sábado, 31 de diciembre de 2011

Otros lunares


Jorge Wagenberg dice que el hecho artístico es un hecho binario, es una relación entre el que escribe o el que pinta o el que hace música y el que consume ese arte y dice que ambas personas deben parecerse un poco, siquiera en la complejidad de su mente. El que lee a Borges debe tener una complejidad parecida  a la de Borges. Si fuera menos complejo no lo entendería y si fuera más complejo se aburriría.
Contado por Alejandro Dolina en el programa de Bonadeo

viernes, 30 de diciembre de 2011

De las Mujeres soles. Ficha Técnica

Título: De las mujeres soles
Autora: Margarita Heinzen
Editorial: Rumbos
Prólogo: Lauro Marauda
Pags. 125
ISBN 978-9974-651-10-4


martes, 27 de diciembre de 2011

289. Final de año.

Todo parecía acercarse a un final feliz. Luego de un año intenso iba llegando a la meta, forzada a hacer algunos dribblings que sólo contribuyeron a dejar en evidencia mis habilidades para el juego. Superé obstáculos, me derribaron y me levanté, me lastimé y me curaron y siempre firme, continué en carrera. Tenía la meta ahí, a la vista, no había nada que se interpusiera en mi camino, sólo me quedaba apuntar y anotar. Tal vez me confié, tal vez pensé que mis compañeros me cubrirían, tal vez pensé en el juego de equipo. La cosa es que de atrás, de manera inesperada me derribaron y así quedé, tendida en el pasto mirando el arco que se alejaba y vi a la pelota, en una comba, desviarse al corner.
El tiempo que resta no creo que de para achicar la diferencia. Me aseguraron, además, que no habría descuentos.

lunes, 26 de diciembre de 2011

290. ¿Para quién escribo?

En una entrevista de radio, el otro día, me preguntaron si pensaba en el lector cuando escribía y  contesté que sí. Aclaré que pensaba en mi como lectora y en lo que a mi me gustaría leer. Y me quedé pensando, porque en realidad no sé en quien pienso cuando escribo. 
Luego encontré algunas referencias que comparto:
Horacio Quiroga, en El Decálogo del perfecto cuentista" dice : "No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento."; expresión que obtiene el apoyo de Cortázar en Del cuento breve y sus alrededores , donde dice que "La noción de pequeño ambiente da su sentido más hondo al consejo, al definir la forma cerrada del cuento, lo que ya en otra ocasión he llamado su esfericidad; pero a esa noción se suma otra igualmente significativa, la de que el narrador pudo haber sido uno de los personajes, es decir, que la situación narrativa en sí debe nacer y darse dentro de la esfera, trabajando del interior hacia el exterior, sin que los límites del relato se vean trazados como quien modela una esfera de arcilla". Y desde el anonimato de internet, un desconocido escritor propone: Mata de una cuchillada certera a tu lector interno. Puedes estar segura de que es un tipo envidioso y mediocre, y un enemigo declarado de toda circunstancia (auto) gratificante".
A ver si entendí: mato, entonces, a mi lector interno, no pienso más que en el pequeño ambiente del propio cuento y trabajo del interior hacia el exterior. ¿Y en el medio que pongo?. Me responde Ricardo Palma: "¡Ese es el cuento! Hay que poner talento". 

viernes, 23 de diciembre de 2011

291. Vísperas de Nochebuena

Ya están los jardines podados y floridos, las luces adornando árboles y columnas, las sillas y mesas limpias y renovadas con manteles y velones. Cada familia resucita el pedacito de intemperie que le tocó.
Pero diciembre despunta caprichoso. Ayer, 40 grados y sudores. Hoy el cielo gris trajo un viento que levantó en torbellino hojas, papeles y bolsas. Las soleras dejaron piernas al aire, las sombrillas desflecaron las terrazas, los Papá Noel perdieron los gorros. Se vino el frío. Habrá que pensar un plan B.

martes, 20 de diciembre de 2011

292. En verano

En verano la ventana del Prisma se puebla de luz.

293. Salió y se puso a la venta

De las mujeres soles, 13 cuentos escritos en diferentes momentos de mi vida en que las protagonistas son mujeres de distinta edad y distintas clases sociales.
Lo presenté en el Centro Universitario el viernes 16, junto con Liliam Silvera, Carmen Galusso y Carlos Caillabet. Mónica y Graciela leyeron fragmentos. Bruno y Martín cantaron bossa para acompañar. En la platea toda la gente con la que he compartido trayectos de esta vida. Para mi muy lindo.
El libro, para ustedes: espero que les guste.



miércoles, 14 de diciembre de 2011

294. Da buena suerte

Vengo del recital  de Ana Prada. Disfrutable. Terminó cantando esta canción con las hermanas y los músicos sanduceros en el escenario. Da buena suerte es hermosa y dulce y siento que rescata de nosotros aquellos recuerdos que valen la pena.

Con su alegría y su sencillez de dueña de casa, disfruté como disfruto de lo que me conmueve las tripas.

lunes, 12 de diciembre de 2011

295. No taxis at all.

Llegué a Montevideo con lluvia a las 12 de la noche. Había nerviosismo en la terminal en obras. Mucha gente, mucha humedad, muchos bultos, poco espacio. La cola para tomar taxis llegaba a la mitad del hall. La otra alternativa era esperar en la vereda bajo la lluvia. Preferí el techo aunque la fila era bastante más larga. Al llegar  al andén la cola aún serpenteaba en cuatro vueltas. Hora y media para tomar un taxi. Hora y media arrastrando los bolsos 40 cm cada 10 minutos. Al final me tocó subirme a un auto. Le pregunté al conductor si algo particular explicaba la falta de taxis. "No sé", me contestó. "Cuando empezó a llover yo me metí en el shopping. Por seguridad, ¿vio?".
No le pude contestar.

martes, 6 de diciembre de 2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

30 cuentos hispanoamericanos. Fernando Sorrentino

Este libro es una antología de algunos de los mejores cuentos latinoamericanos hasta mediados del siglo XX. Volví a leer este libro como hago de vez en cuando con las antologías de cuentos. Las artes del oficio.  Este libro tiene la particularidad que recorre Latinoamérica y presenta uno o dos autores por país, como un  muestrario de los exponentes de cada uno. Me cautivó de Manuel González Zeledón El clis de sol, de Baldomero Lillo La compuerta Nº12 y de Denevi En honor de Yayá. Pero también pasean Borges, Ruben Darío, José Martí, Felisberto Hernández, Javier de Viana, Miguel Angel Asturias, García Márquez.  Un prolijo recorrido geográfico que trae una reseña del autor y su contexto antes de cada cuento.
Un libro que compré en 1981 y que releo de tanto en tanto y cada vez es como la primera vez. 

sábado, 3 de diciembre de 2011

297. Hora pico

Iba en un 104 por el centro de Montevideo a la hora pico. No había conseguido taxi y el ómnibus estaba como estaqueado. Impaciente porque mi hijo me esperaba en su casa. En la espera recibí una llamada de él: 
-¿Dónde estás? -me preguntó. ¿Demorás mucho?
Le expliqué la situación y me contestó:
- Yo voy en taxi al lado de un 104.
Miré hacia abajo por la ventanilla y lo vi saludándome a las risas con el teléfono en la oreja.
Ni esperé a la próxima esquina para bajar.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

298. Ilusiones visuales

Resulta que después que uno ve al perro en la nube de puntos, no vuelve a ver nunca más la nube de puntos. El Ah! que cambia el mundo.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Estupor y temblores. Amélie Nothomb

Este libro cayó en mis manos por recomendación de una amiga que siempre tiene el dato de "lo que hay que leer". No había oido ni siquiera mencionar a esta autora, por ende mucho menos leido. Craso error. Me estaba perdiendo de una excelente muestra de la literatura de nuestros tiempos. Nothomb, una belga nacida en Japón, cuenta su pasaje por una de las más grandes empresas japonesas y lo hace con precisión, humor ácido y un análisis digno de Groucho Marx (marxista, como dijo un crítico francés). Como una caricatura con bisturí resalta los rasgos relevantes de la sociedad japonesa jeraquizada y los expone, en toda su fealdad, pero de manera muy reconocible.
Estupor y temblores hace referencia a la forma en que los súbditos debían presentarse ante el Emperador del  Sol Naciente, requisito que se traslada hacia abajo por toda la pirámide de mandos de las empresas.
En 143 páginas se recorre una literatura joven, diferente. Muy disfrutable.

Madres al Límite. Mónica Bottero.


