domingo, 28 de diciembre de 2014

82. Regalos de Navidad


Hace poco vi en Facebook un video que mostraba que los niños que creían en Papá Noel o en los Reyes Magos pedían regalos exorbitantes: todo lo que veían en las vidireras o les ofrecían en la tele. Sin embargo, cuando les decían que le pidieran el regalo a sus padres rápidamente volvían sus demandas mucho menos materiales, y aunque las fueran, remitían a regalos más cercanos a lo posible.
La otra noche escuché a una amiga contar que su hijo armó un berrinche porque la pistola de agua que le habían regalado no era exactamente la que quería. Por supuesto que el niño fue incapaz de apreciar los regalos de los abuelos y los tíos o de disfrutar los fuegos artificiales. Tampoco comió el helado y le amargó la fiesta a todos mientras pataleaba a los gritos al pie del arbolito. Los padres, mis amigos, avergonzados y culposos, decidieron esconder la famosa pistola arriba del ropero y lo dejaron llorando solo hasta que se calmó. 
Más allá de la incapacidad del niño para manejar la frustración, ¿no habría sido más fácil si no hubiera construido sus expectativas bajo el supuesto de que Papá Noel es mágico y en una noche recorre el mundo entregando regalos? La historia es hermosa, todos la hemos disfrutado de alguna manera pero creo que termina provocando más daño que alegría. ¿No sería mejor contarles la leyenda como tal y decirles que en homenaje a aquel señor que recorría el mundo vestido de rojo o a aquellos reyes de Oriente que llegaron siguiendo la estrella a ofrendar al Niño Jesús, los papás les compran regalos a sus hijos? 
Cuando yo era chica deseaba con fuerza una cachila verde de lata, con toldo de lona negra y a pedal en la que podías subirte y andar. Incluso cabían dos niños. La pedí en la carta a los Reyes más de un año pero nunca no me la trajeron. Y mi mayor desazón fue cuando una mañana vi pasear en el autito que yo había pedido al vecino de enfrente. Yo quería ir a reclamárselo y explicarle que los Reyes se habían equivocado pero mis padres no me dejaron. Nunca logré entender que el otro niño hubiera recibido mi regalo y yo debiera conformarme.   
Tampoco entendía que los niños de la familia que vivía al lado de casa, que era muy pobre, apenas recibieran regalos si se habían portado tan bien como yo. ¿Por qué los Reyes hacían esas diferencias?
Compartir con los niños las historias como leyendas, como cuentos que se trasmiten de padres a hijos desde hace muchos años tal vez pudiera ayudarnos a enfrentar el consumismo desmedido que aflora por estas fechas y acercarnos a los pequeños gestos, a los regalos hechos a mano o a la importancia de que alguien te dedique un tiempo en buscar algo especial para tí.
 

