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Mostrando entradas de agosto, 2013

163. Historia de taxis II

Ayer a la tarde en Buenos Aires me tomé un taxi saliendo de la Dársena Norte. Ni bien me senté en el auto, el taxista me dijo: - No tome el taxi aquí porque se van a creer que es uruguaya y le van a cobrar carísimo.
- ¿Por qué? -le pregunté, pensando que me iba a hacer una broma por el precio del dolar o algo así.
Se dio vuelta y con mucha fuerza en la voz, me contestó:
-¡Porque son unos HIJOS DE PUTA! ¡Se lo merecen! Porque votaron a un presidente que es un asesino. El improperio me golpeó la cara y sólo atiné a contestar:
-No diga eso. No puede decir eso.
- ¿Como no! -insistió. -Puedo decirlo porque yo pelée contra ellos. Contra los Montoneros, el ERP, los Tupas que estaban todos unidos y acá los cazamos a todos. Yo era policía en aquella época. ¡Y los odio porque por su culpa me tuve que ir del país por ocho años y no vi crecer a mis hijos! -continuó mirándome en un giro de cabeza con unos filosos ojos celestes. A esa altura del discurso preferí no hablar, aunque, sin dudas, evalu…

164. Seca (o cara)

Tomo conciencia de haber abandonado el blog por quince días. Mucho laburo, mucho stress, mucho ir y venir. Poca literatura. Escaso estado del alma para encontrar poesía o sorprenderme en los pequeños recortes de una mirada. Seca seca, esta agonía se prolonga.

165. La naranja mecánica y el futuro.

Hoy volví a ver La Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick, una película, que como 2001 Odisea del Espacio, provocó al público respecto al futuro que estábamos creando y hacia dónde íbamos. Recuerdo muy bien cuando mis padres volvieron del cine, en 1971, de ver este estreno. Como siempre en casa, nos contaron la película con tal abundancia de detalles que fue como que la hubiéramos visto. Mamá, estaba impactada, pero más bien enojada con la visión del director de imaginarse un futuro tan apocalíptico, tan inhumano y falto de valores. Realmente, a ella le resultó revulsiva. Recuerdo su descripción de la casa del escritor, la violación de la esposa y la golpiza del viejo, casi como si la hubiera visto (contribuyeron  a esto, por supuesto, las fotos de publicidad), así como también la Novena de Beethoven como la música que lo inspiraba. En aquellos años, era realmente una visión apocalíptica pensar que la violencia ganara la partida; que hubiera bandas de adoslecentes que "coparan&quo…