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Mostrando entradas de abril, 2011

320. Sábado de gloria, día del libro

Se me rompió la televisión que tenía en el dormitorio y que se había vuelto mi compañera de insomnios. Como cuando a uno le falta una droga, auguré que se sucederían ahora las noches en blanco. Entonces volví a leer para dormir y volví a dormir en paz, sin despertarme a las 3 de la madrugada por los alaridos de alguna mujer perseguida por un asesino en serie.
Pero sobre todo recuperé el espacio de lectura. Un poco caótico, como todos mis retornos, vengo leyendo a la vez: El dueño del secreto de Antonio Muñoz Molina, Chamán de Noah Gordon, El Libro del Fantasma de Alejandro Dolina, Las Mujeres que aman demasiado de Robin Norwood y Amores que matan de Patricia Faur. Paso de las fábulas de Dolina, a la dictadura franquista y de ahí me sumerjo en las reflexiones psicológicas de "Las Mujeres...". Así está mi cabeza. ¡Feliz Día del Libro!

Ucronía

Julio Cortázar corría bajo la lluvia buscando guarescerse del chaparrón. Con las manos en el bolsillo del sobretodo de cuello levantado, corría con la cabeza baja. La lluvia que caía sobre el pavimento sonó como un relincho. Julio Cortázar siguió su camino sin levantar la cabeza hasta que una sombra más gris que el día le detuvo la carrera. No lo había imaginado. Un caballo en sus huesos se interponía en mitad del camino. Levantó la cabeza y, al asombro de ver el caballo en el medio de la calle en París, le sumó el estupor por el Quijote que lo montaba.“Otra película”, pensó e intentó seguir su carrera porque el chaparrón no aflojaba y ya sentía que el agua le corría por dentro del abrigo. -¡Gentil caballero! – le dijo el Flaco montado en el pobre caballo.Julio cortázar sintió que debía detenerse. El Flaco de la armadura estaba tan mojado como él y “se está ganado unos mangos”, pensó. Y lo miró con atención por primera vez. “Está bien caracterizado”, se dijo, “y el caballo de tan d…