83. Lo que dijo Mario Sarabí sobre "La Urdimbre y la Trama".


Dentro de las tantas razones por las cuales soy hoy un artista, un escritor, está la de no ser un buen orador, o por lo menos la de no sentirme buen orador en los momentos donde siento particular interés de serlo. Cuando me han humillado, cuando he escuchado el absurdo y la grosería y he querido refutarla, cuando he deseado defenderme o defender, he descubierto que soy muy locuaz, extremadamente agudo y capaz de esgrimir una ironía punzante y envidiable para responder; solamente con un defecto: la respuesta, me nace uno o dos días después del momento en que me fue necesaria. Cuando quise hablar, sude, tartamudee y siempre, dije sólo las partes idiotas que mi cerebro iba procesando del suceso. Por eso, he preferido escribir estas palabras, aun sabiendo que no me gusta leer en casos como éste, porque siento que sería más honesto y espontaneo si fuera creando el pensamiento en la boca, al decir de los dadaístas. Pero como advertí, mi pensamiento y mi boca tienen un puente de comunicación averiado, lo que pienso, nunca coindice exactamente con lo que digo. Una rivalidad más de mi personalidad. Nada que no haya podido solucionar con el arte, escribiendo sobre todo.
Ahora bien, durante una semana, más o menos, estuve pensando cómo presentar La Urdimbre y la trama, de Margarita. Ella me había insinuado la posibilidad de que hablara desde dos puntos de vista, no encajados, independientes: ser un escritor joven y ser del interior. La primera oferta la descarté. No creo ser un escritor joven, soy un escritor de poca edad que no es lo mismo. Habría que ver cuál de los dos, si Margarita o yo, es el más joven en este entramado y obcecado oficio de escribir. Sí soy del interior, o del exterior –depende cómo se entiende y quién rotula esa definición- de este país desde una coyuntura histórico-literaria, pero más aún soy un escritor del litoral. Un escritor del río Uruguay. Y quiero serlo. Porque así como Montevideo se inauguró como escenario literario de los uruguayos hace solamente algunas décadas, entre las orillas de la denominada generación crítica; así, seremos nosotros los que inauguremos el litoral en la narrativa nacional, y digo narrativa porque en la poesía y en la canción el río sabe ser protagonista, basta evocar a Sampayo o Víctor Lima. Seremos nosotros, porque no hay antecedentes previos reconocibles y reconocidos, los que delinearemos esa cultura del Río.
Una semana pensando sin resolver nada. Hoy jueves 18 de diciembre me tiré en la cama y encontré dos respuestas que para mí fueron reveladoras. Una: lo voy a escribir si no quiero arrepentirme de lo que dije; dos: la presentación de un libro no se trata de un análisis literario, ni del desmenuzamiento de un cuerpo para pretender hallar las razones de su existencia y justificarla. No. Presentar es poner a la vista algo para que pueda ser examinado con detenimiento por otro. Presentar un libro no es distinto a presentar una persona. Cuando presentamos una persona aportamos los datos meramente necesarios y abrimos el dialogo entre dos seres, un dialogo intimo en el que uno expone su personalidad y el otro la interpreta según sus propios juicios y prejuicios. Pero a veces, cuando presentamos, ofrecemos una información más subjetiva, algo que nos involucra con el sujeto presentado. Por ejemplo, decimos: Ella es Margarita Heinzen, es Ingeniera Agrónoma. Y agregamos. Es mi amiga.
Desde esas coordenadas es de donde pretendo presentar este libro, La urdimbre y la Trama. Desde el subjetivismo de decir: este es un libro muy esperado por mí. Y Margarita es una escritora muy esperada. Por qué: primero porque es literatura. No es un ejercicio del aburrimiento ni del ocio. No es un intento fallido. Puede ser más o menos bueno según el lector y según los sabores y aromas que el lento leudar del tiempo vaya despertando. Pero todos vamos a coincidir en un punto esencial: estamos ante una obra literaria con el mérito que ese título implica. Y en esto, al menos yo, soy irreductible. Si no hubiera sido así, yo no estaría acá. En segundo lugar, Margarita y su obra son muy esperadas porque Paysandú necesita escritores. Hay otros departamentos, en algunos casos demográficamente menores y no tan heroicos, menos necesitados que éste en acumular nombres y títulos. Pongamos como ejemplo Salto o Tacuarembó, acaso los departamentos más citados a la hora de pretender ilustrar la literatura nacional. Paysandú, por lo menos en el ámbito literario, está muy lejos de estar a la altura y cumplir hoy, con la cultura pujante de la que se habla en los folletos y libros de historia y que hace referencia a un pasado, como si fuese un maracaná que quedó demasiado lejos. Está Megget, está Carlos Caillabet, estará en algún tiempo, eso creo, Oscar Tortorella y algún otro que estoy olvidando citar o que todavía no conozco. Como verán, las certezas son mínimas, pero eso no sería tan trascendente si no fuera porque las posibilidades  son pocas, muy pocas. Ahora está Margarita, y se agradece que esté, que haya surgido y amplíe nuestras posibilidades de contribuir al enorme y preciso mapa de la historia de nuestra cultura y nuestro tiempo, ese que solamente es capaz de contar el arte en general, y la literatura en particular. Y vale decir que nos interesa o debería interesarnos contribuir a ese mapa, porque es el único eficaz en describir y conservar la peripecia y la evolución de los pueblos y revelar su alma.
