jueves, 27 de noviembre de 2014

88. La Alhambra: apuntes de campo.



  • Veinticinco sultanes en 250 años. Sería fácil decir que cada uno gobernó 10, pero algunos no duraron ni dos días.
  • En el bosque de otoño se avanza por la cuesta y aletean en la humedad de la mañana los aromas resinosos de amarillos, verdes y ocres.
  • La presencia de Carlos V en el medio de La Alhambra, como un insulto a la belleza nazarí se impone tosca con el único palacio redondo de España.  
  • En la Alcazaba, los restos de una pequeña ciudad dibujada en planta entre las torres centinelas se cierra con paredes rojas. Muros de tierra y sangre.
  • La torre del Cubo balconea Granada y la de la Vela vislumbra la Sierra Nevada y la ciudad nueva.


  • La torre de la Vela custodia las guardias de los campesinos para trabajar la vega en épocas de siembras y cosechas. El tañir implacable de las campanas de Isabel mantenía despierta a la población para cumplir con las labores.
  • Los Nazaríes eran tres palacios independientes que Isabel y Fernando unieron para vivir allí. Pero mantuvieron la ciudad y respetaron su belleza, aunque hay rastros de su pasada camuflados en las bóvedas y las paredes. 
        
  • El patio de los arrayanes refleja el cielo y los muros en el agua quieta. Cuatro esposas en cuatro habitaciones custodian la sala del trono. Encajes y trasparencias también en las paredes insinúan amores e intrigas.
  • Fachadas ocultas, puertas simétricas que no conducen al mismo lugar, cúpulas de estalactitas como estrellas, pisos de mármol blanco recorridos por hilos de agua que renuevan la vida y lavan la sangre de tantas luchas. Misterio, seducción gozo de los sentidos.
  • Los doce leones custodian un patio inmaculado en el que los atrios de filigrana adelantan sus cúpulas al centro. 
  • La habitación de los Albecerrojos lleva entintada la sangre de 36 varones asesinados por el sultán celoso.Uno había seducido a su mujer. ¿Cuál?, no sabía, así que los invitó a un banquete y fue matando a todos.
  • Mosaicos de vidrios de colores en las vitrinas, palacios con baños, letrinas y despensas. Talleres de alfarería, acueductos, huertas; la vida transcurriendo por 700 años entre moros y cristianos. Luego los Reyes Católicos impusieron su fé.
  • El Generalife, como palacio de descanso frente a La Alhambra, habilita historias que el murmullo de los chorros de agua de la fuente esconden.El frío se instala con las sombras del crepúsculo que recortan en el horizonte  las torres de la Alcazaba.
  • En el medio de la ciudad, el palacio almohadillado del arquitecto Machuca pretendió igualar las glorias de Carlos V al refinamiento de la cultura milenaria. La rebelión del pueblo moro en 1568, que se negó a seguir pagando impuestos para su construcción, lo dejó inconcluso hasta el siglo XX.
  • Al caer el sol, el frío agazapado en las piedras de los edificios y en las raíces de los árboles asoma. Como una cuña penetra por la planta de los pies y se mete hasta los huesos. Cuando llega a la cabeza se instala allí y desde el interior se disipa por los poros hacia afuera contribuyendo al congelamiento general. Los cuerpos exudan frío. 



sábado, 8 de noviembre de 2014

89. Unamuno y las contradicciones

Hoy me despido de Salamanca. En las vueltas de último momento, me detuve en el Museo Unamuno, casa del escritor en el primer período en que fue Rector de la Universidad. Es la casa rectoral, donde convivían las reuniones del Claustro, sus 8 hijos y sus urgencias. En 1914 lo expulsaron de España por antimonárquico. Luego, volvió al país y al Rectorado pero ya no volvió a esa casa. Ni a la mecedora en el balcón con parral ni a su vieja cama.
Polémico, contradictorio, Unamuno republicano en 1935 se acercó a la Falange, lo que le significó la condena del gobierno. Luego, ya en el 36, con la guerra declarada, se produce en el Paraninfo de la Universidad el sonado incidente con Millán Astray, en el que la esposa de Franco le salvó la vida al interponerse entre el poeta y la pistola. De todos modos, su frase: "Ganareis pero no convencereis", le valió para que de nuevo le quitaran el cargo de Rector en el mes de octubre. En la noche del Año Viejo muere en su casa de muerte súbita. Tal vez lo inundó la pena.

domingo, 2 de noviembre de 2014

90. Béjar y los hombres de musgo. Salamanca

 

Bejar se extiende a lo largo del Río Cuerpo de Hombre en un valle de la sierra de Béjar. Pueblo largo y angosto que alberga a unas 15 000 almas de rica historia. Antes del siglo XV hubo una época que convivieron moros, judíos y critianos pero luego, los moros fueron expulsados  y luego los judíos. El barrio de los judíos aún se recorre en la parte norte del pueblo. Actualmente son casas pobres, en mal estado de conservación, aunque se observan aún algunas particularidades en las vigas de las casas bajas. Casas construidas sobre el cimiento granítico, les brota la piedra por los talones o les sirve de espaldar. 