Casualmente este libro lo rescaté de la biblioteca de mi madre y cuenta cinco historias de madres desafiadas por la vida en su rol de tales. Si bien toda maternidad es removedora y cambia las perspectivas de vida de cualquier mujer, estos casos que Mónica Bottero narra son extremos, aunque no excepcionales, porque ¿de cuántas mujeres recoge la voz Alexandra como madre de una niña con parálisis cerebral o cuántas han vivido historias como la de Rocío, madre de un pastabásico? ¿Habrá muchas Marías que esperan que le devuelvan un hijo robado luego del parto por un fraudulento procedimiento de adopción? Tal vez no sean tan habituales las historias de Valentina, que secuestró a sus hijos en Panamá para recuperarlos; o de Rosa, que mató a su hijo psiquiátrico; pero precisamente sí son extremos. ¿Hasta dónde puede llegar una madre por recuperar a su hijo o para evitarle el sufrimiento?
Con un estilo periodístico ágil el libro lleva al lector por estas historias que se presentan en tres partes cada una, lo que a veces dificulta la lectura.

299. Directo al corazón

De vuelta en ómnibus por la carretera. Viajo semanalmente desde 1997 a Montevideo, así que ¿cuántas veces he repasado los actos que involucran un viaje en bus? Los hábitos se han transformado en automatismos y ya ni pienso cada semana que voy.
Pero esta vez fue distinto: la notebook que guardé, como habitualmente, en el compartimiento de arriba del asiento se precipitó al piso en un estruendo. La caida con cierto ángulo evitó mi cabeza, pero la computadora sintió el golpe de lleno en sus entrañas. Se dañó la placa madre. Estoy sin mi ventana al mundo, mi nexo exterior. Una amiga solidaria me compensó el despojo con una máquina que tiene de más. Hasta que me la arreglen. Ojalá tenga arreglo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

300. Fe

En Pueblo Bonilla, Departamento de Tacuarembó, viven 600 personas. Hay cuatro iglesias pentecostales, una adventista y una católica. La gente va a cualquiera y explica: "Total, si Dios es el mismo".

sábado, 19 de noviembre de 2011

301. Lapsus

Fui a un seminario sobre Renovación de la Enseñanza en la Universidad. El presentador tuvo un lapsus feliz y dijo Renovación de la Esperanza.

martes, 15 de noviembre de 2011

302. Certamen Mis Escritos


Por esta poesía me dieron una "Mención de honor" en el certamen del título, en Buenos Aires. Primero fui finalista, luego me llegó el reconocimiento. El diploma me lo trajo una paisana que estaba presente en la entrega y se ofreció para el mandado. No nos conocíamos pero tuvo el generoso gesto de traerlo. Ahora tengo que juntarme con el libro, ¿no hay nadie que viaje?

DE TENERTE
Caen en pétalos de enredadera
Los cadáveres del tiempo recorrido
Caen redondos los metros de distancia
Se marchitan océanos prohibidos

¿Quién recoge los fantasmas en la niebla?
¿Dónde navegan los esfuerzos de tus ganas?
Yacen sombras amarradas a las sábanas
Levanta las espinas tu lengua en un trazo

Cuadrilátero del desencuentro
Mis muslos palpitan en tus manos
Caen las conjeturas en tallos de bromelia
Desenfundo mi cuerpo como un tango

¿Quién dibuja ocultas intenciones?
¿Dónde anidan los miedos del pasado?
Amanecen mis ansias de tenerte
Se renueva el olor de mis pecados.

jueves, 10 de noviembre de 2011

El Pergamino de la Seducción. Gioconda Belli.


Es el otro libro que me regalaron para el cumpleaños. Algunos de esta autora me han gustado, otros no. Este, que cuenta la historia de Juana de Castllia conocida como Juana la Loca por la versión oficial, me atrapó desde el principio y me metió en la historia ficticia y en la historia de verdad. The story and the History, como dicen los ingleses. Está mejor contada, redondeados los personajes y mantenido el interés en the History que en la story, pero el libro es disfrutable en su totalidad. La tesis de que fue su condición de mujer ilustrada y rebelde lo que provocó el diagnostico de locura, además de ser el eslabón más débil de un perverso juego político, cobra significado a través de la profusa documentación de los hechos que no sólo atrapan al lector sino que despiertan el interés para seguir averiguando sobre Juana. Este año estuve en Gante y me enteré que allí había nacido Carlos V, sin entender porqué una reina española había llegado a parir allí. El cuadro de Pradilla con su carga de angustia, el confinamiento en Tordesillas, lugar del famoso reparto de tierras con Portugal, el pago que los vecinos de Gante hicieron para que el heredero del Imperio naciera allí, los Reyes Católicos y Colón cobran sentido y completan el puzzle de la historia de esta hija y madre de reyes que nunca pudo reinar. 

lunes, 7 de noviembre de 2011

303. Los despojos de las bacanales

Me gusta la descripción de Gioconda Belli de la fecundación. Los espermatozoides convertidos en  hombrecitos de Magritte. Bien podría ser la estampida a la salida de trabajo en una gran ciudad o la largada de una carrera de fondo. Y hay dos cosas que me hacen un guiño: que los óvulos, aún por madurar, vitoreen al campeón y que los espermatozoides pierdan el paraguas y el bombín en el esfuerzo. 
Pero lo que me fascina del cuento es el día después. El camión rojo que recoge con parsimonia los despojos, como quien limpia después de una fiesta las guirnaldas vueltas sólo papel sucio y las masitas y tarteletas sólo manchas en el mantel. El silencio reina y apenas se quiebra por el escobillón que arrastra los deshechos. Tarareo a Fito, "el amor después / del amor tal vez / se parece a este rayo de sol". 

304. Gente peligrosa. Por Helena Borrás


CATÁLOGO DE PERSONAS PELIGROSAS.

*La señora que barre la vereda a las 6 de la mañana.
*La señora que BALDEA la vereda a las 6 de la mañana.
*El tipo que se saca los mocos en el semáforo.
*Los que usan mocasines con medias de toalla blanca.
* Los que usan bermuda con zapatos.
*Las chicas Activia... siempre constipadas.
*Los hombres con zapatos muy lustrados.
*Cualquiera que espere en la cola de un baño público por más de 6 minutos.
*Las personas que no dicen ni "caca".
*Las personas que van a misa de 7.

domingo, 6 de noviembre de 2011

305. La vida como Magritte



"...Imaginé los espermatozoides como los hombrecitos de Magritte, con sus bombines y sus paraguas caminando de prisa por el túnel de la vagina para llegar a la estación de metro de mi útero y de allí ser arrojados como una multitud a las cinco de la tarde a los altos Arcos de las Trompas de Falopio. Miré los óvulos femeninos desde las ventanas prismáticas de los ovarios, animándolos como las barras de un estadio a lanzarse sobre el que descendía lento y majestuoso, mientras los irrisorios espermatozoos intentaban abordarlo frenéticos, empujándose los unos a los otros en una carrera mortal a la que sólo el más aguerrido sobreviviría. Al día siguiente, la ciudad estaría cubierta de paraguas y bombines sin dueño y un rojo camión de la basura recogería sistemáticamente los despojos con una larga, lenta pala mecánica que haría su labor con tristeza."

de "El Pergamino de la seducción", de Gioconda Belli, 2005.

sábado, 5 de noviembre de 2011

306. Problemas de alto vuelo

El avión sale de Madrid hacia el sur rumbo a Africa. Es un vuelo difícil, dicen los pilotos, porque sobre el Sahara se forman bolsones de aire caliente entre las capas frías del aire alto y muchas veces hay sobresaltos. La tripulación va alerta. De pronto, en una turbulencia, una de las azafatas aunque se esfuerza por no desdibujar la sonrisa de su cara, cae tumbada en el pasillo. Su compañera la mira, congelando en el aire el gesto de completar un vaso y sostiene la sonrisa en una mueca. La muchacha caída se arrolla en el piso. El dolor que la atraviesa se le ve en la cara. ¡Un médico!, grita la compañera. Del fondo se levanta un hombre con anteojos de carey que avanza con dificultad entre las cabezas que se asoman a cada lado de la fila. El carrito de bebidas le cierra el paso. El avión salta un par de veces más antes que el hombre alcance a la muchacha que se retuerce sobre la alfombra. Un leve quejido se le escapa de los labios. El hombre le retira los brazos con los que se aprieta el abdomen y le palpa el vientre. Hay que volver, dice. El profesionalismo de la azafata no ha sido suficiente para disimular un ataque de apendicitis.

