Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2014

103. Inquilino molesto

El Arzobispo saliente de Madrid, Ruocco Varela, no quiere abandonar la Residencia Episcopal y le ha propuesto a su sucesor compartir el Palacio de San Justo. Pero además quiere mantener el auto, el chofer y la secretaria. ¡Han trabajado con él tantos años! Pero, por consideración con el nuevo Arzobispo, ha propuesto no usar la puerta principal y en cambio utilizar la entrada de un apartamento lateral donde vive un nuncio. Lo que no sé es qué opina el nuncio.

104. La casa Lis.

Cuando salgo del edificio de apartamentos donde vivo, me enfrento a la Casa Lis. Construida sobre la propia muralla de la ciudad medieval, la fachada de vitrales de colores y hierros refleja el cielo. Fue una residencia particular y ahora funciona como museo de Art Decó y Art Nouveau. La reja de acceso fracturó la muralla y la canalizó con dos escaleras custodiadas por faroles que envuelven a una venus. Hoy se entra por la puerta de la calle de atrás y tiene estructura de museo, no de casa. De la construcción original sólo conserva esa fachada, una enorme banderola, también de vitrales, que cubre todo el patio central, las aberturas de madera y algunos pisos.  Igual es disfrutable.  Se respira una atmósfera a aquellos tiempos que a mí me remite a lo de mi abuela paterna, aunque su familia, a diferencia de la de mi madre, no era moderna. Allí se exhiben colecciones de muebles, juguetes, pinturas, joyas, vidrios, abanicos y adornos, sobre todo, adornos. Los muebles desde Gaudí y colaborad…

105. La cueva del Diablo

Bajando la Cuesta de Carvajal, una calle corta que es un atajo desde la Rúa Mayor hacia la de San Pablo, me encontré con la cueva. En un predio recuperado y enrejado, se abre como una boca dentro de la muralla donde, dicen, daba clases el Diablo. En la cripta de una iglesia que ya no existe, enseñaba artes oscuras a siete discípulos durante siete años, al cabo de los cuales el más aplicado quedaba a su servicio y no podía abandonarla más. El cuento que cuentan, es que una vez el mejor alumno no quiso aceptar su destino e intentó escapar. Durante una ausencia del maestro, se metió adentro de una tinaja. Al volver y no verlo, el Diablo empezó a buscarlo y en el desespero dejó la puerta entreabierta. El joven aprovechó la oportunidad, salió corriendo pero el diablo tras de él.  Huye uno y persigue el otro, el Diablo casi lo atrapa tanto que, de un manotazo, le arrancó su sombra. Esta historia, con carácter autobiográfico, la publicó Enrique de Villena bajo el título de “El hombre sin som…

106. El toro de la Vega

“Toro, hermano, estamos de tu lado”, coreaban ayer en Tordesillas los grupos defensores de los derechos de los animales que se movilizaron hasta esa ciudad para impedir el torneo que se lleva a cabo hace más de 400 años. Lograron demorar la largada del toro treinta minutos y bajo una pancarta que decía “Tordesillas, vergüenza nacional”, se agarraron a pedradas con los vecinos que sostenían que la fiesta es cultura, mientras otros les discutían que no es cultura sino tradición y otro más que decía que aunque fuera cultura no tenía por qué ser buena. La verdad es que para mí Tordesillas era simplemente la ciudad donde se había firmado el tratado que le daba a España la posesión de todas las tierras descubiertas al oeste de “acá”, un “acá” que los portugueses se ocuparon de correr y correr. Pero resulta que también es la ciudad donde cada setiembre largan un toro en el pueblo, lo hacen llegar al campo y allí, lanceros a pie y a caballo lo hieren hasta morir. Hay escuela de lanceros en Tor…

107. La casa de las conchas. Salamanca.

Desde el Río de la Plata uno se pregunta a qué se refieren cuando todo remite a tan famosa casa. Al verla no hay dudas. Un enorme edificio todo cubierto por caparazones de crustáceos. En castellano: conchas. Fue construida como residencia particular y hoy es biblioteca pública.Es una edificación cuadrada, enfrente de la Universidad Católica, sede de los Jesuitas, y en el centro centro de la ciudad antigua. Al menos yo siempre termino ahí: está el Carrefour y dos cajeros automáticos. Además, estos días de fiesta había casetas con pinchos de feria. Hablando de fachadas, además de las conchas que salpican dos de sus frentes, las ventanas se guardan por rejas que ninguna es igual a

otra. Cada ventana tiene un diseño y cada diseño es singular.

Pero vayamos a las conchas. Cuenta la leyenda que un noble, que supongo de poca monta pero mucha pasta, se casó con una muchacha de familia muy conspícua, que en su escudo tenía la concha como símbolo. El hombre, que quería quedar bien con la nueva fa…

108. La escalera virtuosa. Salamanca

Detrás de la fachada de la rana hoy funciona la biblioteca de la Universidad de Salamanca. Al menos las más antigua. El jueves, día de puertas abiertas en la ciudad, pude visitar la primera Universidad española e inspiradora de las nuestras, las latinoamericanas. Una galería, hoy vidriada, desvía los pasos del visitante hacia la derecha y arriba por la escalera que durante siglos recibió a los estudiantes que habían decidido el camino del estudio.  La escalera tiene tres tramos, como tiene tres tramos la vida que representa: juventud, madurez y vejez, que se simboliza en el primer pilar con tres cabezas humanas. El primer tramo comienza con un estudiante atravesando todas las tentaciones de la vida juvenil. Aparecen bufones, mujeres, bailes y todos aquellos “peligros” que podrían distraer al muchacho de su destino. Al llegar al primer pilar de la escalera, las tres caras de las etapas de la vida parecen indicarle que el tiempo ya pasó.



