martes, 26 de marzo de 2013

193. Destinos y azares.

Así como hay una forma reconocida para volverse médico o arquitecto, hay tantas formas de volverse escritor como escritores hay. A mí me gusta revisar sus vidas porque siempre me enfrentan al abanico de historias y me hacen reflexionar sobre mi misma. 
A veces siento que no sé nada, que aún no he leido nada. Que de Quevedo o de Dante sólo conozco lo que me mostraron en el Liceo y ni siquiera leí Poeta en Nueva York de García Lorca, que es peor. Y millones de libros y obras más, que permanecen en mi ignorancia sin inmutarse. Hace poco escuché un video de Borges en la televisión española en el 76 y me maravilló su humilde erudición. Como la de Benavídez, hace menos y más cerca. Y entonces me siento burra y me propongo una rutina sistemática para leer los clásicos o un autor en particular, que sólo queda en el propósito, por cierto. Y luego me acerco a la historia de Murakami o de J.K. Rowling quienes se pusieron a escribir como herramienta de sobrevivencia en la mitad de su vida, sin que hayan sido precoces escritores o niños prodigios. O Sábato que dejó una carrera académica de Física y se fue al norte argentino a escribir, gracias a que su mujer trabajó y mantuvo el hogar. No quiero enumerar las miles de anécdotas de penurias que los escritores pasaron para llegar a ser quienes son, sino explorar cuanto hay de destino o de azar en lo que lograron. ¿Por qué alguien que nunca escribió, un día se lo propone y lo hace? Algún otro salió a pintar paredes o a coser vestidos. ¿Cuánto de destino y cuánto de azar?

lunes, 25 de marzo de 2013

194. Semana de la Cerveza

El sábado comienza a aumentar el movimiento en las calles de mi pueblo. El domingo ya hay mucha gente circulando a pie, en auto o en moto. Hay alboroto en el aire. Pero, ¿quiénes vienen? Los autos  siguen siendo en su mayoría locales, pero pasan atestados de gente. Creo que es la fecha del rencuentro familiar. En Navidad las familias tienen que elegir con quien comparten y, necesariamente, se dividen. En cambio, en Turismo ningún sanducero duda que el encuentro es en la Heroica. Entre los que vienen de visita encabezan la lista los estudiantes universitarios que vuelven a la casa de los viejos y a rencontrarse con los amigos "que no estudian" o con los que se ven poco en Montevideo. Siempre esperé esta semana: de niña porque todo era fiesta y había cosas diferentes para hacer. Luego, cuando tenía 15 ó 16 años para ver a aquel muchacho "grande" (ojalá amigo de mi hermano, así al menos lograba un saludo) que me gustaba y no veía nunca. Y renovaba mi amor (de lejos, claro), multiplicando con mis amigas las pasadas por la vereda de Centro Bar, casi casi hasta hacer un surco.  

sábado, 23 de marzo de 2013

195. Cuentas regresivas.

Hace bastante más de un año me planteé escribir un post diario para llegar a cero 365 días después. No me ha sido posible. He escrito 170 post con esa etiqueta en más de 700 días. ¿Qué me pasa? No he podido detenerme cinco minutos para rescatar el hecho más curioso, el juego de palabras, lo sorprendente, lo detestable. 
Ahora mismo no puedo tener una semana publicado un post ¡del Papa!, cuando la vida fluye, el otoño se demora en llegar y las cuentas regresivas se multiplican en días para llegar al invierno, en horas luz del día más corto, en días para la defensa del proyecto, para la inauguración del aulario, para el cumpleaños de mi hijo, para que llegue mi compañero, para que sea de nuevo vacaciones.  
A veces llego tan destruida y con la cabeza tan embrollada que no logro escribir ni siquiera "mamá amasa la masa" (cosa que la susodicha nunca hizo, por otra parte).

