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Mostrando entradas de julio, 2016

44. La Resistencia. Ernesto Sabato.

Natalia recuperó un texto hermoso:
"Casi con candor recuerdo la anécdota de aquel hombre que se desvaneció en la calle y, cuando fue reanimado, quienes lo socorrieron le preguntaron cómo no se había comprado algo de comer con el dinero que llevaba en su bolsillo, a lo que aquel ser humano maravilloso respondió que ese dinero era del sindicato."

Regreso a casa. En: Arca de Letras.2015.

Bajo la lluvia, un hombre se acercó a la vidriera del comercio de antigüedades buscando la protección de la marquesina. Miró a través del vidrio. En segunda fila se veía un costurero de pie, taraceado en dos maderas, que por su tapa abierta mostraba un forro de terciopelo rojo empalidecido por los años. El hombre sintió un estremecimiento que le subió desde los talones y le golpeó la garganta. Apenas logró sostener el paraguas, pero lo apretó con fuerza hasta que los dedos le dolieron. Otras personas se amontonaban también bajo el alero y el hombre, de espaldas a la lluvia, parecía hipnotizado por el reflejo del vidrio. Volvían como un rayo las imágenes a su mente. El pecho blando de su abuela con la camisa de dibujos azules que lo sostuvieron mientras lloraba y el desparramo de libros, ropa y juguetes que quedó después que los verdes se llevaron a su madre para siempre. Ese costurero también había desaparecido junto con otras cosas que no quedaron desparramadas. En todos estos años, …

Allá en la isla. En: Arca de Letras. Paysandú. 2015

Tomás Ventura era un muchacho del río. Se había criado en las orillas y no sabía quién le enseñó, ni cuando aprendió a nadar. Le gustaba decir que lo había hecho “mirando a los patos”. De diciembre a marzo, e incluso hasta abril si el año era templado, vivía en el agua con otros gurises. Le gustaba imponerles desafíos como quien aguanta más abajo del agua, quien llega primero hasta aquella boya o quien encuentra un cangrejo vivo entre las piedras. Luego aprendió a remar y a colarse en las expediciones de pesca de algunos hombres del puerto que le sirvieron de guía. Le gustaba escuchar las historias de los pescadores y hasta cambiaba una buena mateada con ellos por las salidas con los muchachos de su edad que perdían el tiempo en las esquinas del centro. Tomás Ventura aprendió en qué época se pescaba cada especie, cuál abundaba en la desembocadura de Arroyo Malo y cuál en Casa Blanca, cuál en invierno y cuál en verano. Su universo era ese río tumultuoso que desangraba el cielo en cada a…