Diez mujeres. Marcela Serrano


Cuando llega mi cumpleaños pasa a engrosarse mi biblioteca, porque algunos que me conocen me regalan libros, muchas veces lo último que salió. Este año le tocó a Diez Mujeres, de Marcela Serrano. Ultima novela de la autora, muy esperada porque hacía tiempo no publicaba. Yo me entusiasmé porque entre los libros bien entretenidos que he leido cuento a  "Nosotras que nos queremos tanto" y "Antigua vida mía". Que no es una escritora para ningún premio muy literato ya lo sé, pero debo admitir que muchas veces sólo busco que me cuenten una buena historia. Y ella sabe hacerlo. Pero esta vez ni cerró en novela ni en historia. Plantea la trama y desgrana elrelato parcial de 10 mujeres que quedan como fragmentos sueltos. Esperé al menos un último capítulo de cierre o que al contarse las historias las mujeres se transformaran por el poder de la palabra. Pero no. Cada capítulo es una historia que empieza en un punto y termina en otro que, en ninguno, es un final. Tal vez hubiera quedado mejor un libro de cuentos como "Mujeres de ojos grandes" de Angeles Mastreta y entonces cada historia podría cerrarse. 
Y antes de escribir esta reseña busqué en la web que le había parecido el libro a algún otro. Ninguna referencia más que las de la editorial. ¿Nadie más lo leyó? ¿O no vale la pena comentarlo?   

miércoles, 26 de octubre de 2011

307. Cuando reanudar cuesta

No hay como perder la práctica de algo para sentir que recomenzar es remontar la cuesta. Como dice Natalia Oreiro (¡ja, que fuente!), la cuesta que cuesta remontar.
He dejado de escribir casi por completo y cada día que pasa me cuesta más recomenzar. Así que hoy decidí cambiar de actitud. Sin pretensiones, como si agarrara mi cuaderno escribo apenas lo primero que me viene a la mente. Rompí el maleficio y escribí. Esto. 
Nada más.

domingo, 25 de septiembre de 2011

308. Los libros engordan

Tuve que vaciar una de las bibliotecas de casa porque vinieron a arreglar el piso. Algunos días los libros descansaron ordenados en pilas por los rincones. Cuando los volví a poner en los estantes no cupieron todos los que había sacado.  ¿será que los libros engordan?

domingo, 18 de septiembre de 2011

309. La Redota.

El jueves vi La Redota, de César Charlone. Programa inesperado, fui al cine tras Woody Allen y me encontré con el Artigas de Esmoris. Y me gustó. Me gustó que se lo bajara del pedestal, que las arrugas se le iluminaran más que en el bronce y que poco se pareciera a la imagen que nos dio Blanes. Que se sintiera sobrepasado y que perdiera la paciencia. Que su mujer le gritara porque no volvió a dormir. Que hubiera muchas moscas y osamentas de ganado. Que no hubiera gauchos de "florido chiripá" ni chinas con una flor en el pelo. Que el campo se viera tan lindo. Me pareció cuidada, entretenida, entrañable. Sólo un picaporte siglo XX en la puerta del estudio de Blanes me hizo un guiño. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

310. La identidad nacional o Uruguay for export II

En el año del Bicentenario las referencias a Artigas y su gesta corren el riesgo de banalizarse o vaciarse de contenido. Sobre todo para gente de mi generación que ya pasó por el "Año de la Orientalidad" con triste recuerdo. Y lo más fácil es despotricar de lo que se parece hasta la saturación y hasta Artigas se vuelve sospechoso. Y se cuestiona que haya sido el fundador de la Patria, que él nos quería unidos a Argentina así que de Uruguay minga, que más Padre de la Patria fue Lord Ponsomby, que fue un viejo caprichoso que se enchinchó y se fue a Paraguay.  Y me duele, porque Artigas tiene para mí una dimensión que trasciende las estatuas y los eventuales homenajes oportunistas. 
Artigas es el Padre de la Patria porque la gente lo eligió, los humildes de esta Banda prefirieron seguirlo a él antes que entregarse a los españoles, como había pactado el gobierno porteño. En ese sentimiento "de esta Banda" empezó a nacer la nación. Tal vez no Uruguay, pero si un pueblo con idiosincracia propia. Y Artigas vislumbró la Patria Grande mucho más que otros contemporáneos y lo hizo con un proyecto político que defendía a los desposeidos. Mucho más que otros contemporáneos. Y lo traicionaron sus amigos de las Provincias Unidas. Lo que duele más que si hubieran sido los porteños, de quienes no esperaba nada. 
Así que fue un perdedor, y su proyecto destruido y vilipendiado. Entonces, ¿por qué este país, que es otro del que él quería, rescata su historia y lo levanta como Procer? ¿Qué reconoce en él? ¿Qué lo vuelve Padre de una  Patria que él no concebía como es hoy? 
Las respuestas a estas preguntas creo que configuran nuestra identidad nacional, ese sentimiento de orientales que nos distingue de nuestros hermanos del Plata, con quienes somos casi lo mismo pero no iguales. Para mí levantar a Artigas como héroe nacional es levantar sus ideas a favor del oprimido, del sufriente y enfrentado al prepotente como identidad nacional. Y eso nos ha marcado, piénsenlo.
Lo digo hoy, setiembre 10, ¡sí señor!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

311. Uruguay for export


Cuando viví en Chile, tan hermano y tan cercano, me creían argentina y ponían distancia. Después de aclarar que venía de Uruguay,  se volvían más amigables y venían las referencias a “los sobrevivientes de los Andes”; Peñarol y a veces los Tupamaros. Pero todo no era tan fácil. No existíamos en las noticias y en el meteorológico más de una vez dijeron “tiempo cálido en Asunción, capital del Uruguay”.
A los amigos de América Latina les costaba entender que no tuviéramos población indígena, que hubiera tantas ovejas y que fuéramos tan pocos. Pocos tenían referencias concretas de mi país.
Más acá en el tiempo, el fútbol nos volvió a poner en el mapa y en Africa en particular, nos transformamos en los verdugos. Pero no nos detestan y hasta hinchan por nosotros cuando el rival no es africano, salvo en Ghana donde Suárez sigue siendo inolvidable. Pero es difícil explicar Uruguay: que seamos sólo 3 millones y que haya mucha gente muy buena en sus especialidades; que tengamos 3 vacas por habitante; que no tengamos petróleo y que cada niño tenga su computadora como un útil más para ir a la escuela.
Cuando se recorre el mundo uno revaloriza al Uruguay y las ventajas de las que gozamos. Y añoramos los buenos modales, la tranquilidad de las plazas y tener los costos de salud cubiertos. Es cierto que también en muchos lados se vive mejor, pero en todos la carga impositiva es muy alta. Mientras tanto, acá se deteriora la convivencia que fue orgullo nacional. Hay subculturas con códigos que desafían los códigos tradicionales. ¿Cuál es la identidad nacional que añoramos cuando salimos de viaje? ¿La de la Suiza de América? ¿La de los tumberos, tan al alza? ¿La de la televisión basura que criticamos pero consumimos? Creo que cada vez más somos un poco todo y que la fragmentación se ha instalado y no nos deja vernos como sociedad. ¿Cuál es la identidad uruguaya? Ya no somos lo que fuimos. Reconozcámoslo, tal vez así nos acerquemos a las soluciones.
Anoche vi la película Reus, tan alejada de la realidad que vivo que me cuesta creer que pase en Montevideo. Pero esas cosas están pasando, no NOS están pasando. Son parte de nosotros y al tiempo que las sufrimos, reconozcámoslo, las hemos engendrado.   

domingo, 4 de septiembre de 2011

312. ¿Nadie es profeta en su tierra? o Al rescate de Paysandú

Laura cantó a orillas del río, una noche de invierno en retirada. Nos endulzó con la poesía de Yupanqui, Osiris y Sampayo pero nos cautivó con sus propias vivencias.Un inolvidable guitarrista se acopló a la voz y a la percusión ¡ Bravó!

miércoles, 24 de agosto de 2011

313. El fantasma de Maracaná

Al borde de la Noche de la Nostalgia todos aprontan sus pilchas y lencerías y se preparan a vivir la máxima fiesta que hace honor a nuestra idosincracia. Huele a naftalina el fantasma de Maracaná. Es la noche de las parejas, de revivir cuando se querían más o bailaban, a los saltos Los Náufragos o apretaditos Cat Stevens o Bee Gees, por no nombrar a Roger Whittaker o Sergio Denis. En ese plan a mi no me queda otra que irme al sobre. Todo lo que tenga más de diez años nostalgea en agosto en Uruguay. "Yo nostalgio, tu nostalgias y como me revienta que (ella) nostalgie", como decía Benedetti, con la licencia que me tomé de cambiarle el género.

domingo, 21 de agosto de 2011

Las ganas de escribir vienen escribiendo, dice Liliana Hecker

y yo lo retomo de Carmen Simón mi querida maestruli. En estas épocas de tremenda sequía, que empezó hace un tiempo como un espaciamiento de las lluvias de la inspiración y que hoy se ha instalado sin divisar ni una nube en el cielo, viene bien releer este texto. A pies juntillas y ¡a escribir!
"Las ganas de escribir vienen escribiendo. Es inútil esperar el instante perfecto, aquél en que todos los problemas del mundo exterior han desaparecido y sólo existe el deseo compulsivo de sentarse y escribir: ese instante de perfección es altamente improbable. En general, uno se sienta a escribir venciendo cierta resistencia (salir del estado de ocio no es natural), uno oficia ciertos ritos dilatorios, uno, por fin, con cierta cautela, escribe. Y en algún momento descubre que está sumergido hasta los pelos, que los problemas del mundo exterior han desaparecido, y que no existe otra cosa que el deseo compulsivo de escribir".

domingo, 7 de agosto de 2011

Matar a López. Mario Sarabí

Es la primera novela de Sarabí, poeta y artista plástico que en esta oportunidad incursiona en la narrativa. La historia está bien contada y la estructura de la novela y el desenlace están muy bien logrados. Sarabí logra crear una atmósfera depresiva y decadente que dan marco al ambiente del pueblo imaginario que mucho se parece a Paysandú o a Casablanca. La prosa exuberante, con abundante uso de adjetivos y adverbios opera como blindaje, en cierta medida, para el acceso del lector. Buena historia a la que el cierre, lúcido, inesperado, la vuelve redondita.


viernes, 5 de agosto de 2011

314. ¿Paysandú es expulsivo?