La sociedad sanducera le da la espalda a sus escritores como Buenos Aires le da la espalda al río. Por eso el Río es sólo nuestro, no por el nombre ni porque nos hayan correspondido los atardeceres. Es nuestro porque nosotros supimos aplaudirlo así como algunas ciudades y sus hombres supieron y saben aplaudir a sus artistas. Nosotros no aplaudimos a nuestros escritores. Tal vez mañana, hoy que leo estos apuntes, la sala esté repleta o por lo menos haya muchísima gente. Y eso me alegra enormemente por Margarita, pero no puedo dejar de recordarme y poner en evidencia que esta no es la realidad que circunda la literatura local: sus recitales, sus presentaciones de libros. ¿Cuántos de nosotros vamos a la librería y entre un Pablo Coelho y un Carlos Caillabet, nos decidimos por Caillabet? ¡Ni siquiera tenemos un premio! No voy a decir por qué sucede esto porque no me compete, porque puedo equivocarme o puedo parecer grosero y no es mi propósito. Solo voy a decir que el motivo, es evidente, no es estrechamente un libro de cuentos, no es aplaudir un escritor. Y creo que, mientras eso siga siendo así, mientras les demos la espalada, seguirán y seguiremos siendo escritores del interior. Con todo el desasosiego que eso significa. Hace poco, uno de los responsables de Estuario editora me dijo: viste que la literatura uruguaya está como en auge. Le respondí: no, la literatura uruguaya no, la literatura montevideana. Y agregué: Si estoy equivocado, decime qué porcentaje de escritores del interior publican ustedes. Solamente dos, tenían para ese momento. Hace un año. Lo malo es que no es culpa de ellos. Por lo menos no totalmente.
Eso es, más o menos, lo que puedo decir desde mi papel de escritor del interior, del litoral.
Está, también, si el escritor del interior escoge o no su terruño como escenario de su obra, pero esa es una baraja que no pertenece al mazo que hoy nos incumbe. Diré, solamente, que la obra de Margarita no huele a río, a veces huele a interior, a lo que entendemos por interior del Uruguay. No siempre. Eso no es ni bueno, ni malo, es una elección que no está estrictamente ligada al concepto de escritor del interior.
Ahora voy a hacer lo que me pidieron hacer, presentar “La urdimbre y la trama”, el esperado libro de cuentos que llega para confirmar el trabajo y la responsabilidad que Margarita Heinzen asume como escritora.
Antes que nada, hay que decir que se trata de un libro de cuentos en un país muy bien posicionado en Latinoamérica y con una larga tradición cuentística. A contrapelo de lo que todos sabemos: que el cuento como la poesía, no vende; que las editoriales se resisten a publicar libros de cuentos; una buena porción de las obras que se publican en Uruguay son de cuentos. Y cada escritor de cuentos de esta tierra prodigiosa de escritores, si consideramos su tamaño y su población, sabe y conoce (o por lo menos debería) lo que ya está hecho, lo que tenemos atrás y nos avala: Espínola (Qué lástima, Rodríguez…); Quiroga (La gallina degollada, A la deriva…); Onetti (Bienvenido Bob, Un sueño realizado…); Arregui (La mujer dormida…); Armonía Somers (El derrumbamiento…); Morosoli (El viaje hacia el mar…); Levrero (La máquina de pensar en Gladys); Felisberto Hernández (El cocodrilo, El acomodador…); por citar algunos, solamente algunos, de los nombres y los cuentos que nos representan. Sin contar autores más recientes como Trujillo o Delgado Aparaín.
Con ese panorama, vale decir que La urdimbre y la trama, es un bello libro de cuentos, de una escritora capaz de esgrimir un lenguaje despojado, seguro, eficaz para construir una estructura coherente, verosímil, una estructura firme, sostenida por una maravillosa virtud del género, el misterio. Un enigma pequeño, cotidiano, pero intrigante; que a veces, se nos instala en la piel con un solo pinchazo, una palabra, una frase que nos descoloca e instaura la maravilla. Por cierto, Margarita, no siempre nos ofrece agua y cumple con darnos de beber. Hay cuentos que nos dejan con sed, con el cosquilleo del misterio latiendo todavía después del final. Cada cuento de Margarita, desde el inicio, enciende una hoguera fría, neblinosa de misterio que hace que el lector avance por el cuento y no se detenga hasta descifrarlo. Esa es, entre otras, la gran peripecia del cuento corto y este libro es un conjunto de ejemplos de cómo se logra. Así dejo presentado este libro, los invito al exhaustivo examen que merece, a disfrutarlo y darle vida. Porque un libro no es un libro hasta no ser leído.


