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Mostrando entradas de enero, 2014

Palabras sueltas a Gelman. de Paula Simonetti.

Hoy llueve. Porque siempre que llueve no es solo hoy llueve, decir que hoy llueve es, desde que leí el poema “Lluvia”, decir Juan Gelman o decir "hoy llueve, mucho, mucho" y decirlo con tu voz, imitándote el tono, el ritmo, tu infranqueable ternura, porque siempre que llueve es "hoy llueve, mucho, mucho y pareciera que están lavando el mundo". Y es allí, donde mi mano quiera refundar el poema, cada vez, estás ahí, asomando, presionando en la mano derecha, diciendo sobre la poesía, que tal vez no hay mucho que decir, porque asi como "el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa", solo el alma sabe, que en tus poemas todo se reúne, a brillar tal vez como un susurro, como si contaras un secreto doliente y dulce al mismo tiempo, es igual cuando hablás de Hamlet o de la revolución, te sentás conmigo a recordarme, "con estos versos no harás la revolución, ni con miles de versos harás la revolución", y después tu tío juan, cantando pio-pio en mi …

134. Escribir con pluma

Me entusiasma mi pluma nueva aunque me manche los dedos. Siento que me conecta con mi escritura, con la fibra íntima de mi ser de escritora, de mujer genuina, conectada con todas las mujeres que vivieron tantas circunstancias peores a las mías y sin embargo se arriesgaron. E hicieron, cuando era mucho más difícil hacer. Es mi pluma veneciana de vidrio transparente que encierra en su interior una cinta morada que el frío parece haber cristalizado.  Y luego voy al IPad y pendulo entre lo esencial de la escritura a mano y con pluma y lo práctico del computador. No quiero decir "lo genuino" de la escritura a mano porque tan genuino es el computador como la pluma. A veces incluso sale mejor, se corrige mejor, se puede repensar, pero es más lejano. La mano, y ahora la pluma (una pluma para recargar en el tintero cada varios renglones), es la esencia de las letras, es la conexión más palpable entre la letra en sí y el papel. Sublime.

135. Juan Gelman

No me las voy a dar de culta.
Como él dice, "... los poetas ahora la pasan bastante mal/
nadie los lee mucho / esos nadie son pocos/


...para un poeta es cada día más difícil/ 
conseguir el amor de una muchacha/
ser candidato a presidente/ que algún almacenero le fíe/
que un guerrero haga hazañas para que él las cante/..."

No me voy a hacer la culta. Conocía a Gelman por su lucha para encontrar a su nuera y a su nieta. No conocía su poesía. Yo era de esos pocos que son nadie.
En el Taller de Liliam me acerqué a él y a la antipoesía y lo primero que leí y que me quedó resonando para siempre fueron sus:
Zapatitos blancos de pibe
Zapatitos negros de pibe
Zapatitos rojos de pibe
Zapatitos sanos de pibe
Zapatitos rotos de pibe ..."

como un clamor universal de esa cuña clavada en la mañana de Polonia, pero también esa cuña clavada en todas las mañanas de los muertos desaparecidos a los que ni siquiera una montaña de zapatitos materializa. Después me fui metiendo en sus decires …

136. El juego en que andamos. Juan Gelman

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Juan Gelman - El juego en que andamos.

137. Dos títulos más

Agrego dos títulos más a la lista.
Perdón, imposible de José Antonio Millán y Cultiva tu talento literario de Thaisa Frank y Dorothy Wall.
No son estrictamente literarios pero tal vez son los más literarios de todos.
Perdón imposible tiene la gran virtud de hacer entretenido un tema tan árido como la puntuación en el idioma español.
Y empieza con una anécdota que da la tónica del libro:
Cuentan que a Carlos V le pasaron una sentencia para su firma que decía:

Perdón imposible, que cumpla su condena

Al monarca le ganó su magnanimidad  y antes de firmarla movió una coma de sitio:

Perdón, imposible que cumpla su condena

Y de ese modo una coma cambió la suerte de algún desgraciado... dice José Antonio Millán.



