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Mostrando entradas de enero, 2011

Taller, “La voluntad de Dios”. Desde Nigeria En: Brecha. 24 de setiembre 2010. p. 37. Montevideo. Uruguay.

La conferencia de la escritora nigeriana Chimamanda Adichie en TED.com me recordó este artículo que escribí para Brecha y fue publicado en setiembre. Camino por la orilla del lago del IITA[1] que desborda de agua, plantas y camalotes, pájaros y patos y pienso que la actual República de Nigeria también es una construcción de Gran Bretaña. Pero, en vez de separar pueblos hermanos como hicieron con la Provincia Oriental,acá juntaron tres países diferentes que hasta hoy no han aprendido a vivir juntos. La temporada de lluvias ha venido con fuerza y el “invierno” multiplica las bandadas de patos y teros que aumentan en número cada día.En Nigeria hay tres etnias mayoritarias que son la Hausa (21 por ciento), la Yoruba (21por ciento) y la Igbo (20 por ciento), ubicadas al norte, suroeste y sureste del país respectivamente, entre los 250 grupos culturales que existen en los 140 millones de nigerianos. La última gran guerra secesionista fue la de Biafra en 1967, recién lograda la independencia…

El susurro de la mujer ballena. Alonso Cueto.

El susurro de la mujer ballena fue finalista del Premio Iberoamericano Planeta-Casa América de Narrativa en 2007. Es una novela sobre los caminos que puede tomar una tortuosa amistad entre dos mujeres. La novela es entretenida pero no es liviana porque profundiza en la psicología de los personajes con solvencia, arriesgándose incluso el autor, a narrar en primera persona asumiendo la voz de Verónica. Logra así sumergirse en el mundo de los sentimientos y amistades femeninas, sus conflictos y el contexto que los rodea. Interesante lectura de verano. No había leído nunca antes un libro de este autor peruano que hizo su tesis doctoral sobre Onetti, y me gustó.

María Esther de Miguel y yo

La novela de María Esther de Miguel "El General, el Pintor y la Dama" provocó una lenta pero imparable movilización de algo anquilosado en mi interior. Ella vivía en una pequeña ciudad de Entre Ríos y la novela transcurría allí, río por medio con mi país, en épocas en que estos territorios eran una sola nación aunque ya los políticos nos habían dividido. Se entretejía el relato con la historia de próceres argentinos, artistas uruguayos, geografía litoraleña y costumbres de dos orillas. El General vivió a escasos cincuenta kilómetros de mi ciudad y había construido un palacio con lago y todo, que se conserva hasta hoy para paseo de visitantes. Retenía en mi recuerdo infantil la habitación donde había sido asesinado, la que mantenía, no sin cierta morbosidad y protegida por un vidrio, la huella de su mano ensangrentada sobre la puerta, la máscara mortuoria y el recorrido de los asesinos a caballo que mataron y huyeron. La figura de una niña en cera, tan real, sentada al piano …

340.Chimuela

El día que murió María Elena apareció caminando bajo el sol del mediodía. Por el medio de la calle de balastro parecía una piedra a punto de ser pisoteada por una 4x4 de estación.Los primeros días la cobijaron las nenas chicas de la familia y aunque Manuelita era lo natural, la llamaron Chimuelo, sin saber qué quería decir esa palabra ni el sexo que tenía. Después averiguamos ambas cosas. Luego de cinco horas de viaje adentro de una caja, la esperaba Paysandú con sus más de 40 grados. La pusimos en el pasto y se quedó quietita. Parecía haber perdido la energía de días anteriores que desmentía la fábula de lo lentas que son las tortugas. Ahí quedó, sobre el pasto y a lo oscuro. A la mañana siguiente seguía en el mismo lugar. Y el resplandor anunciaba más calor. Jorge agarró una jarra, la llenó de agua y se la echó enterita por encima de la caparazón. Chimuela asomó la cabeza, se sacudió como agradeciendo y retomó su caminata. A buen paso, entre las plantas y pastos se detuvo a comer flor…

341. Hay 40 grados, nena.

Si alguien ha estado en Paysandú en enero entiende la fuerza de aquella canción de Los Iracundos que decía "Hay 40 grados, nena, me quiero matar", porque no queda otra. En penumbras hasta la noche sobre la baldosa o con el agua hasta el cuello. Y esperar que pase el mormaso. Cualquier otra gesto es heroico.