lunes, 22 de diciembre de 2014

84. Presentación de La Urdimbre y la Trama


Mucha gente en la urdimbre de este nuevo libro. Helena, Mónica y Graciela leyeron fragmentos, Oscar y sus compañeros del Grupo Tesis le pusieron música a la noche y Mario y Liliam comentaron el libro. Yo agradecida. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

86. El Museo Picasso. Málaga


"Desplazar. Poner los ojos en las piernas. Contradecir. Hacer un ojo de frente y otro de perfil. siempre hacen los dos ojos iguales. La naturaleza hace muchas cosas como yo pero las esconde". 
Pablo Picasso

Está pensado para que uno se meta en el espíritu del artista a través de su obra y pueda captar el sentido de los estallidos de color y el desarmado de las formas. Más que el cuadro en sí, importa la aproximación. Más que la pintura famosa, vale la comprensión. No el capricho de un ojo arriba y otro abajo o el frente y el perfil en el mismo plano, sino el descomponer la realidad en fragmentos con sentido en si mismos pero partes de un contexto que los fundamenta. De la pintura realista del gran dibujador a la descomposición abstracta del mundo. El museo facilita ese viaje a todo el público y logra que uno se sienta, por un rato, más pleno.

jueves, 4 de diciembre de 2014

87. El sur de España y el universo moro


Ahora, cuando el Estado Islámico amenaza con recuperar el viejo imperio, la vuelta por el universo moro cuestiona la mirada que occidente nos ha impuesto sobre ellos.
Desde Portugal a Granada, desde Galicia a Barcelona las señas árabes te guiñan desde muros, edificios y rostros. Las palabras que quedaron incluidas en nuestro idioma, la estética y los oficios que hasta hoy nos maravillan. El furor de los Reyes Católicos, su senda hacia el sur, su marcha estelada por esculturas y cuadros en cada ciudad, en cada pueblo. 1492, año clave en la historia del mundo: desde América a los moros, desde la única fé a los judíos, desde el libertinaje a la locura, de la razón a la pasión. Todo remite a Isabel y Fernando, su empeño y determinación. Ambos monarcas obtuvieron sus coronas en dudosas maniobras; ambos las elevaron hasta trascender. ¿Qué reyes han sido más señalados en España?


jueves, 27 de noviembre de 2014

88. La Alhambra: apuntes de campo.



  • Veinticinco sultanes en 250 años. Sería fácil decir que cada uno gobernó 10, pero algunos no duraron ni dos días.
  • En el bosque de otoño se avanza por la cuesta y aletean en la humedad de la mañana los aromas resinosos de amarillos, verdes y ocres.
  • La presencia de Carlos V en el medio de La Alhambra, como un insulto a la belleza nazarí se impone tosca con el único palacio redondo de España.  
  • En la Alcazaba, los restos de una pequeña ciudad dibujada en planta entre las torres centinelas se cierra con paredes rojas. Muros de tierra y sangre.
  • La torre del Cubo balconea Granada y la de la Vela vislumbra la Sierra Nevada y la ciudad nueva.