Me lo plantearon en poco tiempo más de una persona. No me convenzo, así que empecé una encuesta entre los que no nacieron acá pero que están viviendo en esta ciudad. Va ganando que sí. Que recelamos del que no es locatario, que le hacemos pagar derecho de piso, que nunca le igualamos los derechos con el nativo. Siento vergüenza ajena frente a unas cuantas anécdotas que no tengo porqué no creer. Fea actitud en un pueblo de inmigrantes.

domingo, 24 de julio de 2011

Glotonería

Hay un sonido profundo, largo, como una queja sorda. Al principio es apenas audible, como si fuera el telón de fondo de tanto ruido callejero. Después aumenta su intensidad y no puedo ignorarlo. Parece que alguien gime. Presto atención. Dejo sobre la mesa los platos que acarreaba, levanto la cabeza y trato de identificar de donde viene el sonido. Parece venir de afuera. Igual que el rayo de luz que se cuela por los postigos se mete el quejido en mi cabeza. No sé si aumenta su volumen o soy yo la que lo oye por encima de los otros sonidos que se diluyen. Luego parece ceder. Ya no se escucha. Y de nuevo, apenas una queja, difícil de identificar entre la gama de sonidos del día que vuelven a hacerse significativos. Me despreocupo por instantes, parece haber cedido y continúo con mis tareas. Pero al rato comienza a aumentar el volumen de aquel quejido prolongado, como de un alma en pena. Intento por segunda vez identificar su origen y me dirijo hacia la puerta del patio segura de que viene de afuera. La entreabro y el resplandor que se mete por la ranura me enceguece por un instante. Con cautela, casi con sigilo voy sacando el cuerpo hacia afuera sin saber con qué me voy a encontrar. Cuando mi vista se acostumbra a la luz del mediodía recorro el jardín buscando algo que me identifique la fuente del sonido que ya se me ha metido bajo la piel y hace latir mis sienes al ritmo de aquella respiración pesada que crece y cede, crece y cede.

Contra el muro, al fondo, detrás del árbol viejo sobre el suelo distingo apenas un bulto oscuro que se agita al compás del quejido imperturbable. Me acerco con cuidado, como midiendo los pasos y me enfrento al vecino del fondo, caído, lastimado, con los ojos cerrados y la cara vuelta contra el muro. Una de sus piernas forma un ángulo inverosímil. Me sale en un grito: "¡Don Cosme!, ¿qué le pasó?". "Disculpe vecina", me contestó, "pero me tentaron sus ciruelas".

Publicado en Revista Hipoética. Nº 21. Mayo 2011.

martes, 12 de julio de 2011

Los puentes de las Brujas





Brugge en flamenco quiere decir “puente” por lo que sorprende el hechizo de la traducción. Para un latinoamericano la fisonomía de la ciudad es de cuentos infantiles, así que desde cualquier esquina o cualquier ventana uno espera ver aparecer a Hagrid, Genoveva de Brabante o incluso Papá Noel. Y eso que no nieva.

La declaración de Patrimonio de la Humanidad fuerza a que las fachadas en escalera, los canales, los puentes y las plazas se conserven con prolijidad prusiana y se alegren con flores los balcones, fuentes y zaguanes. Los faroles llevan canastas de flores al cuello. Las ventanas collares de flores en los pretiles. Los castillos y mansiones hunden sus pies en el agua y se prolongan en terrazas con embarcaderos de madera.

Manadas de turistas sedientos de imágenes disparan sus cámaras en una era en la no hay restricción en la cantidad. Click, click, click, cientos de disparos perpetúan los momentos pasados allí o apenas insinuados.

Un perro adormilado mira desde la ventana pasar un trencito de patos por el canal. El aire se siente fresco y huele a limpio entre los sauces que acarician el agua. De los 20 km de canales sólo recorremos 5. Unos nadadores completan el recorrido de un triatlón por las aguas del canal entre los cisnes y el frío.

En una plaza remodelada me tomo una cerveza de frutas que se llama “Muerte súbita”.

lunes, 4 de julio de 2011

315. Diario de Ana Frank


Como impostergable, volví a leer el diario de Ana Frank. Ahora, con la mirada de la adultez y mis veleidades de escritora hago otra lectura que se superpone al recuerdo pero lo empalma. Revalorizo el texto de una niña de trece años en la primera mitad del siglo XX.
Y me hubiera gustado tener el libro más presente cuando estuve en la Casa de atrás. Ahora me entran las dudas y se me mezclan los espacios. Pero la magia de internet me auxilia y la visita guiada a la casa en 3D en la página del museo, me aclara cualquier duda. Y lo vuelvo a disfrutar.

sábado, 2 de julio de 2011

Gante, la desconocida.





  • De Bélgica uno escucha de Bruselas, ha oido de Amberes por su valor estratégico y de Brujas por su belleza. Tiene además la referencia de la abuela de los gobelinos de Bruselas y de los encajes y chocolates de Brujas, pero menos se escucha de Gante. Sin embargo, allí nació Carlos V, en la confluencia de los ríos Leie y Escalda, y por eso en flamenco se llama confluencia (Gent que proviene de ganda). A media hora de Brujas o de Bruselas es un buen punto para establecer el centro. En torno a la Universidad de Gante viven unos 45.000 estudiantes que se suman a los 200.000 habitantes de la ciudad.
  • Su esplendor medieval se observa en la plaza resguardada por el Belfort, la Opera y la Catedral de San Bavon, donde se puede visitar el retablo en doce piezas "El cordero místico" de los hermanos van Eyck de 1432 y el púlpito que representa el árbol de la vida y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
  • El Belfort es una enorme torre de 95 metros que los gremios construyeron frente a la iglesia para contraponer el poder laico al religioso. Se puede subir hasta el campanario donde una gran campana, la Roeland, y cuarenta campanas menores suenan al ritmo de un carrillón de bronce con 17.000 orificios cuadrados que permiten cambiar la melodía según la ocasión. Cada quince minutos suena un minuto. La ciudad se desparrama a los pies de esta torre donde se impartió justicia en otros tiempos. Como una maquette de exposición se ven las callejas medievales y los tranvías siglo XXI.
  • Amadeus es un restaurant art déco donde se come sin restricción costillas de cerdo con salsa dulce. Una lata vieja de café en el centro de la mesa me cuestiona antes de empezar. El mozo trae una botella de dos litros de vino y cuatro platos con costillas de cerdo. Sin preguntar. Se comen las costillas con la mano y los huesos se van tirando dentro de la lata. Y el vino va bajando en la botella y las costillas aterrizan en los platos hasta que uno dice basta. Al irse la botella de vino se coloca al lado de otra graduada para cobrarte la diferencia.
  • El castillo Gravensteen o Castillo de los Condes quedó aprisionado por la ciudad. Me gusta imaginarme la vida cuando ahí vivían los padres de Carlos V y venían los campesinos a comerciar sus productos en el patio. Hoy luce diferente. Bajo la lluvia que arrecia por momentos se trabaja en la preparación de una fiesta de estos tiempos. Una carpa para quienes preparan las comidas en el patio dificulta el acceso al gran salón de los caballeros donde será el banquete. Por el otro lado se ingresa a una sala del castillo en la que se exhiben espadas enormes y asfixiantes armaduras que remiten al sacrificio de portarlas. Donde eran los aposentos de las damas hay una muestra de instrumentos de tortura. Leo que el castillo también fue prisión. El hijo del último verdugo de Gante donó a la ciudad las cuchillas con que el padre cortaba manos o pies a los penitentes. La piedras de los muros encierran las cadenas, los dispositivos de torsión, los tornillos del garrote y los chalecos y máscaras de contención de los epilépticos con la frialdad de su naturaleza. En los niveles inferiores las celdas y los depósitos de agua y en los superiores las atalayas que permitían controlar la llegada de los enemigos a lo lejos. Antes. Hoy se ven los tejados de la tienda de waffles de la vereda de enfrente.

Belgica o un país por tres.