Cuentan que en el siglo XIII y estando Béjar en poder de los musulmanes, los cristianos recubrieron sus armaduras de musgo y así entraron a la ciudad. Los centinelas al ver aquellos hombres monstruosos exclamaron :"¡Traición! ¡Traición!" y huyeron, entregando la ciudad. La puerta por la que entraron los Hombres de Musgo se llama la Puerta de la Traición. Esta tradición se ha trasmitido en forma oral y se ha fundido con el festejo de Corpus Christi, así que todos los años en dicha procesión los hombres de musgo vuelven a aparecer. También recubren las calles de tomillo, el que queda bendecido al paso de la Virgen. La gente lo recoge y lo guarda para protegerse de las tormentas eléctricas.


En el siglo XIV el pueblo de Béjar pasó a ser un señorío personal del Duque de Béjar, quien llegó a ser el segundo en la línea nobiliaria de España. Y continuó así, como territorio independiente, hasta 1833, es decir más de 600 años.
En el Palacio ducal de Béjar, hoy sede de un colegio secundario, existe una cámara oscura que permite ver los alrededores del pueblo a través de un sistema de espejos. Los autos, caminos y árboles se acercan o alejan, en vigilancia permanente.



sábado, 1 de noviembre de 2014

91. Los papeles de la memoria. Salamanca.


El Servicio de Recuperación de Documentos de la época franquista se convirtió en  el Centro Documental de la Memoria Pública. Entonces, los mismos documentos que sirvieron para matar, encarcelar o despedir personas de sus trabajos, sirven ahora para que ellas o sus descendientes reclamen los derechos arrebatados.
En los dos primeros años de la guerra, Franco estableció su cuartel general en Salamanca, en la Sede del Episcopado y mandó confeccionar un Archivo de Documentos recuperados de los territorios sobre los que iba avanzando. Desde 1998 ocupan un edificio de 7 plantas, construido para tal fin, contíguo al Hospicio de Niños Expósitos del siglo XVIII donde permanece el resto de las Secciones.
Los funcionarios de Franco extraían de esos millones de papeles los datos de cada persona sospechosa de actividades antipatriotas y configuraban una ficha. Breve, en ella consignaban el nombre, el apellido, la edad, el motivo para estar en el fichero y una signatura para localizar el documento original. Menciono algunos casos que vi (omito el nombre):
- 16 años. Afiliado a la UGT (Unión General de Trabajadores).
- Soldado del Ejército Nacional evadido a la zona roja
- Afiliada a Izquierda Republicana (Partido legal durante la II República)
- 9 años. Hija de Diego y Luisa. Figura  en las expediciones a Francia.
Este último caso, tal vez de los más siniestros, incluía de igual modo a todos los niños que habían sido evacuados por sus padres hacia otros países. La ficha se conserva hasta hoy, por lo que cualquiera de ellos que volviera a España durante la dictadura no podría obtener un empleo público ni estudiar magisterio o profesorado.
Hay tres millones de fichas escritas a máquina organizadas en dos secciones: Especial o Masónica y Político Social.

Los masones son un capítulo particular, tanto que merecieron un Tribunal General para la Represión de la Masonería y el Comunismo. La penas eran el fusilamiento sumario por ser un delito de lesa patria. Especial encono le tuvo Franco a la masonería y construyó sobre ella una leyenda negra que, según me han dicho, perdura hasta hoy. Algunos dicen que la obsesión antimasónica de Franco tenía mucho de despecho ya que él habría querido ingresar y había sido rechazado. 
Con todas las joyas, vestimentas, mobiliarios símbolos rituales y documentos incautados, Franco armó un museo para mostrarle al pueblo lo que la masonería significaba. En 1940 montó dos salas, una de las tenidas y otra para la reflexión de los iniciados. Aunque uno no sepa nada del rito masónico, al entrar en aquella sala algo suena grotezco. Los muñecos encapuchados con togas con calaveras, el compás, la escuadra, los signos del zodíaco, la cadena, el cielo en el techo, el suelo en damero, las columnas, las máscaras, la caja de bolillas. Demasiada cosa toda junta. Y luego se llega a la explicación: las salas están tal cual las armó Franco. Todos los elementos que las componen son reales y pertenecieron a masones perseguidos, pero están dispuestas de tal forma que trasmiten un espíritu macabro con algo de ridículo. De alguna manera también es sobrecogedor. Uno no sabe si entra en el gabinete de un mago o en un terreiro de camdomblé. 
La cuestión tan poderosa es que así montado y todo, el museo nunca abrió sus puertas y sólo lo hizo en los noventas ya como parte de la muestra del Archivo General. 
A la fecha, se han hecho leyes de reparación para los integrantes del ejército republicano, de los sindicatos, del magisterio, de los partidos políticos pero aún la España democrática no ha resarcido a los masones.
Entre los muros centenarios de piedra bruta los papeles de la memoria trajinan: de los vencidos a los gobiernos, del pueblo a los jueces y de la ignorancia al conocimiento.