  • La torre de la Vela custodia las guardias de los campesinos para trabajar la vega en épocas de siembras y cosechas. El tañir implacable de las campanas de Isabel mantenía despierta a la población para cumplir con las labores.
  • Los Nazaríes eran tres palacios independientes que Isabel y Fernando unieron para vivir allí. Pero mantuvieron la ciudad y respetaron su belleza, aunque hay rastros de su pasada camuflados en las bóvedas y las paredes. 
        
  • El patio de los arrayanes refleja el cielo y los muros en el agua quieta. Cuatro esposas en cuatro habitaciones custodian la sala del trono. Encajes y trasparencias también en las paredes insinúan amores e intrigas.
  • Fachadas ocultas, puertas simétricas que no conducen al mismo lugar, cúpulas de estalactitas como estrellas, pisos de mármol blanco recorridos por hilos de agua que renuevan la vida y lavan la sangre de tantas luchas. Misterio, seducción gozo de los sentidos.
  • Los doce leones custodian un patio inmaculado en el que los atrios de filigrana adelantan sus cúpulas al centro. 
  • La habitación de los Albecerrojos lleva entintada la sangre de 36 varones asesinados por el sultán celoso.Uno había seducido a su mujer. ¿Cuál?, no sabía, así que los invitó a un banquete y fue matando a todos.
  • Mosaicos de vidrios de colores en las vitrinas, palacios con baños, letrinas y despensas. Talleres de alfarería, acueductos, huertas; la vida transcurriendo por 700 años entre moros y cristianos. Luego los Reyes Católicos impusieron su fé.
  • El Generalife, como palacio de descanso frente a La Alhambra, habilita historias que el murmullo de los chorros de agua de la fuente esconden.El frío se instala con las sombras del crepúsculo que recortan en el horizonte  las torres de la Alcazaba.
  • En el medio de la ciudad, el palacio almohadillado del arquitecto Machuca pretendió igualar las glorias de Carlos V al refinamiento de la cultura milenaria. La rebelión del pueblo moro en 1568, que se negó a seguir pagando impuestos para su construcción, lo dejó inconcluso hasta el siglo XX.
  • Al caer el sol, el frío agazapado en las piedras de los edificios y en las raíces de los árboles asoma. Como una cuña penetra por la planta de los pies y se mete hasta los huesos. Cuando llega a la cabeza se instala allí y desde el interior se disipa por los poros hacia afuera contribuyendo al congelamiento general. Los cuerpos exudan frío. 



sábado, 8 de noviembre de 2014

89. Unamuno y las contradicciones

Hoy me despido de Salamanca. En las vueltas de último momento, me detuve en el Museo Unamuno, casa del escritor en el primer período en que fue Rector de la Universidad. Es la casa rectoral, donde convivían las reuniones del Claustro, sus 8 hijos y sus urgencias. En 1914 lo expulsaron de España por antimonárquico. Luego, volvió al país y al Rectorado pero ya no volvió a esa casa. Ni a la mecedora en el balcón con parral ni a su vieja cama.
Polémico, contradictorio, Unamuno republicano en 1935 se acercó a la Falange, lo que le significó la condena del gobierno. Luego, ya en el 36, con la guerra declarada, se produce en el Paraninfo de la Universidad el sonado incidente con Millán Astray, en el que la esposa de Franco le salvó la vida al interponerse entre el poeta y la pistola. De todos modos, su frase: "Ganareis pero no convencereis", le valió para que de nuevo le quitaran el cargo de Rector en el mes de octubre. En la noche del Año Viejo muere en su casa de muerte súbita. Tal vez lo inundó la pena.

domingo, 2 de noviembre de 2014

90. Béjar y los hombres de musgo. Salamanca

 

Bejar se extiende a lo largo del Río Cuerpo de Hombre en un valle de la sierra de Béjar. Pueblo largo y angosto que alberga a unas 15 000 almas de rica historia. Antes del siglo XV hubo una época que convivieron moros, judíos y critianos pero luego, los moros fueron expulsados  y luego los judíos. El barrio de los judíos aún se recorre en la parte norte del pueblo. Actualmente son casas pobres, en mal estado de conservación, aunque se observan aún algunas particularidades en las vigas de las casas bajas. Casas construidas sobre el cimiento granítico, les brota la piedra por los talones o les sirve de espaldar. 