Flandes al norte y Valonia al sur se disputan los nacionalismos. La región alemana es apenas una seña. Bélgica se escurre entre las regiones y el vacío de identidad nacional lo llena Europa con la sede política de la Unión Europea en Bruselas, capital de Bélgica y de Flandes, la que ha sido casi cooptada por los valonios que son el 85% de su población.
La disposición de obligatoriedad bilingüe se cumple sólo en los carteles porque en Bruselas casi nadie habla flamenco.
- ¿Qué mantiene unida a Bélgica, entonces? -le pregunté a Iván. Y me respondió:
-Bruselas.
-Y el rey. -agregué.
- No, creo que es Bruselas -me respondió con seguridad-. Los valonios la necesitan porque es la ciudad cercana más importante y de hecho se la han ido quedando, pero para nosotros es la capital de Flandes.
Hace un año hubo elecciones pero no han podido conformar el gobierno federal. Nadie se preocupa porque las provincias tienen su gobierno y avanzan. "Pas de gouvernement? Profitons- en!" (¿No hay gobierno? ¡disfrutémoslo!), decía un graffitti en un muro. Esa parece la tónica. Una familia real que se rebela al control parlamentario de sus vidas y un país federal sin gobierno nacional.

lunes, 27 de junio de 2011

Gentileza teutona

En Berlín tomamos el sightseeing bus para tener una idea general de la ciudad y poder elegir a qué lugares nos íbamos a dedicar con detenimiento. El día pasó intenso y sobre las 6 de la tarde nos entró la duda de si ya había pasado el último. Entré a una de las oficinas de turismo donde venden los pasajes del bus y me dirigí a la señora que estaba detrás del escritorio. Good afternoon, le dije, Could you please tell me if the 6 pm bus is the last one we can take today? o algo similar, en inglés y gentilmente. La mujer, una señora madura y robusta de cachetes colorados me miró sonriendo y comenzó entusiasta un discurso en perfecto alemán. Intenté pararla más de una vez pero ella continuaba explicándome todo el sistema de hip on hip off de los ómnibus, los recorridos y la validez de los pasajes. O me lo supuse, porque no entendí ni una palabra. "Perdón", le dije cuando logré que me escuchara, "pero yo no hablo alemán".
"Bueno", me contestó, "usted tampoco me preguntó si yo hablaba inglés".

sábado, 25 de junio de 2011

Berlin II o los efluvios del imperio






El Berlín imperial, el de las glorias prusianas, el de los edificios de Schinkel que Hitler quiso igualar, quedaron en el sector este de Berlín. La puerta de Bradenburgo, la avenida de nombre poético como verso de Schiller (unter den Linden), la Isla de los Museos, la Universidad Humboldt, la catedral de Berlín, que nunca albergó a un obispo porque no es católica aunque lo parezca. Todo detrás del muro.
En la vitrina de occidente construyeron un centro cultural, el Kulturforum en el Tiergarten, para que el Este no monopolizara la cultura. Allí, la Berliner Philarmonie es la sala de conciertos donde Herbert Von Karajan reinó como director principal durante tantos años.
Pero el núcleo cultural de Berlín es la Isla de los Museos, una isla del río Spree que atraviesa Berlín y qué, por iniciativa de varios reyes prusianos, fue albergando museos con colecciones de arte, hoy Patrimonio de la Humanidad. Berlín tiene 365 museos, difícil tarea la de abarcar tanta maravilla. Elegimos ir al Museo de Pérgamo, que es un museo al revés, porque el edificio no fue construido para albergar obras de arte, sino que primero se trajeron las obras de arte, y después, a su alrededor, se construyó el edificio, así que uno traspasa la puerta y entra en un templo helénico, o en un mercado romano. Lo más impresionante, de todos modos, es la puerta de Ishtar, trasplantada desde Babilonia a las márgenes del río Spree con todos sus 14 metros de altura y 10 de ancho y sus ladrillos azules de lapislázuli, sus relieves mitológicos y sus diseños. Uno se imagina a Nabucodonosor recorriendo la avenida de los leones rumbo a la puerta para acceder al templo de la diosa Marduk para celebrar el año nuevo. Y no atina a saber si siente admiración por el trabajo de reconstrucción o ira por el despojo. Igual que lo viví en el Louvre. Leo que hoy entre las ruinas de las murallas de Babilonia en Irak se encuentra acampado el 155º Regimiento de Combate del ejército de Estados Unidos.


sábado, 18 de junio de 2011

Berlín y las cicatrices de la historia






Berlín es una ciudad traspasada por su historia reciente. Los berlineses no habían terminado de entender que habían perdido la guerra que los iba a llevar a liderar el mundo cuando tuvieron que asimilar que habían sido cómplices de crímenes atroces. Entonces encararon la tarea de reconstrucción al tiempo que se volvían protagonistas de la nueva guerra mundial, la Guerra Fría, que mantuvo al país dividido por más de 30 años.
Y un muro en el medio de la ciudad separó a padres e hijos en una noche. Me conmueven las historias personales, como la del padre que volvía de trabajar del lado oeste con su hijo chico y no pudo llegar a la casa. A través de la alambrada se despdió de su mujer y le dijo que le iba a mandar dinero. El niño lloraba. Quería quedarse con la madre pero los soldados no lo dejan pasar si no pasa también el padre. El bebé llora delante del alambrado y extiende sus brazos. Un soldado del Este, conmovido, abre la alambrada y ayuda al niño a pasar con su madre. El soldado es dado de baja. Vi la historia en la secuencia de fotos y la del soldado ayudando al niño a pasar se ve por toda la ciudad. Como aquella otra del niño judío que circula frente a tres soldados nazis armados con las manitos levantadas y los pantaloncitos cortos. O la de la niña vietnamita que corre desnuda por una carretera sólo cubierta por llamas. Los registros del abuso en niños como símbolos de lo incomprensible.
Del muro quedan testimonios en varios puntos de la ciudad. Saliendo del centro de Berlín se han conservado unos 3 km que fueron intervenidos por dibujos y pinturas de artistas de todo el mundo y hoy dan testimonio del absurdo. Otro segmento queda frente a lo que fue el cuartel general de la Gestapo, donde han construido un museo estremecedor que se llama Topografía del Terror. En los restos excavados de las celdas y de espaldas al muro montaron una galería de fotos al aire libre. El museo, un enorme edificio de 2005 cuenta con minuciosidad la historia de Alemania de 1933 a 1945 y un poco más. La gente circula entre los bastidores en silencio y en tanto uno asimila lo que ve y escucha se va hundiendo en el pesar de tantas muertes, tantos perseguidos, tanta infamia.
Había muchos grupos de escolares y liceales. ¿Cómo entiende un niño alemán de hoy esa historia? ¿Qué otras historias les resuenan de tíos o abuelos?
La otra cara (o la misma) se ve en el Museo Judío, donde el Arq. Daniel Libeskind hizo una escultura de un edificio. Al lado de un viejo edificio prusiano se levanta un volumen irregular revestido de zinc. Se entra por el edificio antiguo y se accede al nuevo por un tunel subterráneo. Desde afuera parecen dos edificios separados pero están conectados por líneas invisibles, como el pueblo alemán y el pueblo judío.
El edificio nuevo tiene tres corredores o ejes que dirigen el recorrido: el eje del exilio, el eje del holocausto y el eje de la continuidad que termina en la exposición permanente que cuenta la historia de los judíos en Alemania.
El eje del exilio es un corredor que asciende para terminar en el jardín del exilio, que es un cuadrado de hormigón "sembrado" por 49 columnas huecas equidistantes en las que crecen olivos en su interior. El piso no es horizontal y uno sólo ve tramos parciales del espacio. La inclinación del piso genera cierta confusión y mareo, como las sensaciones que acompañaron a los que tuvieron que empezar una nueva vida en países lejanos. Pero es prometedor: se ve el cielo y dentro del hormigón crecen los árboles, pero es incierto y duro también.
El eje del holocausto está escoltado por algunas historias con nombre y apellido contadas por objetos personales. Un paquete que una mujer envió a Estados Unidos a su sobrina unos días antes de ser enviada a un campo de concentración, permaneció cerrado hasta que fue evidente que no volvería a buscarlo. Unas fotos de un novio, artículos de tocador y un anillo fueron las posesiones que la mujer intentó proteger. Termina el corredor en una torre de hormigón de base triangular estrecha y completamente vacía. La única luz natural entra por una hendija de la arista superior del prisma. Una pesada puerta se cierra detrás de uno al entrar.
El eje de la continuidad no tiene nada en las paredes del corredor que conduce a la exposición permanente ubicada tres pisos más arriba. El arquitecto buscó poner en evidencia el vacío que la ausencia de judíos hoy en Alemania ha generado y lo trabajoso que es darle continuidad y por eso se accede a la exposición permanente por una empinada escalera.
La cicatriz del muro recorre la ciudad en una línea de dos adoquines por detrás de la puerta de Bradenburgo, por el medio de la Poszdammerplatz, por delante del museo Bauhaus. Cuesta entender la lógica de los muros de encerrar la vida de los pueblos, de impedirles moverse, mezclarse. No se entiende la lógica de los muros entre México y Estados Unidos, entre Israel y parte de Cisjordania, entre barrios de Berlín.

