Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2018

9. Elena Ferrante. La frantumaglia

Un viaje por la escritura es el subtítulo de este libro de la misteriosa autora italiana, que escribe pero no se deja conocer en persona.
Dejo algunas frases:
"Ya he hecho lo suficiente por este cuento largo: lo escribí"
"Creo que, una vez escritos, los libros no necesitan en absoluto a sus autores. si tienen algo que contar, tarde o temprano encontrarán lectores; si no, no."
"Por lo demás, ¿no es cierto que las promociones cuestan? Seré la autora menos cara de la editorial. Os ahorraréis incluso mi presencia"

8. Particular extrañamiento

Ayer buscaba un libro que sabía que había leido. Entonces, volví a entrar al blog a revisar las etiquetas de Libros Leidos. Son ochenta y dos reseñas que, si no las hubiera leido, hubiera desconocido su existencia. Algunos títulos ni los recordaba. ¿Por qué será que, a veces, los textos te suenan ajenos? ¿Cuándo escribí yo esas crónicas tan sesudas que parecen escritas por alguien que entiende? No me suenan esas palabras como mías, menos aún ese encadenamiento de palabras que forman frases que parecen de otros. Algunos dicen que cuando se produce ese extrañamiento, los textos están "prontos".

7. Retomar el ritmo

¿Cómo hacer cuando el vértigo se adueña de tu vida y pasan tantas cosas y todas tan buenas, una mejor que la otra, que se atropellan, se amontonan, te asustan?  En esa vorágine uno debe mantener el fiel, hacer equilibrio, no bandearse. La vida sigue por sus carriles habituales, uno se levanta, se baña, desayuna, revisa las noticias, sale a trabajar. Por fuera no pasa nada. Uno no evidencia nada. Es un día como cualquier otro, en tanto la panza revolotea de alegría y hasta las orejas frías aletean. Hay tanta gente a los que la vida los atropella, los enreda, los desparrama. A mí también, muchas veces. Y por eso, cuando se van cerrando círculos, los esfuerzos por los que se luchó y trabajó empiezan a rebrotar, uno se asusta porque nada más cierto que aquello de que así como lo malo acaba, lo bueno también.

6. Velando las páginas. Artículo publicado en 20Once 3.5.18

Me froto las manos a la espera de la 5ª Feria del Libro. Como lectora y como escritora, me regocijo de contar con una feria, que valoro, no sólo como evento literario, sino también como “evento social, lugar de reunión, de cofradía, de territorio por el que transitan infinidad de personas buscando un libro”, como dijo Claudia Piñeiro en la apertura de la de Buenos Aires hace pocos días. Oficio solitario el de escritor, pasatiempo solitario el de la lectura, requieren, cada tanto, el encuentro con otros capaces de ponerse a escribir después de ocho horas de trabajo o que dejan de lado la camisa que necesitaban para comprar un libro. Hoy escribo este artículo como escritora. Como integrante de una fauna que en el Uruguay se caracteriza por pagar para hacer lo que en otros lugares es un trabajo. La mayoría de nosotros ha publicado a su costo o vaga por las ferias y talleres con sus cuartillas a la búsqueda de un lector que se digne a cedernos algo de su tiempo. Los que escribimos queremo…

5. Tengo tiempo: ¿me da dos?

En un año confuso en objetivos y metas, me cuesta mantener el proyecto de escritura. Tendría que ser el año esperado, el tiempo esperado, durante tanto tiempo, del que me quejé que no tenía tiempo para escribir. Ahora lo tengo, el trabajo que me apremia es de elaboración y cabeza. Muy para adentro y en soledad. ¿No tendría que ser ideal para escribir? Sí, pero hay pendientes que me cuadriculan la cabeza y me dejo estar y procastineo.

4. Me quería mirar las tetas

Desde mi cuarto, cuando tengo la ventana abierta escucho con claridad las conversaciones de los vecinos de abajo. Hoy una de las muchachas había ido al médico a lo que ella creía era sólo el trámite de renovar la tarjeta que le permite comprar una medicación permanente. Su médico, el que le recetó la medicación, estaba de licencia por lo que pidió hora con otro para que se la renovara. Según contaba, su primera sorpresa fue el interrogatorio a la que la sometió. Desde, dónde vivís y con quién, hasta averiguar si fumaba, tomaba o hacía ejercicio. Según escuché ella le dijo que toda esa información estaba en su ficha y que ella sólo necesitaba la nueva tarjeta. Parece que el médico avanzó en el interrogatorio y redondeó pidiéndole que se subiera la remera para revisarle los senos. Mi vecina no salía de su asombro y su lógica conclusión fue la del título. Yo pregunto, ¿es procedente?

3. Aleia

Aleia nos vino a visitar con sus 3 años, de la mano del papá. Con la sonrisa en sus ojos negros y una corona de rulos, que indisciplinadamente asomaba por debajo del gorro que le ponían para protegerla del sol, en minutos, logró que la rutina de la casa comenzara a girar en torno a ella. La casa de llenó de risas y conversaciones a media lengua. Le gustaban las canciones de María Elena Walsh, así que todos volvimos a cantar las viejas letras infantiles, tanto para dormirla como para que comiera o sólo para verla reir.  -¿Y a vos? ¿No te busta cantar? -le preguntaba a quién se retiraba del coro. De Güey, nuestro labrador grande e inmaduro, se hizo amiga desde el principio aunque eran casi del mismo tamaño y la fuerza y la torpeza del perro dos por tres la derribaban. "Ca-te-tón", le decía y le agarraba con sus manitos los cachetes colgantes.

2. Nuevos vecinos

Desde ayer la rutina del barrio se ha alterado con la llegada de nuevos vecinos. Llegaron en camionetas 4 x 4, podaron árboles, cortaron el pasto y hoy trajeron una retroexcavadora para limpiar y nivelar el terreno del fondo. Ruidos, máquinas, gente y un pobre perro atado que ladra el día entero. No es la idea de unas vacaciones en paz.

Nueva propuesta

Mi propuesta 2018 para el blog es menos ambiciosa pero más cumplible: 52 entradas, una por semana del año, escritas bajo la etiqueta Diario. Ya empiezo con deficit.

1. Calma, todo está en calma

De nuevo cerca del mar para recibir el año. El cielo azul, azul sin nubes ni retazos de nubes es el telón de fondo de los verdes en movimiento. Un tronco desnudo, una palmera, un rebrote de eucalipto, una anacauita, un paraíso, un laurel, un limonero raquítico son apenas los árboles que puedo nombrar. Me gustan los verdes, las formas de las copas, las texturas de las hojas.¿Cómo se describe este paisaje de tonos, formas y texturas?