Ojos azules. Arturo Pérez- Reverté

En 35 pequeñas páginas Pérez Reverté retrata con pasión y minuciosidad "la noche triste", aquella en que los españoles de Cortés abandonan Tenochtitlán y son atacados por los aztecas. A través de un soldado común y de un minuto de decisión en su vida, el autor profundiza en la tragedia de esa noche, pero sobre todo en las implicancias del encuentro de dos mundos y en sus consecuencias: codicia, valentía, esclavitud, prepotencia, mestizaje, lealtad y traición son tratados con tanta maestría por las letras de Pérez Reverté como por el trazo de Sergio Sandoval que ilustra el relato en forma maravillosa. Excelente. Como un bombón: un pequeño bocado exquisito.

Chiquita. Antonio Orlando Rodríguez

El libro cuenta la biografía novelada de Espiridiona Cenda, una enana liliputiensecubana de 26 pulgadas, que triunfó en el vaudeville a comienzos del siglo XX. Caracterizada como la muñeca viviente Chiquita conquistó los escenarios de Estados Unidos y Europa y fue protagonista de varios de los acontecimientos políticos y tecnológicos que caracterizaron el comienzo del siglo.La novela fue premio Alfaguara en 2008 y debo decir que a mí no me gustó. Creo que es muy abarcativa y por su extensión pierde en credibilidad y profundidad. La investigación del autor es exhaustiva pero no era necesario que la pusiera toda. Prefiero plegarme a una frase que citaba Borges: comprendiendo un momento de la vida de un hombre, podemos comprender toda su vida.El personaje es interesante, la novela no. Claro que mi opinión no coincide con el jurado de Alfaguara, pero eso es harina de otro costal.

342. Día de Reyes

Mañana de Reyes sin niños, ergo una mañana de verano como cualquier otra en las vacaciones.Antes, cuando mis hijos eran niños, ver sus caritas frente a los juguetes en el salón de la casa de la playa de los abuelos, ha sido de los momentos irrenunciables. Convencerlos de que lo que les habían dejado era igual a lo que ellos habían pedido, no tanto. Cuando nosotros éramos niños amanecíamos más temprano que nunca y casi siempre era mi hermana menor la que me despertaba porque se "escapaba" antes para comprobar si estaban los regalos. Era de las mañanas más felices. Recuerdo la moto que le regalaron a mi hermano, un año. Extraña, como un navío encallado en el medio de la sala. Recuerdo otro año en que pusieron los regalos al lado de cada cama en lugar de llenar la sala y al bajar pisé una cuna de bebé. Esa vez no hubo desparramo general. Pero el recuerdo imborrable es la cachila que pedí año tras año. Una cachila verde con capota de lona negra, igualita igualita a las de verdad …

343. Lotería

Este año el Gordo de Fin de Año se quedó sin dueño. A pesar de los 5 de Oros, las Tómbolas y el Kini, el Gordo es el sorteo de más prestigio. El que se compra entre todos los compañeros de trabajo o el que relega al compañero de trabajo que no es invitado a "entrar". Es con el que sueñan los oficinistas, las amas de casa, los funcionarios y los bomberos. Todos sueñan en cambiar la vida con el premio del Gordo. Y no pocas familias tienen un pariente que sacó el Gordo y les permitió, el viaje de sus vidas, la inversión de sus vidas o, como contaba papá, los mejores zapatos de su vida. Bueno, este año el Gordo no tuvo dueño. El número no entusiasmó a nadie y fue devuelto sin vender. Quedó colgado en la vitrina de la agencia de un barrio rico, guiñándole sus dos ceros a los que pasaban, pero nadie entendió.

344. Lecturas

En 2010 leí menos. Tuve menos capacidad de concentración, estuve más urgida con el trabajo pero sobre todo, creo, que al viajar de noche cuando volvía de Mdeo. hizo que el cansancio me venciera antes y no avanzara en la lectura. Lo mejor: Caín de Saramago. Lo peor: La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón

El lenguaje del abanico

Estoy leyendo la novela "Chiquita" de Antonio Orlando Rodríguez, que tiene el llamador de haber sido premio Alfaguara 2008, pero no mucho más. Encontré documentado el lenguaje del abanico y con esto de las hormonas, el calentamiento global y las latitudes he decidido volver a él como método instantáneo y portátil de refrescamiento. Además, por aquello de Darío: "bajo el ala aleve del leve abanico", que me marcó por siempre. Y se traduce: Acariciarse la mejilla: Te quiero Apoyarlo en la sien y mirar hacia abajo: Pienso en ti noche y día Apuntar el corazón: Te amo con locura y no puedo vivir sin ti. Tocarse la punta de la nariz: Algo me huele mal, ¿estás siéndome infiel? Apartar los cabellos de la frente: No me olvides. Dejarlo caer al piso: Te pertenezco Acercarlo a los labios cerrado: Bésame.