Cuentan que en el siglo XIII y estando Béjar en poder de los musulmanes, los cristianos recubrieron sus armaduras de musgo y así entraron a la ciudad. Los centinelas al ver aquellos hombres monstruosos exclamaron :"¡Traición! ¡Traición!" y huyeron, entregando la ciudad. La puerta por la que entraron los Hombres de Musgo se llama la Puerta de la Traición. Esta tradición se ha trasmitido en forma oral y se ha fundido con el festejo de Corpus Christi, así que todos los años en dicha procesión los hombres de musgo vuelven a aparecer. También recubren las calles de tomillo, el que queda bendecido al paso de la Virgen. La gente lo recoge y lo guarda para protegerse de las tormentas eléctricas.


En el siglo XIV el pueblo de Béjar pasó a ser un señorío personal del Duque de Béjar, quien llegó a ser el segundo en la línea nobiliaria de España. Y continuó así, como territorio independiente, hasta 1833, es decir más de 600 años.
En el Palacio ducal de Béjar, hoy sede de un colegio secundario, existe una cámara oscura que permite ver los alrededores del pueblo a través de un sistema de espejos. Los autos, caminos y árboles se acercan o alejan, en vigilancia permanente.



sábado, 1 de noviembre de 2014

91. Los papeles de la memoria. Salamanca.


El Servicio de Recuperación de Documentos de la época franquista se convirtió en  el Centro Documental de la Memoria Pública. Entonces, los mismos documentos que sirvieron para matar, encarcelar o despedir personas de sus trabajos, sirven ahora para que ellas o sus descendientes reclamen los derechos arrebatados.
En los dos primeros años de la guerra, Franco estableció su cuartel general en Salamanca, en la Sede del Episcopado y mandó confeccionar un Archivo de Documentos recuperados de los territorios sobre los que iba avanzando. Desde 1998 ocupan un edificio de 7 plantas, construido para tal fin, contíguo al Hospicio de Niños Expósitos del siglo XVIII donde permanece el resto de las Secciones.
Los funcionarios de Franco extraían de esos millones de papeles los datos de cada persona sospechosa de actividades antipatriotas y configuraban una ficha. Breve, en ella consignaban el nombre, el apellido, la edad, el motivo para estar en el fichero y una signatura para localizar el documento original. Menciono algunos casos que vi (omito el nombre):
- 16 años. Afiliado a la UGT (Unión General de Trabajadores).
- Soldado del Ejército Nacional evadido a la zona roja
- Afiliada a Izquierda Republicana (Partido legal durante la II República)
- 9 años. Hija de Diego y Luisa. Figura  en las expediciones a Francia.
Este último caso, tal vez de los más siniestros, incluía de igual modo a todos los niños que habían sido evacuados por sus padres hacia otros países. La ficha se conserva hasta hoy, por lo que cualquiera de ellos que volviera a España durante la dictadura no podría obtener un empleo público ni estudiar magisterio o profesorado.
Hay tres millones de fichas escritas a máquina organizadas en dos secciones: Especial o Masónica y Político Social.