El otro libro tiene como subtítulo "Encuentra la voz del escritor que llevas adentro", lo que me entusiasmó, ya que es la búsqueda permanente. En realidad es una exortación al "Sí, tu puedes" Ambas autoras son profesoras de escritura en la Universidad de Berkeley y e…

138. Resumen del año. Lecturas

He dado con un blog muy bueno que se llama Book eater  (http://www.book-eater.net/) y su responsable, literalmente, parece una tragalibros. Lee montones de libros por mes, a un promedio de uno por día, o más y además hace las reseñas. Trabajo titánico o tal vez ese sea su trabajo. En los resúmenes mensuales comenta además cuáles fueron sus mejores lecturas y cuáles las peores.  De mi lista de este año (no del mes, jaja), debo decir que Paul Auster ha sido lo mejor y, dentro de ellos, el Diario de Invierno me conmovió profundamente. Muy buenas relecturas y un par de historias atrapantes, como el Enigma Spinosa. Como no hice reseñas de todos, va brevemente mi opinión de cada uno.
Diario de juventud. Idea Vilariño: interesante retrato del Montevideo de los 30 y 40. Recuerdos de mi madre y de una sociedad aldeana, que ya se fue. Resulta un poco pesado de la mitad en adelante. El amante. Marguerite Duras. Relecturade un clásico que nunca me llegó particularmente. El enigma Spinoza. Irvin Yal…

Algún día nos lo contaremos todo. Daniela Krien

Empecé el año con esta novela de la alemana Daniela Krien, una desconocida para mi, que me atrajo por el contexto histórico en el que transcurre su libro: la caida del muro de Berlín y la reunificación de las dos Alemanias. Si bien éstas circunstancias afectan poco la suerte de los protagonistas, los dotan de una perspectiva y una sensibilidad que no podrían haber ocurrido en otro sitio ni en otro momento. María es una joven adolescente que se va a vivir a la granja de la familia de su novio y abandona la escuela. No quedan claros los motivos ni tampoco la actitud de la madre que ve todo con naturalidad. María no logra adaptarse a la dura vida del campo pero tampoco se plantea otros rumbos. Ama a su novio y a la familia, a quienes, habitualmente, intenta complacer. Para escapar, creo yo, a esa rutina que no es suya, pero de la que tampoco es capaz de salir, comienza una relación tóxica con un vecino que más que le dobla la edad: ella tiene 16, él 40. La novela es dura, aún si la leyé…

139.El Vaticano o el poder de la cruz

La primera vez que intentamos llegar al Vaticano una horda de peregrinos y turistas nos repelió. Ya desde la plataforma del bus touristique vimos venir, en sentido contrario, una masa informe de personas ocupando todo el ancho de la Plaza de San Pedro: habían cerrado la Capilla Sixtina y las multitudes abandonaban el sacro territorio. Nosotros también. La segunda vez que lo intentamos partimos temprano en la mañana cuando aún el fresco envalentonaba para enfrentar las colas. La gente todavía no era mucha.








Empezamos por los  Museos Vaticanos rumbo a la Capilla Sixtina. Yo no sabía que tantos mundos rodeaban a los Papas: las mejores esculturas romanas, las estatuas etruscas, las momias y enterramientos egipcios, los mapas geográficos de dimensiones colosales y las máscaras africanas se suceden en galerías de cielos angelicales y cortinados simulados para el ojo. Centenas de metros de salas y patios de pisos relucientes donde se disponen estatuas tan famosas como el Discóbolo o tan igno…

140. Los primeros dias

Enero despunta tranquilo luego del infierno de fin de diciembre. El verde se recorta nuevamente sobre un celeste en calma y se pueden arriesgar unas horas al sol sin morir de calentamiento global.
Aún en Paysandu. ¿Será enero de verdad?