sábado, 28 de mayo de 2011

Cambios

Un soplo de primavera para el prisma.

Paisaje II



A la sombra sopla una brisa que atenúa el calor. Unos alguaciles con pompones negros en las alas trasparentes me revolotean.
El lago se eriza con el sol. Una bruma cristalina filtra los verdes y la otra orilla se ve como el telón de un teatro viejo. Las hojas del árbol que me da sombra cascabelean con el aire que las mueve. Pesadas, son corazones que suenan como tambor de mano.
Unas palmeras se alinean al borde del lago. Flacas, despelucadas apenas sostienen el penacho de hojas secas.
Más lejos, un alboroto de conventillo lleva la mirada al árbol que se hunde en el agua rodeado de un enjambre de pájaros amarillos de cabeza negra que no dejan de gritar mientras tejen sus nidos que penden como frutos en perfecto camuflaje.
Una garza levanta vuelo, cambia de eje planeando y aterriza con un graznido en una saliente. Un tero, cabizbajo, le da la espalda y se aleja.

jueves, 26 de mayo de 2011

Blake or Abuja by night

La última noche en Abuja nos invitaron a un night club. Mmm ¿qué se podía esperar?
Era un gran predio con locales semi techados, parrilladas, pistas bailables, mesas y sillas y un escenario. Estricta seguridad al entrar: cacheo y advertencia de no sacar fotos.
La orquesta tocaba distintos ritmos de jazz con mucho sentimiento y un poco de improvisación. Buen ambiente, poca gente. Luego le siguió un muchacho ataviado como guerrero que bailó ritmos africanos con mucho estilo. La canción estaba dedicada a My Lord, of course, pero sonaba bien. Luego otros chicos más urbanos bailaron hip hop y después otro hizo malabarismos mientras bailaba. Sostenía una mesa en la boca o en la cabeza o hacía equilibrio con tres bandejas más la mesa en las manos y la cabeza. Un delirio pero asombraba.
Luego vino el plato fuerte. Una banda con un cantante con voz excepcional y 3 bailarinas que se movían, literalmente como negras. Empezaron suave, con música internacional. Me sonó a mi época de discotecas, estilo Air Supply, pero no identifiqué ninguna melodía. El muchacho tenía una voz imponente. Entonces empezó a buscar entre el público alguien que lo ayudara a cantar Just the 2 of us, we can make it , hermosa y pegadiza (remember?). Canté con el cantante en el tono exacto y luego siguió nada más ni nada menos que ¡Hotel California! Confirmaba nuevamente el poder hermanador de la música, aún entre gentes que ni se ubican en el mapa.
Después siguió el baile, también con baile del público en el escenario pero ahí no me presté, al lado de las muchachas lo mío iba a ser demasiado vergonzoso. La gente que subía a bailar le daba dinero a los músicos y el público le daba dinero a los que bailaban y a los músicos. Llovían los billetes desde el público o se los ponían en la frente a los músicos. Mucha plata por el suelo y en el escenario. Jorge bailó, por supuesto, y hasta le dieron dinero que él le regaló a las bailarinas. Y siguieron bailando y subiendo la apuesta y cambiando de ritmos y recorriendo Africa entera con la música. Al calor de la noche y a la luz de las estrellas que apenas guiñaban por detrás de los letreros de neón, todos bailaron y cantaron, algunos en su sitio, otros en el centro y otros en el escenario pero todos con mucha gracia y ritmo, así fueran viejos o gordos. Me sentí como mi hija cuando era chiquita y después de escuchar a Mercedes Sosa, exclamó: "¡ay, la música me quedó por todo el cuerpo!".
Cuando le agradecí a nuestro anfitrión que nos hubiera llevado hasta allí, me dijo: "Es que nosotros nacimos bailando".

