la gente con las que compartimos sueños hace tiempo. Ese potencial que teníamos cuando éramos jóvenes ¿a dónde fue? ¿No nos dimos cuenta que se alejaba cada vez más en tanto nos ganábamos la vida para concretarlo?¿qué la realidad cada vez nos apartaba más de él? Entre otras cosas, porque el no concretarlo nos va volviendo mezquinos, enojosos, temerosos y protestones. Entonces la vida pasó mientras tanto. Y tiene que ver con uno mismo, con la actitud de cada uno, pero fue la vida la que pasó y no hicimos nada.
Todavía tengo que desarrollar un poco más la idea, ¿pero entienden por dónde ando, no?

Comentarios

  1. pues parece que quieres ser muy autentica (no tengo tides ni enies, pero tu entiendes) y parece que la idea contradice otras ideas... ser libre y ser digitalmente feliz debe ser el sueno de muchos... alcanzarlo solo con... no, no con master card, pero si con mucho valor, porque a medida que te acerques a tu verdad te sentiras mas y mas sola (como el arbolito de Nietzsche)

    ResponderEliminar
  2. No es que quiera ser muy auténtica ni entiendo bien qué es ser digitalmente feliz. Es como dijo Lennon,la vida pasa.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

28. LAS ACEITUNAS DE LA TIA ORIOLA

La aceitunas más saladas que se puedan preparar eran las de la tía Oriola. Las recogía de un viejo árbol de la quinta y luego de un misterioso proceso que nunca quise conocer, llenaba el gran bollón de vidrio de la cocina con aquellas gemas verdosas y gigantes. El cucharón de madera colgando del borde del frasco prometía jugosas incursiones. Durante las aburridas horas de la siesta, arrodillada en la silla de la tía, me fascinaba mirar las aceitunas a través del vidrio como al mejor de los acuarios. Las revolvía con el cucharón y esperaba que cada una cayera encontrando su mejor lugar. Y nuevamente, el cucharón con agujeritos arremolinaba el estanque verde amarillento para volver a verlas caer. Una, dos, tres. Cada tanto atrapaba una. Como experto pescador o como un gato que da el zarpazo a la presa desprevenida. Esta es para mí. El desafío era tomarla mientras nadaba, antes de llegar al fondo. Y el botín de carozos se engrosaba en montoncitos sobre la mesa como prueba irrefutable del …

26. Retomar la casa

Hace muchos muchos años que no pasaba una temporada en casa sin un plan concreto. Cada vez que tuve licencia, o bien nos íbamos a algún lado o llegaban visitas y estaba en otra. De la casa en sí, de revisar sus lastimaduras, componer sus entuertos, sanar sus heridas, ordenar los desmanes deben haber pasado los años de mi hijo mayor desde la última vez que me compenetré. Estoy aquí desde hace un mes, un mes liberador, reconstituyente. He dado vuelta cada rincón, he ordenado estantes y armarios, descartado, cambiado, organizado. Y aún falta mucho. También he escrito y leído, escuchado radio, recomenzado gimnasia y las caminatas por el río. He cocinado, lavado, planchado, incluso cosido. En algo más de una semana debo volver al trabajo pero con gusto me quedaría acá.

111. Las fachadas de Salamanca II: el astronauta y el dragón que come helado.

En la fachada norte de la Catedral de Salamanca, construida entre los siglos XV y XVI, aparece la escultura de un astronauta. Los turistas, de a montones, levantan la cabeza intentando ubicarlo entre la miríada de figuras míticas, animales,  vegetales o humanas. Al final aparece. Al costado del portal, del lado derecho y a mediana altura, un astronauta flotando en su cordón umbilical se distingue sin lugar a confusiones. La primera versión que recogí fue la clásica premonición de algún picapedrero tan ignoto como sabio. Pensé que History Channel se podría hacer un festín de ovnis y extraterrestres. Pero seguí leyendo y escuchando (¡todo lo que se puede aprender “robando oreja” a los guías con banderín!) y la respuesta es menos mágica pero más lógica. En alguna de las últimas restauraciones del siglo XX, se incorporaron estas figuras como un tributo al paso del tiempo y a lo permanente de la iglesia católica. Se encuentran también un dragón comiendo un helado en cucurucho y una liebre,…