viernes, 17 de junio de 2011

Holanda III: la Casa de Anna Frank



Si puedo hablar de un libro de cabecera en mi vida, ese ha sido el Diario de Anna Frank. Y no he vuelto a encontrar un libro que me acompañe por años y al que recurra cuando estoy aburrida, contenta o melancólica. No he vuelto a tener una relación de cercanía, casi de intimidad con ningún otro libro. Y he leido muchos. Algunos que por supuesto son mejores que el Diario o incluso más entretenidos. Pero con el Diario, y por lo tanto con Anna, éramos amigas. Compartíamos la complicidad de las siestas, las charlas con Peter mirando el castaño, su rabia hacia Mrs. van Daan (van Pels en realidad), su repugnancia por las coles agrias y su sueño de convertirse en escritora.
Entonces, no podía pasar por Amsterdam sin conocer la "casa de atrás". Materializar las imágenes que estaban en mi mente, sentir la atmósfera, tratar de trasladarme a esos años y por un instante acercarme a aquella niña cercada que también fui yo.
Y allá fuimos. Mientras hacíamos la cola de varios minutos intenté concentrarme en el entorno, en aquellas cosas que podían haber permanecido desde la época de Anna, pero con la conciencia de que ella desde su escondite no había podido disfrutarlas, como el farol de la esquina o las fachadas de enfrente que dan al canal.
Adentro, pude ubicarme espacialmente en el plano, entender donde estaba en almacén, donde las oficinas de la empresa y donde el depósito. Entender que cuando Ana decía que los domingos bajaba a las oficinas qué quería decir y, al fin, me enfrenté con la famosa puerta giratoria camuflada por la estantería.
Y entramos en el escondite de los Frank. Nada coincidía mucho con mi imaginación pero no me sentí defraudada. Me impresionó que esas habitaciones tan pequeñas hubieran podido contener la vida de ocho personas durante dos años. Vacías como están ahora parecen más chicas y tuve que volver más de una vez (con lo difícil que fue andar a contracorriente de los visitantes) a buscar la maqueta que me recordara dónde estaba la cama catre de Margot o la cama rebatible de los van Pels. Una luz mortecina de una bombita que pendía del techo no debería ser muy diferente a la luz bajo la cual Anna escribía en sus cuadernos. Pero la mayor impresión fue sin dudas las ventanas selladas para no ser vistos desde afuera. La constatación de que la mayor parte del día pasaban en silencio y en penumbras. No me había hecho esa idea, tanta vida había en las páginas del diario y tanta energía había en Ana.
Y luego me enfrenté al cuartito de ella, que además debía compartir con Fritz Pfeffer (Dussel en el Diario), un hombre maduro y vulgar con el que no tenía nada en común. Al ver el tamaño del cuarto no alcanza la imaginación para entender cómo entraban las dos camas, el escritorio donde escribía y las otras pertenencias. Sólo quedan en las paredes, sobre el empapelado las fotos de los artistas de cine favoritos de Anna, entre las que distinguí a Liz Taylor y fotos de la familia real de Holanda e Inglaterra. Recortadas con una tijera con trazos imprecisos son las únicas testigos que compartieron las horas con Ana, saben qué pasó durante el allanamiento y han visto desfilar cientos de miles de visitantes de todo el mundo que fueron conmovidos por el espíritu de Ana y traspasados por la tragedia de una época.
Con el baño con su inodoro floreado, que no podían usar durante el día, termina la primera planta de la "casa de atrás", para acceder a la residencia de los van Pels a través de una escalerita muy pero muy empinada. En esa habitación además del dormitorio del matrimonio, transcurría la vida en común de las dos familias. Cocinaban, comían, estudiaban en ese espacio sin luz natural y sólo algo mayor que las anteriores habitaciones. Se siente la atmósfera cargada de malhumor de las cenas compartidas, la electricidad que recorre el espacio ante las discusiones de Mrs. van Pels y Mrs, Frank, el nerviosismo contenido al escuchar los avances de la guerra por la radio.
Y luego en el pequeño cuarto de Peter la escalerilla que conduce al altillo, único lugar en el que ambos jóvenes encontraban paz para sus almas en crecimiento. No está permitido el acceso pero se llega a ver la mansarda por la que se cuela el cielo más azul de Amsterdam.

jueves, 16 de junio de 2011

Holanda II: Openluchmuseum




A pocos kilómetros de Wageningen vale la pena visitar este museo vivo en el que la consigna es “Prohibido no tocar”.

En un parque generoso de árboles y jardines se distribuyen aldeas y construcciones que cuentan la historia de las costumbres de Holanda. Como dice un cartel: si llueve visite las exposiciones, si está cansado tome el tranvía y si no, haga el recorrido a pie. Así que no hay pretexto que valga para no participar. En no menos de tres horas se va pasando por una granja donde los niños pueden ordeñar una vaca de madera con tetas de goma, lavar ropa a mano, sacar agua de un pozo o alimentar a los animales. Sin contar con que pueden subirse a las famosas camas jaulas holandesas, esconderse en los armarios o hamacarse en el sillón de la abuela.

En otro lado se ha armado una aldea marina a la que se llega con un bote antiguo tirado por cuerdas y en la que las mujeres tejen las redes mientras los hombres trabajan en un astillero artesanal como se hace desde hace siglos. Las casas de los ricos y los pobres, las casas del campo y la ciudad, los talleres de telares o de muebles, la estación de trenes, los molinos, están todos disponibles para acercar la vida de los antepasados y sus tecnologías y darles continuidad con el presente del país.

Y las tiendas abiertas al público también venden golosinas de las abuelas, juguetes hechos a mano, tortas caseras y jugos de frutas. Es un viaje en el tiempo para volver a andar en monopatín, ensayar con el aro o andar en bicicleta de una rueda o en manomóvil. También se puede probar puntería con un arco medieval o cocinar de verdad recetas de mamá.

Algunas casas son originales y fueron desmontadas de su emplazamiento y re armadas en el parque. El jardín de plantas medicinales y una vieja aphoteek (farmacia) donde se muestra el instrumental con que secaban, molían y procesaban las plantas para obtener las medicinas y los extractos espirituosos me atrajeron en particular, tal vez por cierta desviación familiar.

La primera parada del tram es una muestra de “cosas viejas” que explica el espíritu del museo e invitan al público a hacerles llegar todo lo que esté por descartar. Entonces ya están en el museo los cassettes y los walkman, los tocadiscos, el arado a mancera, los muebles de la casa de mis padres y las valijas de cartón, pero tan bien exhibidos que cada uno es capaz de contar su propia historia. Y también las colecciones personales, como la de alcancías que donó un apasionado banquero; o la otra, tan absurda en si misma, de bolsas de papel de los aviones, pero que el museo logró realzar al colgarlas del techo de un trozo de fuselaje como de los de verdad.

Fui con dos niños de cuatro años y se divirtieron desde que llegamos hasta que nos fuimos. Muy recomendable.

martes, 14 de junio de 2011

Holanda I.




Holanda desde el aire parece un puzzle armado sobre una mesa en el que los relieves sólo se intuyen por el cambio de colores. Ya desde el aire es perfecta.

Y viniendo del Africa impone cierta distancia. La perfección no me conmueve, tal vez me maraville, no sé. Pero en un principio me incomodó un poco.

Wageningen es una ciudad universitaria espaciosa, verde y moderna con no más de 40.000 habitantes. Y uno la recorre entre bosques recortados por calles señalizadas con extrema prolijidad y casas y jardines pequeños y cuidados. De pronto, de los bosques cruzan bandadas de jóvenes en bicicleta, todos rubios y altos como walkirias en procesión. Tienen un idioma muy difícil pero como todos hablan inglés la comunicación es fácil y la gente amable, aunque algo inexpresiva. En Wageningen todo está claro y parece fácil y todos parecen vivir bien sin extremos ni ostentación.

Desde el 2006, está pasando de ciudad universitaria con edificios en distintas localizaciones a un campus donde se han concentrado los edificios y laboratorios de primer nivel, como el Atlas de Biotecnología construido por Vignoli, el uruguayo que también diseñó Carrasco y que en su envoltura de red algo se parece al estadio chino. O el Ayax, portador de, toda la tecnología de sustentabilidad energética así que lo que aparenta un piso superior de madera es un tanque de agua que en verano se calienta con el sol y se usa en el invierno como calefacción. El concepto es centralizar las edificaciones y así hay un gran aulario para todos los institutos y una maravillosa biblioteca donde es un gusto trabajar. Porque también trabajan allí muchos docentes de horario libre o de laboratorios a los que se les ha sacado de las oficinas para pasar a un sistema de planta flexible en el cual la Universidad te provee de laptop y celular y uno trabaja en cualquiera de los múltiples lugares públicos o semi públicos que hay. Very interesting.

