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Gante, la desconocida.





  • De Bélgica uno escucha de Bruselas, ha oido de Amberes por su valor estratégico y de Brujas por su belleza. Tiene además la referencia de la abuela de los gobelinos de Bruselas y de los encajes y chocolates de Brujas, pero menos se escucha de Gante. Sin embargo, allí nació Carlos V, en la confluencia de los ríos Leie y Escalda, y por eso en flamenco se llama confluencia (Gent que proviene de ganda). A media hora de Brujas o de Bruselas es un buen punto para establecer el centro. En torno a la Universidad de Gante viven unos 45.000 estudiantes que se suman a los 200.000 habitantes de la ciudad.
  • Su esplendor medieval se observa en la plaza resguardada por el Belfort, la Opera y la Catedral de San Bavon, donde se puede visitar el retablo en doce piezas "El cordero místico" de los hermanos van Eyck de 1432 y el púlpito que representa el árbol de la vida y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
  • El Belfort es una enorme torre de 95 metros que los gremios construyeron frente a la iglesia para contraponer el poder laico al religioso. Se puede subir hasta el campanario donde una gran campana, la Roeland, y cuarenta campanas menores suenan al ritmo de un carrillón de bronce con 17.000 orificios cuadrados que permiten cambiar la melodía según la ocasión. Cada quince minutos suena un minuto. La ciudad se desparrama a los pies de esta torre donde se impartió justicia en otros tiempos. Como una maquette de exposición se ven las callejas medievales y los tranvías siglo XXI.
  • Amadeus es un restaurant art déco donde se come sin restricción costillas de cerdo con salsa dulce. Una lata vieja de café en el centro de la mesa me cuestiona antes de empezar. El mozo trae una botella de dos litros de vino y cuatro platos con costillas de cerdo. Sin preguntar. Se comen las costillas con la mano y los huesos se van tirando dentro de la lata. Y el vino va bajando en la botella y las costillas aterrizan en los platos hasta que uno dice basta. Al irse la botella de vino se coloca al lado de otra graduada para cobrarte la diferencia.
  • El castillo Gravensteen o Castillo de los Condes quedó aprisionado por la ciudad. Me gusta imaginarme la vida cuando ahí vivían los padres de Carlos V y venían los campesinos a comerciar sus productos en el patio. Hoy luce diferente. Bajo la lluvia que arrecia por momentos se trabaja en la preparación de una fiesta de estos tiempos. Una carpa para quienes preparan las comidas en el patio dificulta el acceso al gran salón de los caballeros donde será el banquete. Por el otro lado se ingresa a una sala del castillo en la que se exhiben espadas enormes y asfixiantes armaduras que remiten al sacrificio de portarlas. Donde eran los aposentos de las damas hay una muestra de instrumentos de tortura. Leo que el castillo también fue prisión. El hijo del último verdugo de Gante donó a la ciudad las cuchillas con que el padre cortaba manos o pies a los penitentes. La piedras de los muros encierran las cadenas, los dispositivos de torsión, los tornillos del garrote y los chalecos y máscaras de contención de los epilépticos con la frialdad de su naturaleza. En los niveles inferiores las celdas y los depósitos de agua y en los superiores las atalayas que permitían controlar la llegada de los enemigos a lo lejos. Antes. Hoy se ven los tejados de la tienda de waffles de la vereda de enfrente.

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