lunes, 30 de junio de 2008

Plaza del Cuzco

















"... Y así afirmaban que a toda aquella plaza del Cuzco (Hawkaypata) le sacaron la tierra propia y se llevó a otras partes, por cosa de gran estima y la hincharon de arena de la costa de la mar...sembraron por toda ella muchos vasos de oro y ovejuelas y hombrecillos pequeños de lo mismo."

Juan Polo de Ondegardo. 1571. Museo Histórico.Cuzco

sábado, 28 de junio de 2008

Rumbo a Machu Pichu


Sentada a la entrada de Machu Pichu y rodeada de extranjeros de los cuales yo soy una más, esperamos a Cosme para que nos oriente la visita. El viaje ya es inquietante: en el tren abandonamos la visión árida pero cultivada del Valle Sagrado y nos internamos en una vegetación selvática, húmeda y fría entre frondas de helechos y esqueletos de hojas gigantes. Desde Aguas Calientes arriba, en serpenteante ascenso, a derecha e izquierda comienza a crecer el precipicio: enormes montes de verde profundo se levantan con sus cabezas envueltas por las nubes y sobre un valle acollarado por el río sagrado. Too much. La emoción de la inmensidad me embarga y no puedo evitar el llanto.

viernes, 27 de junio de 2008

Valle encantado. Pisac.Cuzco: su gente







Oh señor Antiguo, Señor, creador creador experto que haces y estableces dicendo "en este mundo de abajo que coman y beban", aumenta la comida y de quienes has creado. Tú que ordenas y multiplicas diciendo "que haya papas, maíz y toda clase de comida" para que no sufran y no sufriendo hagan tu voluntad, que no hiele, que no granece, guárdalos en paz.



Oración Inka- Cristóbal de Molina. 1575.


"Adoraban a la tierra fértil que llamban camac pacha y la tierra nunca cultivada que dicen pachamama y en ella derraman chicha, rogándoles que les hiciese bien".
Martín de Morán. 1616.

jueves, 26 de junio de 2008

Coricancha: lugar del oro.







Entramos al máximo templo Inka por la puerta del convento de Santo Domingo construido, como tantos otros, sobre los cimientos del templo. La Pachamama enfurecida lo liberó con el terremoto de 1950 que destruyó parte de las construcciones españolas. El Coricancha está compuesto por cinco templos alrededor de un gran patio, dedicados al trueno rayo relámpago, al arcoiris, al sol, la luna y las pléyades.

El templo del Sol no existe hoy porque sobre él se construyó el Claustro del convento y con el oro que recubría las paredes hicieron el altar. En él guardaban las momias de los gobernantes y en el de la Luna las de sus esposas. Los Inkas las sacaban para su veneración en el Inti Raymi (fiesta del sol) y los españoles las sustituyeron por santos en el Corpus Christi.

Los templos del Trueno y del arcoiris están casi intactos y allí aprendimos que las hornacinas trapezoidales se construían para neutralizar los movimientos sísmicos ondulatorios. Así también los ángulos inclinados de las paredes. rosa nos cuenta que esta inclinación es de 8° en la pared del fondo y de 12° en la de enfrente (¿¡!?).

Las técnicas de construcción combinan aspectos comunes con los egipcios y originales de su cultura. Las piedras de diorita eran triadas de 35 km de distancia mediante técnica de rodadura y eran cortadas con piedras de hematite o colocando cuññas de madera húmeda en las fisuras, que al hincharse se partían. La hematie (gihualla) es una piedra de 8,5 de dureza con mucho hierro en su composición.

El templo de las Pléyades o de las estrellas está orientado al este y cada 21 de junio el sol entraba por la ventana reflejándose en la pared del fondo. Eran los pronósticos para todo el año, que leía el Sumo Sacerdote y sacrificaba una llama. En un rincón de la pared queda un resto de estuco decorado con el que los españoles intentaron tapar sus paredes.

En el templo de la Luna, que estaba recubierto de plata, apareció un dibujo en el que se diagrama toda la cosmovisión Inca, en cuyo centro está Wiracocha, el creador, representado por un ovoide que se ve negro en el ciello cada 21 de diciembre.