Amsterdam es otra cosa, pero las hordas de turistas enmascaran su verdadera identidad. Posiblemente para descubrirla se requiera más tiempo. Pero se la intuye única. Atrae su fama de ciudad libre, en la que todo es posible, más viniendo de un país donde el debate por el consumo libre de marihuana está candente. Hay que verlo. Y ver las chicas detrás de las vitrinas en el Red Light District vendiendo sexo legal y limpio. Y hay que ver el Museo del Sexo porque es el más antiguo, aunque el de Paris sea mejor.

Dentro de cierta algarabía y cientos de turistas, diría que es un relajo con orden. En los coffee shop te venden marihuana dosificada según tu experiencia pero no alcohol y las bicicletas siguen circulando con prioridad por las callecitas del Distrito Rojo. No hay drogadictos tirados en las calles pero el olor a marihuana está en todos lados y el humo te nubla los ojos. Las chicas que se exhiben se ven muy jóvenes y son hermosas. Más en la periferia las mujeres son más viejas y sufridas.

El resto de Amsterdam es más tranquilo. Ya al otro lado del canal sobre la avenida Damrak que va hacia la Plaza Dam la fisonomía cambia. También es otra en el Museumplein donde, entre parques, se pasa del Museo Van Gogh al Rijksmuseum.

Y es otra también desde el agua donde la atmósfera se refresca y el silencio de los puentes se quiebra sólo por el ruido de las lanchas y el timbre de las bicicletas. Es otra mirada, la de las casas flotantes, la de los canales estrechos, la del Amstel que llega al mar.

316. Guarulhos y el Puyehue

Guarulhos está a medio camino entre un caos y una fiesta. A los cientos de pasajeros varados se sumó ahora la hichada y el propio equipo del Santos que va a Montevideo a jugar con Peñarol. El equipo ya partió. Fue el único avión que ha salido. Ese y otro con unos argentinos que le armaron piquete a Iberia y luego de una asamblea con micrófonos y cánticos lograron que les habilitaran un avión hasta Porto Alegre y un ómnibus a Buenos Aires. Y pusieron condiciones.
La hinchada de Santos está acampada frente a PLUNA con la bandera de techo.
Los argentinos no se distinguen mucho de los uruguayos pero son más ruidosos. Ahora mandaron a cuatro de la Policía Federal para que todo se mantuviera tranquilo. Podremos partir? Eu acho que no.

viernes, 3 de junio de 2011

La noticia que explica los tiros


En el mes de abril hubo elecciones en Nigeria. Un proceso complejo que implicó 3 elecciones en fines de semanas consecutivos durante los cuales, los 150 millones de nigerianos eligieron presidente, gobernadores y legisladores.
El lunes pasado fue la asunción de los electos y las transmisiones de mando. El gobernador de Oyo State, cuya capital es Ibadan, no fue reelecto y por lo tanto tampoco sus compromisos con los sectores de poder. Entre ellos el Sindicato del Transporte urbano, que son los dueños de los millones de microbuses que corren por la ciudad y que suben hasta 15 pasajeros en vehículos para 11. Y que pagan peaje obligado en los retenes policiales.
El lunes se enfrentaron en el cruce de Oyo road con Iwo road (ahí nomás, a la salida) dos fracciones del Sindicato: los que apoyaban al gobernador saliente y los que festejaban la llegada del nuevo. El lío comenzó entre ellos y luego llegó la policía, según dicen "para garantizar la seguridad de la población", aunque los partidarios del gobernador entrante aseguran que vinieron en apoyo de los otros. Saldo final: 8 muertos y 15 heridos, entre ellos 3 policías. La policía dice que fueron los del Sindicato pero las armas que incautaron no explican la matanza (machetes, hachas y alguna escopeta) ni que siguieran a los tiros al día siguiente cuando los dirigentes ya estaban presos.
El diario da cuenta de otro país que el que yo he vivido. Uno lee las noticias y aparece el Estado, el poder político, las instituciones. La transmisión del mando fue "una fiesta de democracia" y el presidente (que se llama Goodluck, por suerte) confirmó a su gabinete y se sacaban fotos las primeras damas. Mientras tanto en Abuja explotó una bomba que mató a 40 e hirió a 13 y se produjo esta rebelión en Ibadan con las consecuencias ya sabidas. Goodluck Jonathan! (más que eso vas a necesitar).


miércoles, 1 de junio de 2011

Esta vez fueron tiros.

Rumbo a Lagos para tomar el avión por Oyo road, a la salida de Ibadan vimos gente huyendo en estampida. "¡Ahí fue!", gritó el milico que venía con nosotros. Se caló la metralleta, le sacó el seguro al arma con un ruido estremecedor y sacó el caño por la ventanilla.
Llegué a ver la pelada de un hombre que corría y se escucharon 3 disparos.
¡Abajo, abajo!, gritó el chofer. Desde el fondo de la camioneta sentía correr y gritar a la gente. Jorge me apretaba la cabeza.
No entendí bien la explicación, sólo que en ese mismo lugar el día anterior habían matado a 3 policías los partidarios del gobernador que el domingo tuvo que entregar el mando porque perdió las elecciones en abril.
Ayer a la tarde, al menos dos hombres armados seguían disparando indiscriminadamente.

sábado, 28 de mayo de 2011

Cambios

Un soplo de primavera para el prisma.

Paisaje II



A la sombra sopla una brisa que atenúa el calor. Unos alguaciles con pompones negros en las alas trasparentes me revolotean.
El lago se eriza con el sol. Una bruma cristalina filtra los verdes y la otra orilla se ve como el telón de un teatro viejo. Las hojas del árbol que me da sombra cascabelean con el aire que las mueve. Pesadas, son corazones que suenan como tambor de mano.
Unas palmeras se alinean al borde del lago. Flacas, despelucadas apenas sostienen el penacho de hojas secas.
Más lejos, un alboroto de conventillo lleva la mirada al árbol que se hunde en el agua rodeado de un enjambre de pájaros amarillos de cabeza negra que no dejan de gritar mientras tejen sus nidos que penden como frutos en perfecto camuflaje.
Una garza levanta vuelo, cambia de eje planeando y aterriza con un graznido en una saliente. Un tero, cabizbajo, le da la espalda y se aleja.

jueves, 26 de mayo de 2011

Blake or Abuja by night

La última noche en Abuja nos invitaron a un night club. Mmm ¿qué se podía esperar?
Era un gran predio con locales semi techados, parrilladas, pistas bailables, mesas y sillas y un escenario. Estricta seguridad al entrar: cacheo y advertencia de no sacar fotos.
La orquesta tocaba distintos ritmos de jazz con mucho sentimiento y un poco de improvisación. Buen ambiente, poca gente. Luego le siguió un muchacho ataviado como guerrero que bailó ritmos africanos con mucho estilo. La canción estaba dedicada a My Lord, of course, pero sonaba bien. Luego otros chicos más urbanos bailaron hip hop y después otro hizo malabarismos mientras bailaba. Sostenía una mesa en la boca o en la cabeza o hacía equilibrio con tres bandejas más la mesa en las manos y la cabeza. Un delirio pero asombraba.
Luego vino el plato fuerte. Una banda con un cantante con voz excepcional y 3 bailarinas que se movían, literalmente como negras. Empezaron suave, con música internacional. Me sonó a mi época de discotecas, estilo Air Supply, pero no identifiqué ninguna melodía. El muchacho tenía una voz imponente. Entonces empezó a buscar entre el público alguien que lo ayudara a cantar Just the 2 of us, we can make it , hermosa y pegadiza (remember?). Canté con el cantante en el tono exacto y luego siguió nada más ni nada menos que ¡Hotel California! Confirmaba nuevamente el poder hermanador de la música, aún entre gentes que ni se ubican en el mapa.
Después siguió el baile, también con baile del público en el escenario pero ahí no me presté, al lado de las muchachas lo mío iba a ser demasiado vergonzoso. La gente que subía a bailar le daba dinero a los músicos y el público le daba dinero a los que bailaban y a los músicos. Llovían los billetes desde el público o se los ponían en la frente a los músicos. Mucha plata por el suelo y en el escenario. Jorge bailó, por supuesto, y hasta le dieron dinero que él le regaló a las bailarinas. Y siguieron bailando y subiendo la apuesta y cambiando de ritmos y recorriendo Africa entera con la música. Al calor de la noche y a la luz de las estrellas que apenas guiñaban por detrás de los letreros de neón, todos bailaron y cantaron, algunos en su sitio, otros en el centro y otros en el escenario pero todos con mucha gracia y ritmo, así fueran viejos o gordos. Me sentí como mi hija cuando era chiquita y después de escuchar a Mercedes Sosa, exclamó: "¡ay, la música me quedó por todo el cuerpo!".
Cuando le agradecí a nuestro anfitrión que nos hubiera llevado hasta allí, me dijo: "Es que nosotros nacimos bailando".

