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Mostrando entradas de noviembre, 2017

14. Procesos Técnicos VI. Ariel Bermani

Pensar en la cantidad de posibilidades que se van abriendo en la historia a veces abruma. El relato avanza y hay que elegir, por más que la trama no nos interese tanto como otros aspectos de la narración. De todas maneras hay que elegir, o, al menos, dejarse llevar por la intuición. Los personajes tienen la posibilidad de ir por un camino o por otro. Incluso pueden morirse. Pero eso de matar a un personaje no me gusta. Me acuerdo de Onetti, que se pasó dos días triste por haber matado a uno de sus principales personajes, el doctor Díaz Grey. Tan mal le pegó esa muerte, que se vio en la obligación de resucitarlo, en otro libro.

15. Mercado Ferrando o Montevideo por primera vez

Mercado Ferrando. Gran expectativa, mucha promoción. En realidad no sabía de qué se trataba. Llegué al mediodía del día de su inauguración y la multitud me abrumó ya al ingresar. El espacio es agradable. Similar a otros recientemente inaugurados, por lo que sospecho que las cerchas triangulates, los balcones salientes y los materiales rústicos y a la vista son moda entre los arquitectos que están diseñando actualmente. Aun así es agradable.
A los lados y al entrar, los locales de insumos alimenticios, es decir frutería, panadería y carnicería. Luego, el patio de comidas y en particular el sábado, el desborde. La luz del sol entraba por las ventanas y entre los hierros de la vieja estructura. En la planta alta, balconeando un vacío de mesones y bancos, más mesas custodian una muestra de arte de diversos artistas locales. Para volver un día cuando haya pasado la euforia.

16. El Cabildo o Montevideo por primera vez.

Cruzo la plaza. De la Iglesia al Cabildo, como lo habrán hecho centenares de veces tantas y tantas personas. Sigo pensando en la iglesia, que nunca podría ser una de Perú o de México, tan escasa de dorados. Entro en el Cabildo, otra contundente pero austera construcción. He leído que el primer Montevideo, el fundacional, no era más que una toldería, con unas pocas casas de material. Calles de barro, lodazales en invierno. Me imagino el cambio urbanístico que constituyó la construcción de este edificio. Y luego, testigo a veces, protagonista otras, nos acompaña desde antes de las invasiones inglesas. Sólido, sobrio de cal y granito, muros gruesos, pisos de ladrillos rojos. Sin más alhaja que la reja de la entrada.  Recorrí las salas del Museo Histórico: me metí en una muestra inquietante de arte textil; me mostraron otra visión de la Guerra Grande contra Paraguay, entré en la exposición sobre la negritud, paseé entre estatuas clásicas vestidas con tejidos de crochet multicolor, que re…

17. Entrar a las iglesias III ó Montevideo por primera vez.

En mi paseo de turista por Montevideo entro a la Matriz y la miro como si fuera la primera vez. A la derecha, el baptisterio de líneas clásicas y mármoles de colores podría verse en cualquier iglesia de Italia. Un coro de ángeles nos acompaña y resuena como podría sonar en cualquier iglesia de Francia. Los pisos de mosaicos con rosetones y guardas marcan el camino.  Me siento en la nave central y observo el templo. Las paredes blancas, apenas algunas marmoleadas en verde y naranja, el cielorraso despojado, las cúpulas sólo alhajadas por collares de balcones de hierro nos sumergen en una atmósfera de recogimiento, aunque transiten visitantes en forma contínua y chispeen los flashes cada tanto. El altar mayor se impone con sus paredes pintadas de un morado de adviento. En otros muros, además de arzobispos y monseñores, se señalan las tumbas de Venancio Flores, Juan Antonio Lavalleja y Rivera. La pila bautismal y el registro del bautismo de Artigas en junio de 1764, dan cuenta de una igl…

18. Montevideo por primera vez.

Camino por Montevideo como si fuera la primera vez. Como si no hubiera sido la ciudad en la que pasé Navidades y Fines de Años en la infancia, y vivido durante siete años o como si no hubiera estado viajando con frecuencia semanal durante veinte o como si mis hijos no vivieran hoy aquí. Como un juego, me propuse mirar Montevideo con otros ojos. ¿Qué foto sacaría si fuera la primera vez que recorro la ciudad? ¿Qué atmósfera palparía? ¿Qué me llamaría la atención? Les puedo asegurar que vi cosas  que nunca había visto.  




19. Poesía diaria

Me cuesta la poesía. No encuentro las palabras que se acoplen, que sugieran, que eleven el texto. Trabajo y trabajo como un tallador, moldeando lasca a lasca las expresiones y cuando me retiro para ver el resultado, veo siluetas toscas en las que se ve la punta del buril y la impericia del obrero.

21. Esperando el verano

Los cambios de etapa te cobran peaje en algún momento. Capaz no al principio porque el propio cambio tiene su adrenalina y hay muchos ajustes que hacer y cosas que arreglar. Después, cuando "lo nuevo" no llena tus expectativas y los días pasan uno tras otro sin novedades, el ánimo baja. Aunque sea noviembre y en las mañanas circule el aire y renueve las energías y el verde de la santarrita se recorte en el celeste del cielo. Sin nostalgias, pero buscando diana.

22. Todo está en calma

Tal vez sea el primer día, desde hace mucho mucho, que me levanto y no tengo qué hacer. La casa ordenada y limpia, los proyectos literarios redondeados y en espera, no es, aún, la hora de ir a trabajar. ¡Qué sensación tan rara! Voy a tener que ponerme alguna nueva meta.