miércoles, 24 de agosto de 2011

313. El fantasma de Maracaná

Al borde de la Noche de la Nostalgia todos aprontan sus pilchas y lencerías y se preparan a vivir la máxima fiesta que hace honor a nuestra idosincracia. Huele a naftalina el fantasma de Maracaná. Es la noche de las parejas, de revivir cuando se querían más o bailaban, a los saltos Los Náufragos o apretaditos Cat Stevens o Bee Gees, por no nombrar a Roger Whittaker o Sergio Denis. En ese plan a mi no me queda otra que irme al sobre. Todo lo que tenga más de diez años nostalgea en agosto en Uruguay. "Yo nostalgio, tu nostalgias y como me revienta que (ella) nostalgie", como decía Benedetti, con la licencia que me tomé de cambiarle el género.

domingo, 21 de agosto de 2011

Las ganas de escribir vienen escribiendo, dice Liliana Hecker

y yo lo retomo de Carmen Simón mi querida maestruli. En estas épocas de tremenda sequía, que empezó hace un tiempo como un espaciamiento de las lluvias de la inspiración y que hoy se ha instalado sin divisar ni una nube en el cielo, viene bien releer este texto. A pies juntillas y ¡a escribir!
"Las ganas de escribir vienen escribiendo. Es inútil esperar el instante perfecto, aquél en que todos los problemas del mundo exterior han desaparecido y sólo existe el deseo compulsivo de sentarse y escribir: ese instante de perfección es altamente improbable. En general, uno se sienta a escribir venciendo cierta resistencia (salir del estado de ocio no es natural), uno oficia ciertos ritos dilatorios, uno, por fin, con cierta cautela, escribe. Y en algún momento descubre que está sumergido hasta los pelos, que los problemas del mundo exterior han desaparecido, y que no existe otra cosa que el deseo compulsivo de escribir".

domingo, 7 de agosto de 2011

Matar a López. Mario Sarabí

Es la primera novela de Sarabí, poeta y artista plástico que en esta oportunidad incursiona en la narrativa. La historia está bien contada y la estructura de la novela y el desenlace están muy bien logrados. Sarabí logra crear una atmósfera depresiva y decadente que dan marco al ambiente del pueblo imaginario que mucho se parece a Paysandú o a Casablanca. La prosa exuberante, con abundante uso de adjetivos y adverbios opera como blindaje, en cierta medida, para el acceso del lector. Buena historia a la que el cierre, lúcido, inesperado, la vuelve redondita.


viernes, 5 de agosto de 2011

314. ¿Paysandú es expulsivo?

Me lo plantearon en poco tiempo más de una persona. No me convenzo, así que empecé una encuesta entre los que no nacieron acá pero que están viviendo en esta ciudad. Va ganando que sí. Que recelamos del que no es locatario, que le hacemos pagar derecho de piso, que nunca le igualamos los derechos con el nativo. Siento vergüenza ajena frente a unas cuantas anécdotas que no tengo porqué no creer. Fea actitud en un pueblo de inmigrantes.