miércoles, 25 de mayo de 2011

317. El medio vaso lleno.

No soy de naturaleza optimista. Más bien tiendo a ver el medio vaso vacío con una enorme voluntad de verlo lleno. Pero siempre me pesa más la carencia.
A raíz de mis crónicas sobre Nigeria me lo hacían notar algunos amigos. Y tienen razón, pero quiero explicarme. Creo que cuando vivo lo hago con más alegría que lo que, tal vez, trasunten mis escritos y me tomo los hechos con mucho más humor ahora en mi madurez (y si no es al despertarme, mejor). Disfruto y me maravillo de lo diferente, de la obra de la naturaleza, de la obra del hombre. Y me adapto. Y si no me gusta la comida como un chocolate y si no hay agua no me baño y si no hay baño me aguanto. Pero claro, uno destaca las contrariedades, los inconvenientes, lo distinto y parece que está pasando mal.
Pero estoy pasando bien. Ya conozco el paño. Ya sé en los márgenes en los que me muevo y cuando pasan algunas cosas canto con Shakira "Porque esto es Africa".
Porque hay también mucho de entrañable en este pueblo y de veras manejé varias veces como opción seria venirme a vivir acá. Y me va a dar pesar no volver más, porque aunque ya conozco el paño siguen sorprendiéndome y asombrándome, pero eso es materia de otra crónica.

lunes, 23 de mayo de 2011

Abuja. Prixair hotel.


El hotel parecía confortable y limpio. Decorado con gusto africano de dorados y brillos subimos tres pisos por una escalera que no tenía un escalón del mismo tamaño que el otro. Las piezas rodeaban un patio iluminado. Fuimos viendo las habitaciones hasta encontrar una con agua que funcionara.
La electricidad se va con intermitencia durante todo el día por lo que las UPS son necesarias aunque no suficientes para el aire acondicionado aunque sí para reencender la TV. NEPA (Nigeria Electric Power Authotity) es la compañía estatal que provee energía eléctrica pero los nigerianos la llaman Never Expect Power Again, porque ya saben que esperar. Al llegar había poca agua y nos dijeron que era un problema de presión, hoy al despertarnos no había agua en absoluto. Notin, notin como dicen por acá. Reclamé en recepción. "estamos trabajando para resolverlo", me contestaron. A los pocos minutos un muchacho con un balde golpeó la puerta. Jorge comenzó a argumentar que no podían tener un hotel sin agua y cobrarte como si la tuviera y blablabla. El muchacho lo miró desconcertado y preguntó: "pero, ¿necesita el agua?", así que le señalamos el baño para que dejara el balde junto con una palangana.
A las 16:00 aun no ha vuelto el suministro.

Abuja, la Brasilia nigeriana



  • Abuja es la capital de Nigeria desde 1991 cuando se decidió construir una ciudad en el medio del país para que fuera la ciudad de todos. Fue construida en los ochentas en terrenos fiscales y dicen que es la ciudad con mejor infraestructura de Nigeria.
  • Saliendo de Lagos hacia Abuja uno toma la terminal de vuelos nacionales MM2 o Murtalla Mohamed 2. Moderna, funcional y limpia supera ampliamente a su congénere de viajes internacionales.
  • El control de equipaje es riguroso, como en todo aeropuerto, sobre todo desde que Obama declaró que "el mundo es más seguro". Nuestro compañero de viaje traía una crema de afeitar de tamaño grande y quisieron sacársela. Que si que no, le ofreció N100 (menos de US$1) al funcionario y marchó al avión con la crema de afeitar. Me quedé más tranquila que después de escuchar a Obama.
  • El avión aterrizó en la pista del aeropuerto de Abuja sin dificultad. Fue un buen vuelo y buen servicio. Al bajar por la escalerilla, como siempre en este país, el calor nos golpeó la cara. Busqué el bus que nos llevaría al edificio. No bus, just walk. Y así las decenas de pasajeros que íbamos en el vuelo encaramos la caminata con nuestro equipaje y bultos. Ancianos y mujeres con niños también. Bienvenido a Abuja.
  • El auto que nos trajo hasta el hotel era el de servicio de un funcionario de Aduanas que se hacía sus rebusques. Los asientos estaban forrados de piel sintética con pelos de unos dos cm de largo. Daba calor sólo mirarlo pero con coraje entramos. ¡Pah, qué era peludo el bicho! le dije a Jorge en español riendo. El chofer me escuchó y le comentó con satisfacción a nuestro acompañante "Admiring my car!" (están admirando mi auto). "Claro, le dijo Jorge en inglés, pero prenda el aire acondicionado, plis".
  • El trayecto desde el aeropuerto auguraba una ciudad distinta a lo conocido. Grandes avenidas de varias sendas, jardines con árboles y cerros como morros rodeando el paisaje a lo lejos. En las múltiples construcciones que cruzamos Africa mostraba las entrañas en su tierra roja.

jueves, 19 de mayo de 2011

Retorno a Ibadan



Salimos temprano de Lagos para evitar el tráfico de Oyo Road. 6:30 ya estábamos en la ruta con el chofer y el milico que acompaña todo auto oficial. Pero milico en serio, con uniforme negro, borceguíes y boina de lana negra. No sé mucho de armas, sólo puedo decir que en la mano llevaba una metralleta mediana que seguía los movimientos del brazo como una prolongación.

El trafico es de locos, ya lo he dicho muchas veces y no encuentro forma de explicarlo. Por tramos uno circula entre dos filas de camiones y por allí se pelean el espacio dos vías más de vehículos de menor porte. Y nadie espera a nadie, se pasan, se tocan bocina, se rozan, se esquivan, nadie cede nada. En una de esas uno embiste a otro y allí quedan los restos, trancando la circulación por días con lo que aumenta el desquicio. Al tiempo los sacan hacia el cantero central o la banquina y allí quedan como advertencia que se va cubriendo de oxido, matas y hierbas. Cada tanto te detiene la policía en check points, donde unos diez o doce soldados vestidos de negro con boina y metralleta como el nuestro, eligen al azar a quien cobrarle una mordida. Ayer, además, vimos otros retenes de policía aduanera vestida de gris con sombrero aludo de explorador y también con metralletas.

En un momento, nuestro chofer intentó cambiar de senda y un auto que venía detrás, rozó el espejo de la camioneta. Sentimos el golpe pero no sonó como un gran golpe. Sin embargo, el chofer y el milico que venían con nosotros enloquecieron. Empezaron a perseguir al agresor, gritando entre ellos en yoruba. Nosotros intentamos calmarlos, que no importaba, que lo dejaran ir. Ni modo, estaban empecinados en alcanzarlos. Nosotros no entendíamos si buscaban insultarlos, devolverles el rayón o pararlos para obtener una reparación. La persecución duró unos cuantos kilómetros. Hasta que llegamos a un retén policial y el milico amigo pudo jugar de local. Paró el vehículo nuestro e hizo parar al que venía detrás. Se sumaron otros dos soldados con metralleta a la discusión que fue a los gritos y en yoruba desde el principio. No entendíamos que decían pero señalaban el costado de nuestro auto como si el daño hubiera sido grave. Por momentos el tono subía en forma alarmante. Del otro auto dos hombres más se sumaron del lado del agresor. De nuestro lado seguían llegando milicos con metralletas. El milico que venía con nosotros tenía las facciones alteradas y blandía el arma. Nosotros veíamos la escena a través de la ventanilla del auto. Pensé que se le podía disparar la metralleta, que ya se iban a las manos o que iban a detener a los civiles del otro vehículo. Ellos seguían gritando, se tocaban y hasta llegaron a empujarse. Yo pensé que si en el Río de la Plata en el medio de una discusión a los gritos uno toca al otro es piña segura. Pero era parte del ritmo: gritaban se tocaban para llamar la atención del otro, se empujaban sin excederse. Así como había subido el tono, al cabo de un rato nuestro chofer le hizo señas al milico para que se calmara y subiera a la camioneta. Nuestro milico se resistió por segundos, después subió. No entendimos como se había dirimido el conflicto que parecía irresoluble. Nuestro milico se sentó con cara de contrariado, vi que en la mano manipulaba unos billetes que guardó en su billetera.

Seguimos viaje sin más inconvenientes que el propio tráfico y sin volver a mencionar el incidente. Llegando a Ibadan, ese inmenso cantegrill de 10 millones de personas, el embotellamiento es peor y doblar para tomar un desvío puede llevar una hora. En un cruce, nuestro milico bajó de la camioneta y metralleta en mano detuvo las motos, coches y camiones, nos abrió paso y volvió a subir para continuar el camino.

Ayer entendí porque es obligatorio llevar un milico en la ruta.