Los masones son un capítulo particular, tanto que merecieron un Tribunal General para la Represión de la Masonería y el Comunismo. La penas eran el fusilamiento sumario por ser un delito de lesa patria. Especial encono le tuvo Franco a la masonería y construyó sobre ella una leyenda negra que, según me han dicho, perdura hasta hoy. Algunos dicen que la obsesión antimasónica de Franco tenía mucho de despecho ya que él habría querido ingresar y había sido rechazado. 
Con todas las joyas, vestimentas, mobiliarios símbolos rituales y documentos incautados, Franco armó un museo para mostrarle al pueblo lo que la masonería significaba. En 1940 montó dos salas, una de las tenidas y otra para la reflexión de los iniciados. Aunque uno no sepa nada del rito masónico, al entrar en aquella sala algo suena grotezco. Los muñecos encapuchados con togas con calaveras, el compás, la escuadra, los signos del zodíaco, la cadena, el cielo en el techo, el suelo en damero, las columnas, las máscaras, la caja de bolillas. Demasiada cosa toda junta. Y luego se llega a la explicación: las salas están tal cual las armó Franco. Todos los elementos que las componen son reales y pertenecieron a masones perseguidos, pero están dispuestas de tal forma que trasmiten un espíritu macabro con algo de ridículo. De alguna manera también es sobrecogedor. Uno no sabe si entra en el gabinete de un mago o en un terreiro de camdomblé. 
La cuestión tan poderosa es que así montado y todo, el museo nunca abrió sus puertas y sólo lo hizo en los noventas ya como parte de la muestra del Archivo General. 
A la fecha, se han hecho leyes de reparación para los integrantes del ejército republicano, de los sindicatos, del magisterio, de los partidos políticos pero aún la España democrática no ha resarcido a los masones.
Entre los muros centenarios de piedra bruta los papeles de la memoria trajinan: de los vencidos a los gobiernos, del pueblo a los jueces y de la ignorancia al conocimiento.


miércoles, 29 de octubre de 2014

92. Según pasan los siglos. Salamanca

En el Claustro de la Universidad resuenan en eco los debates de los sabios salmantinos. Los doctores que mostraron a Isabel las bases científicas de las ideas de Colón se mezclan en el tiempo con Francisco de Vittoria defendiendo la naturaleza humana de los indígenas del nuevo mundo. Levanto la vista al techo, que como un cielo se abre entre nubes y estrellas. Es 2014, los siglos hablan.

sábado, 25 de octubre de 2014

93. Lunes de agua. Salamanca


Según la historia oficial, el primogénito de Isabel la Católica, Juan, era enamoradizo y murió de amor. En realidad era un mujeriego y murió de sífilis. El heredero que no llegó al trono, tenía en vilo a todas las familias salmantinas porque no daba tregua a cuanta mujer veía. ¡Y era el príncipe! Isabel, madre y reina, pensó una solución: una casa de mancebas al otro lado del río, en la cabecera del puente romano. Allí podrían "trabajar" mujeres blancas, ni viudas ni casadas y que no tuvieran familia en Salamanca, para aplacar las ansias del príncipe y templar la paciencia de los vecinos.  La casa de mancebas era regenteada por una "madama", por supuesto, pero ésta era un fraile a quien el pueblo bautizó Padre Putas y cuentan que hasta el día de hoy se lo recuerda en los disfraces y desfiles de Carnaval.
La decisión de la Reina complació, además, a los cientos de estudiantes universitarios que habitaban la ciudad. Es decir, trajo alivio social a unos cuantos círculos, así que las señoritas trabajaban con gran demanda todo el año. Bueno, todo el año no, porque no podían trabajar en Semana Santa. Al finalizar ésta, debían ir a la iglesia, asistir a misa y confesarse de forma de quedar purificadas para un año más de labor. Los estudiantes, luego de una semana de abstinencia, corrían a buscarlas a la otra orilla en botes para llevarlas a la iglesia y recomenzar el jolgorio.
El pueblo entero salía de las murallas hacia el río para ver llegar a las mancebas en los barcos. Luego del oficio religioso, iban de picnic y comían "hornazo", una especie de tarta hojaldrada con salchichón, típica de esta región. Ese día era el "lunes de agua", y se sigue festejando hasta hoy en que las familias también salen de picnic a comer "hornazo".    
Parece que la única condición que la Reina Isabel le puso a las mujeres fue que llevaran una falda terminada en picos para distinguirlas. Y hasta el día de hoy, en España cuando los hombres se van de putas, se van de "picos pardos".