miércoles, 25 de mayo de 2011

317. El medio vaso lleno.

No soy de naturaleza optimista. Más bien tiendo a ver el medio vaso vacío con una enorme voluntad de verlo lleno. Pero siempre me pesa más la carencia.
A raíz de mis crónicas sobre Nigeria me lo hacían notar algunos amigos. Y tienen razón, pero quiero explicarme. Creo que cuando vivo lo hago con más alegría que lo que, tal vez, trasunten mis escritos y me tomo los hechos con mucho más humor ahora en mi madurez (y si no es al despertarme, mejor). Disfruto y me maravillo de lo diferente, de la obra de la naturaleza, de la obra del hombre. Y me adapto. Y si no me gusta la comida como un chocolate y si no hay agua no me baño y si no hay baño me aguanto. Pero claro, uno destaca las contrariedades, los inconvenientes, lo distinto y parece que está pasando mal.
Pero estoy pasando bien. Ya conozco el paño. Ya sé en los márgenes en los que me muevo y cuando pasan algunas cosas canto con Shakira "Porque esto es Africa".
Porque hay también mucho de entrañable en este pueblo y de veras manejé varias veces como opción seria venirme a vivir acá. Y me va a dar pesar no volver más, porque aunque ya conozco el paño siguen sorprendiéndome y asombrándome, pero eso es materia de otra crónica.

lunes, 23 de mayo de 2011

Abuja. Prixair hotel.


El hotel parecía confortable y limpio. Decorado con gusto africano de dorados y brillos subimos tres pisos por una escalera que no tenía un escalón del mismo tamaño que el otro. Las piezas rodeaban un patio iluminado. Fuimos viendo las habitaciones hasta encontrar una con agua que funcionara.
La electricidad se va con intermitencia durante todo el día por lo que las UPS son necesarias aunque no suficientes para el aire acondicionado aunque sí para reencender la TV. NEPA (Nigeria Electric Power Authotity) es la compañía estatal que provee energía eléctrica pero los nigerianos la llaman Never Expect Power Again, porque ya saben que esperar. Al llegar había poca agua y nos dijeron que era un problema de presión, hoy al despertarnos no había agua en absoluto. Notin, notin como dicen por acá. Reclamé en recepción. "estamos trabajando para resolverlo", me contestaron. A los pocos minutos un muchacho con un balde golpeó la puerta. Jorge comenzó a argumentar que no podían tener un hotel sin agua y cobrarte como si la tuviera y blablabla. El muchacho lo miró desconcertado y preguntó: "pero, ¿necesita el agua?", así que le señalamos el baño para que dejara el balde junto con una palangana.
A las 16:00 aun no ha vuelto el suministro.

Abuja, la Brasilia nigeriana



  • Abuja es la capital de Nigeria desde 1991 cuando se decidió construir una ciudad en el medio del país para que fuera la ciudad de todos. Fue construida en los ochentas en terrenos fiscales y dicen que es la ciudad con mejor infraestructura de Nigeria.
  • Saliendo de Lagos hacia Abuja uno toma la terminal de vuelos nacionales MM2 o Murtalla Mohamed 2. Moderna, funcional y limpia supera ampliamente a su congénere de viajes internacionales.
  • El control de equipaje es riguroso, como en todo aeropuerto, sobre todo desde que Obama declaró que "el mundo es más seguro". Nuestro compañero de viaje traía una crema de afeitar de tamaño grande y quisieron sacársela. Que si que no, le ofreció N100 (menos de US$1) al funcionario y marchó al avión con la crema de afeitar. Me quedé más tranquila que después de escuchar a Obama.
  • El avión aterrizó en la pista del aeropuerto de Abuja sin dificultad. Fue un buen vuelo y buen servicio. Al bajar por la escalerilla, como siempre en este país, el calor nos golpeó la cara. Busqué el bus que nos llevaría al edificio. No bus, just walk. Y así las decenas de pasajeros que íbamos en el vuelo encaramos la caminata con nuestro equipaje y bultos. Ancianos y mujeres con niños también. Bienvenido a Abuja.
  • El auto que nos trajo hasta el hotel era el de servicio de un funcionario de Aduanas que se hacía sus rebusques. Los asientos estaban forrados de piel sintética con pelos de unos dos cm de largo. Daba calor sólo mirarlo pero con coraje entramos. ¡Pah, qué era peludo el bicho! le dije a Jorge en español riendo. El chofer me escuchó y le comentó con satisfacción a nuestro acompañante "Admiring my car!" (están admirando mi auto). "Claro, le dijo Jorge en inglés, pero prenda el aire acondicionado, plis".
  • El trayecto desde el aeropuerto auguraba una ciudad distinta a lo conocido. Grandes avenidas de varias sendas, jardines con árboles y cerros como morros rodeando el paisaje a lo lejos. En las múltiples construcciones que cruzamos Africa mostraba las entrañas en su tierra roja.

