sábado, 22 de febrero de 2014

132. Aquellas manos

Unos dedos delgados aprehendieron el cortinado desde atrás formando un frunce. Los pliegues del telón se abrieron hacia los extremos llevados por las manos que surgían de la boca negra del escenario.
Ya en el centro, inmovilizaron el aire en un ademán de alto. Fue un segundo oscuro de silencio. Las palmas desde  la platea abrieron las compuertas para que la música se derramara por las rendijas de los dedos en movimiento. Sonaron los vientos habilitados por la mano derecha, en tanto las cuerdas enmudecían acorraladas por el rigor de la izquierda. Una apuntó al fagot que sonó hasta que el índice y el mayor lo detuvieron con un gesto. Ahora, ambas, como espigas movidas por la brisa, entremezclaron los sonidos. Se detuvo el viento encerrado en la mano derecha y sonó a agua que se escurría por entre los dedos de la izquierda. La mano derecha estalló en un golpe de tambor y ambas jugaron con las olas en un arrullo de botes a la deriva. Entonces se abrieron, sin contención, habilitando el galope desbocado de timbales, vientos y violones. Bailaron enloquecidas, dibujando pentagramas en el aire. Subían y bajaban, se juntaban al centro y se abrían a los lados inventando cada giro. A veces formaban una sola cadencia. Otras, parecían jugar escenas diferentes. 
Y se fueron cansando. Disminuyeron a vuelo de luciérnagas heridas y volvieron al vaivén del bote y al susurro de cascada. Luego, cada una por su lado se cerró en un puño y se llevó todos los paisajes imaginados. 

viernes, 7 de febrero de 2014

133. Procastination

Palabra que suena en inglés como algo malo en español. ¿Cómo diríamos en uruguayo? Procastineiyon. O procastineishon. Suena feo, suena a mala palabra. Al menos a palabrota, es decir a palabra grande con raíces obcenas y final contundente.
Sin embargo, no existe una palabra para describir el procastinear (castellanizado al toque, como ocurre siempre que una sola palabra en otro idioma logra una sintesis). En este caso es una actitud, de la cual nuestras abuelas nos prevenían al decir:
"Nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".
¿Tenemos una palabra en español que describa esa abulia en la que uno cae cuando tiene algo poco atractivo que hacer y deja pasar el tiempo y no lo hace aunque sepa que lo va a tener que hacer, tarde o temprano, probablemente más bien tarde, a las apuradas, mal y puteándose a uno mismo por haber sido tan "procastineador"? Es cuando ordenar un armario se vuelve más interesante que aquello que está en a cabeza de la lista de pendientes. O cuando hacemos un bizcochuelo en el tiempo que logramos despejar para hacer "aquello que debemos" y lo hacemos aunque engorde y nos quede apelmazado. O cuando jugamos una partida más al solitario en la computadora y nos decirmos: sólo una y después empiezo.

En esas he estado desde que comenzó 2014.

Yo procastineo
¿tú procastineas?
él procastinea
Nosotros procastineamos
Vosotros procastineais
¿Ellos procastinean?

¿y ellas?

lunes, 3 de febrero de 2014

Tú mach. Pancho Díaz

A falta de inspiración propia, comparto un poema de otro de los excelentes poetas jóvenes que tenemos entre nosotros.

demasiado viento negro

desparramando dolor

                                              demasiadas fugaces partidas
                                              asediando/nos

muerte, qué apuro
danosalgúnrespiro
                                  
                                  por favor