lunes, 18 de marzo de 2013

196. Recapitulo

Este asunto del papa me ha conmovido y la cobertura de la prensa y las redes sociales mucho más. Y hago un mea culpa (para estar a tono) porque caí en el carrusel de versiones y desmentidos. Al rato nomás de haberlo nombrado empezaron a circular fotos de él con connotados dictadores, declaraciones de familiares de desaparecidos o detenidos que no lo tenían en buena consideración, artículos de Pagina 12 que lo denostaban y personas en éxtasis convencidas que era una señal de que "Dios es argentino". Luego vino la moderación y aparecieron declaraciones de Pérez Esquivel y de Boff dándole un voto de confianza y desmintiendo sus oscuros antecedentes. Hoy el péndulo apenas oscila y permanece la imagen del cura austero, que se llamó Francisco por su opción por los pobres. El tono emotivo lo puso la beata que le cebaba mate, a quien un periodista iluminado le preguntó:
-¿Y él que le decía?
Y la vieja, poniendo los ojos en blanco, respondió:
-¡Qué rico el mate!, me decía.
La otra que disfrutó sus 5 minutos de fama fue la novia de la secundaria, anécdota que recogí ayer y que cuando oí en "vivo y en directo" estuve tentada a borrar. Feliz, esta otra veterana se sentía un poco más cerca del cielo que sus vecinas, aunque sin dudas arrepentida de haber ignorado al "santo" que la pretendía, sin entender aquello de que un sólo acto del pasado que cambiemos cambia toda la vida, así que ni  él hubiera sido Papa ni ella hubiera salido nunca en televisión nacional.
Esto de ser vecina del pueblo elegido, como decía, me tiene conmovida.

sábado, 16 de marzo de 2013

197. Historias viejas

Una compañera de secundaria cuenta que el actual Papa se había enamorado de ella de una forma obsesiva. Ella le daba largas. El le escribió una carta en la que le decía: "Si no te casás conmigo me hago cura".

viernes, 15 de marzo de 2013

198. La llave

El martes esperaba temprano en casa a la empresa de fumigaciones. Cuando sonó el timbre, abrí la puerta y encontré que la llave había quedado puesta del lado de afuera.
Toda la noche, casi en la vereda, la llave en la cerradura invitando a entrar. Por suerte, esta vez me hicieron el desplante.

jueves, 14 de marzo de 2013

199. Papas y santos

Entre el Papa y la futura reina de Holanda los argentinos no caben dentro de si. Otro hombre de la Iglesia pontificó (y viene al caso):
"La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano." San Agustín 

sábado, 9 de marzo de 2013

200. El Muriaga y otros relatos. Osvaldo Lezama Lara

Cuando fui  a presentar mi libro a Rivera, participé de la presentación de éste que terminé de leer recién hace unos días.
En una carpa lateral y a media tarde bajo el sol de un veranillo de octubre, un señor bajito, gordo, pelado y con bigotes presentaba un libro sobre personajes populares de Rivera. Entre ellos, el Muriaga.  Más allá que el estilo del hombre de contar las anécdotas contenidas en el libro me atrajo, lo que más me sorprendió fue que el que presentaba el libro no era el autor, sino su hijo, quien cumplía en forma póstuma, un deseo del padre. Además, el libro no se vendía. Desconociendo esto último, me acerqué al hombre al final de su presentación en un intento por conseguir un volumen, pero no tenía más que el propio y me lo regaló.
Así traje a tierras litoraleñas los personajes del norte y el reflejo de un Uruguay batllista, aún ajeno a la crisis, pero en el que ya se incubaban todos sus ingredientes.
Desde el lenguaje, pícaro pero lleno de inocencia; al estilo de contar, muy cercano al habla coloquial pero adornado de una retórica ampulosa; hasta algunas fotos de Lezama y sus amigos, me hicieron revivír estos días los cuentos de mi padre sobre su juventud y otros personajes, tan reales, y provincianos,  como los riverenses de Lezama.
Dice en un prólogo inconcluso "...no hay en estas crónicas ninguna pretensión literaria. Decimos, con palabras de Cervantes que estarán desnudas de aquel precioso ornamento y erudición de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de los hombres que saben"
El autor nació en Rivera en 1910. Fue masón y batllista y fue electo diputado por el Partido Colorado en 1954 y 1958. En 1971 adhirió al proyecto Frente Amplio y falleció en abril del mismo año.


domingo, 3 de marzo de 2013

201. Secreto a voces

Llueve en Buenos Aires. Para resguardarme, espero dentro del ómnibus, en el andén de Retiro, que sea la hora de partida. El guarda y el chofer conversan. Los pasajeros van entrando. La charla del guarda se escucha con claridad. Bromea sobre un tal Sebastián a quien engaña su mujer y se explaya en los detalles del romance.
En eso Sebastián se asoma por la puerta del ómnibus. Viene a traer unos paquetes. Apenas un segundo de silencio en la charla de sus compañeros que lo nombran con asombro: ¡Sebastián!, vos por aquí. 
Más de un pasajero mueve la cabeza intentando identificar a Sebastián.
El pobre Sebastián no sólo no se imagina que su mujer lo engaña, sino que ni sospecha que todo el ómnibus lo sabe.