jueves, 19 de mayo de 2011

Retorno a Ibadan



Salimos temprano de Lagos para evitar el tráfico de Oyo Road. 6:30 ya estábamos en la ruta con el chofer y el milico que acompaña todo auto oficial. Pero milico en serio, con uniforme negro, borceguíes y boina de lana negra. No sé mucho de armas, sólo puedo decir que en la mano llevaba una metralleta mediana que seguía los movimientos del brazo como una prolongación.

El trafico es de locos, ya lo he dicho muchas veces y no encuentro forma de explicarlo. Por tramos uno circula entre dos filas de camiones y por allí se pelean el espacio dos vías más de vehículos de menor porte. Y nadie espera a nadie, se pasan, se tocan bocina, se rozan, se esquivan, nadie cede nada. En una de esas uno embiste a otro y allí quedan los restos, trancando la circulación por días con lo que aumenta el desquicio. Al tiempo los sacan hacia el cantero central o la banquina y allí quedan como advertencia que se va cubriendo de oxido, matas y hierbas. Cada tanto te detiene la policía en check points, donde unos diez o doce soldados vestidos de negro con boina y metralleta como el nuestro, eligen al azar a quien cobrarle una mordida. Ayer, además, vimos otros retenes de policía aduanera vestida de gris con sombrero aludo de explorador y también con metralletas.

En un momento, nuestro chofer intentó cambiar de senda y un auto que venía detrás, rozó el espejo de la camioneta. Sentimos el golpe pero no sonó como un gran golpe. Sin embargo, el chofer y el milico que venían con nosotros enloquecieron. Empezaron a perseguir al agresor, gritando entre ellos en yoruba. Nosotros intentamos calmarlos, que no importaba, que lo dejaran ir. Ni modo, estaban empecinados en alcanzarlos. Nosotros no entendíamos si buscaban insultarlos, devolverles el rayón o pararlos para obtener una reparación. La persecución duró unos cuantos kilómetros. Hasta que llegamos a un retén policial y el milico amigo pudo jugar de local. Paró el vehículo nuestro e hizo parar al que venía detrás. Se sumaron otros dos soldados con metralleta a la discusión que fue a los gritos y en yoruba desde el principio. No entendíamos que decían pero señalaban el costado de nuestro auto como si el daño hubiera sido grave. Por momentos el tono subía en forma alarmante. Del otro auto dos hombres más se sumaron del lado del agresor. De nuestro lado seguían llegando milicos con metralletas. El milico que venía con nosotros tenía las facciones alteradas y blandía el arma. Nosotros veíamos la escena a través de la ventanilla del auto. Pensé que se le podía disparar la metralleta, que ya se iban a las manos o que iban a detener a los civiles del otro vehículo. Ellos seguían gritando, se tocaban y hasta llegaron a empujarse. Yo pensé que si en el Río de la Plata en el medio de una discusión a los gritos uno toca al otro es piña segura. Pero era parte del ritmo: gritaban se tocaban para llamar la atención del otro, se empujaban sin excederse. Así como había subido el tono, al cabo de un rato nuestro chofer le hizo señas al milico para que se calmara y subiera a la camioneta. Nuestro milico se resistió por segundos, después subió. No entendimos como se había dirimido el conflicto que parecía irresoluble. Nuestro milico se sentó con cara de contrariado, vi que en la mano manipulaba unos billetes que guardó en su billetera.

Seguimos viaje sin más inconvenientes que el propio tráfico y sin volver a mencionar el incidente. Llegando a Ibadan, ese inmenso cantegrill de 10 millones de personas, el embotellamiento es peor y doblar para tomar un desvío puede llevar una hora. En un cruce, nuestro milico bajó de la camioneta y metralleta en mano detuvo las motos, coches y camiones, nos abrió paso y volvió a subir para continuar el camino.