 En el segundo tramo, el más corto, el simbolismo…

109. Las fachadas de Salamanca III: la ranita en la calavera.

La rana es el emblema de Salamanca. Hay ranas de cerámica, de peluche, de papel mache, imanes con rana, camisetas con rana, jarritos con rana e incluso relojes con rana. La rana están en todos lados y en todas las cosas, pero ¿dónde está la rana?
Hay que buscarla en la fachada de la Universidad de Salamanca, frente al Patio de las Escuelas Mayores. Y no es tarea fácil. Mucho más difícil que encontrar al astronauta. Porque esta fachada es más compleja, con más planos y figuras y la ranita apenas es una protuberancia sobre una de las tres calaveras que rodean un dintel de la columna derecha. Se dice que el estudiante que la localice aprobará los exámenes. Sin embargo, la leyenda dice que representa lo efímero del placer. Es que una de las formas de ver la fachada es como la representación de la  virtud y el vicio a derecha e izquierda, respectivamente. Con la ayuda de una guía turística que le mostraba la fachada a un grupo de ancianos, pude identificar del lado izquierdo unas figuras m…

110.Un paseo por el barrio. Salamanca

A orilla del Tormes, un parque lineal de álamos, sauces y abetos en la orilla. Juncos y cañizos metiendo los pies en el agua. El río límpido parece que no corre y espeja a las torres de la ciudad y los arcos de los puentes. El más cercano, el romano, construido en el siglo I DC, se encabeza por un verraco decapitado. Me paro debajo de las piedras milenarias y no logro abarcar los ojos que lo han mirado y las manos que lo han tocado. La mitad más alejada de mi orilla fue reconstruida en el siglo XVI y, hacen la salvedad, porque aquella mitad es moderna. Viniendo de un país de apenas 200 años, no me da para sutilezas de 1500.
Ciclistas, corredores y caminantes  disfrutan de ciclovías y senderos entre el follaje que empieza a enrojecer.

111. Las fachadas de Salamanca II: el astronauta y el dragón que come helado.

En la fachada norte de la Catedral de Salamanca, construida entre los siglos XV y XVI, aparece la escultura de un astronauta. Los turistas, de a montones, levantan la cabeza intentando ubicarlo entre la miríada de figuras míticas, animales,  vegetales o humanas. Al final aparece. Al costado del portal, del lado derecho y a mediana altura, un astronauta flotando en su cordón umbilical se distingue sin lugar a confusiones. La primera versión que recogí fue la clásica premonición de algún picapedrero tan ignoto como sabio. Pensé que History Channel se podría hacer un festín de ovnis y extraterrestres. Pero seguí leyendo y escuchando (¡todo lo que se puede aprender “robando oreja” a los guías con banderín!) y la respuesta es menos mágica pero más lógica. En alguna de las últimas restauraciones del siglo XX, se incorporaron estas figuras como un tributo al paso del tiempo y a lo permanente de la iglesia católica. Se encuentran también un dragón comiendo un helado en cucurucho y una liebre,…

112. Las Fachadas de Salamanca I

Muchas fachadas, múltiples fachadas. Si alguien no tenía claro el barroco, el plateresco o más aun el churrigueresco, a los que tan afectos fueron nuestros indígenas y arquitectos del período colonial, en Salamanca se despejan todas las dudas, entre otras cosas porque acá nacieron y trabajaron los hermanos Churriguera. Las principales comparten el horror vacuoi , esa necesidad de ocupar todo el espacio con esculturas y relieves a la manera de un tapiz. De piedra caliza de color amarillento, varias figuras tienen los bordes suavizados por el tiempo o los rasgos desleídos de tantas manos que los han acariciado.
Las fachadas son las caras de los edificios y acá como en la mayor parte de Europa, muchas no coinciden con el interior. Interiores modernos, adecuados a la vida del Siglo XXI, custodiados por máscaras de tantos siglos.

113. Llegar en las fiestas

"Vino en las fiestas", me dijo el taxista diligente y yo no entendí de qué hablaba. "La feria y las fiestas de la ciudad", me explicó. "No en los pueblos, en la ciudad". A la tarde salí a ver de qué se trataba. De la ciudad vieja ya hablaré, porque me siguen maravillando la estructura de las ciudades y los edificios de la Edad Media y el Renancimiento. En las plazas habían montado casetas con carteles que decían algo así como "Pincho de Feria + Bebida" 1euro. Un puesto al lado del otro: algunos lo tenían a 1,50; otros a 2. En algunas ofrecían mojito, sidra o encurtidos y fiambres que no puedo aún retener y menos repetir. Había gente, pero circulando y las casetas parecían vacías. La movida era más tade. En el camino me topé con un desfile de charras y charros. Coloridos, con una rica orfebrería en oro y plata, las mujeres vestían con terciopelos y bordados, con pedrería y lentejuelas. Los tocados recogidos en trenzas finas sobre las orejas esta…