Ayer entendí porque es obligatorio llevar un milico en la ruta.

sábado, 14 de mayo de 2011

318. Blogger de paro

Durante dos días Blogger no funcionó e hizo desaparecer los post escritos en ese tiempo. Entré y no entendí porqué aparecían unas etiquetas raras. Después encontré que el último escrito publicado era de varios días atrás. Como siempre, primero dudé de mi memoria y me pregunté si no había escrito sobre los últimos libros leídos.
Cuando recordé con claridad que sí había escrito artículos que no estaban, intenté entrar y aparecieron carteles que explicaban lo que estaba sucediendo: ¡los duendes de los microchips estaban de paro! Se negaban a seguir haciendo sinapsis digitales si no se les reconocía el derecho al descanso semanal y un cuarto turno rotativo, porque con tanto noctámbulo duermen menos que médico de guardia. Que sí que no, al final llegaron a un acuerdo con el Sr. Blog, pero no levantan el conflicto porque de seguir creciendo el número de bloggers (sobre todo trasnochados) se verían obligados a reponer las medidas de lucha en pos de un aumento salarial. De todos modos, para demostrar que ellos no quieren perjudicar a los usuarios, que también son parte del pueblo cibernético, aceptaron reponer los post levantados durante los días de paro. ¡La comunidad blogger recuperó el aliento!

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Dueño del Secreto. Antonio Muñoz Molina

Es una novela que profundiza en la memoria de los últimos años de la dictadura franquista a través de los recuerdos de un joven estudiante que participa de una conspiración contra el dictador. En un Madrid gris trancurre la novela que destila una atmósfera opresiva, casi sórdida. Con rigor periodístico se contextualiza en los hechos que transcurrían en España y el mundo y la acción es subsidiaria de la atmósfera de esos años. Excelente retrato de la personalidad del protagonista, todo menos un héroe, el acápite de Francisco Ayala dice:
Lo peor de tiranías como la padecida por España es que su excesiva presión sobre los particulares, si bien hace brotar las cualidades más excelsas de unas cuantas almas excepcionales, extrae, en cambio, del común de los mortales, que no tenemos madera de héroes ni de santos, nuestras posibilidades más ruines.

Chamán. Noah Gordon

Chamán es una novela de casi 900 páginas pero no es un mamotreto ilegible. Tampoco es un gran libro. Es una historia entretenida que forma parte de una saga sobre la familia de médicos Cole. Trancurre en el oeste de los Estados Unidos y habla de la conquista, de la colonización, de la Guerra de Secesión, pero sobre todo habla de la medicina en esos tiempos. Yo había leido El último Judío del mismo autor, que también escribió El Médico, y lo que me había apasionado y que llevó a que comprara ésta que acabo de leer, fue la investigación sobre cómo se practicaba y se estudiaba la medicina en cada época. El Ultimo Judío transcurre en la España de los Reyes Católicos, cuando expulsaron a los judíos. Muy revelador cómo formaban a los médicos al final de la Edad Media. Muy interesante como se combatían las enfermedades en la segunda mitad del siglo XIX.
Libros entretenidos, respaldados por una fuerte investigación histórica que le otorgan el valor que, tal vez, literariamente no tengan.

martes, 10 de mayo de 2011

319. Avances

Ya terminé "Mujeres que aman demasiado"; "Amores que matan"; "El dueño del secreto" y anoche, muy de madrugada, volviendo de Montevideo a las 3:15, terminé "Chamán". Mientras tanto empecé "Pobre Negro" de Rómulo Gallegos.
Nunca había leido nada de las "Mujeres..." y me sorprende saber que tal vez comparta rasgos con aquellas que "...aman demasiado"; tampoco había leido a Muñoz Molina, aunque lo había oido nombrar, y me gustó, tal vez por compartir ese lugar medio desabrido de no tener nada heroico que contar. Ahora me inicié también con Rómulo Gallegos. Ninguna referencia previa, salvo menciones de mi madre que sí hablaba de él. Buena recomposición del lenguaje hablado, por ahora es lo que puedo decir. Los mantendré informados.