viernes, 24 de octubre de 2014

94. En el aula de Fray Luis de León



Ayer entré al aula de Fray Luis de León en la Univerisdad de Salamanca. Está igual a cuando él dictaba sus lecciones desde la "catedra", en los años largos de 1500. Un salón amplio, oscuro, con piso de madera y bancos austeros se orientan hacia el lugar donde un "lector"´daba las lecciones. Dije que los bancos son austeros, creo que fui generosa: apenas son vigas largas de madera, colocadas paraleas a otras un poco más altas con las que forman un par. Difícil sentarse y más difícil escribir. Como si se buscara mantener al alumno alerta en sus sentidos: o por el frío del salón o por la incomodidad del asiento. Tampoco facilitaban que los alumnos tomaran notas, ya que la Universidad estaba muy controlada por la Inquisición. Entonces, los alumnos más pudientes pagaban a otros más memoriosos (y menesterosos) para que se sentaran en las primeras filas y retuvieran las lecciones. 

Aún sin registro escrito de lo que decía, la Inquisición encarceló dos veces a Fray Luis de León y otra vez lo amonestó. Fue él y en esa sala que cuentan que les dijo a sus alumnos, al día siguiente de haber salido de una prisión de cuatro años: "cómo decíamos ayer...".

lunes, 20 de octubre de 2014

95. La Mujer Muerta en la Sierra de Guadarrama


Camino a Segovia nos mostraron un cordón montañoso al que le llamaban "La mujer Muerta". Me hizo acordar a los dos volcanes en México el Popo y el Izta, pero que llevan un nombre más esperanzador: "La Mujer Dormida". Los que me acompañaban en el viaje no conocían la historia, así que a la vuelta la busqué y se las cuento a ustedes. Pero son tres historias y no una:

1.  Una bella hija de un granjero se enamoró de un pastor celoso. Éste creyó que otro era el pastor amado por la doncella y ciego de ira y celos mató a ambos jóvenes. Pocos días después, en medio de una terrible tormenta la tierra tembló y apareció como por encanto la figura de mujer muerta sobre la montaña.


2. Dos hermanos, hijos de un jefe recientemente fallecido se disputaban el poder sobre la comarca. La madre de ambos, desesperada por aquella lucha fraticida, ofreció su vida a los dioses a cambio de la paz entre sus hijos. Luego de su muerte, se produjo una gran tormenta, que mostró el cuerpo de la madre en forma de gran montaña, imagen que los hijos reconocieron y pararon la lucha.


3.Dos caballeros se disputaban el amor de la misma mujer. Se batieron a duelo pero la mujer, intentando separarlos, se interpuso entre ellos y fue atravesada por las espadas de los dos pretendientes. Tras su muerte, durante la noche se desencadenó una terrible tormenta que modeló la montaña para formar la figura de la mujer asesinada.

Si tuviera que elegir, las dos últimas me conmueven más que la primera. El dolor de una madre o la insensatez de quienes se disputan un ser humano como trofeo. En fin, me quedo con la segunda. 

sábado, 18 de octubre de 2014

96. Otones de Benjumea

Es un pueblito en la Provincia de Segovia de unos 50 habitantes. Tuvo dos escuelas pero en 1970 la Ley General de Educación promovió la concentración escolar, así que las cerraron porque tenían pocos alumnos.
Pero  gente oriunda del pueblo, ex pobladores y algunos más fundaron una Asociación Cultural  ("El Corralón") que instaló en cada local un museo: uno Pedagógico y otro Etnográfico. También recuperaron la casa del Marqués que fue el dueño del pueblo hasta 1927, cuando el Estado, por medio de Benjumea, les permitió a los agricultores comprar las tierras, adelantándole al dueño el dinero. Siglo XX cambalache y el feudalismo tan campante. 
El Museo Pedagógico reúne cantidad de materiales que se han usado en la escuela española desde el siglo XIX hasta ahora. Desde varas para golpear a los niños a pizarras y cartapacios, libros y carteles, algunos que supimos utilizar en Uruguay también.
Me gustó un rincón dedicado a las reformas que intentó implementar la II República, Entre ellas las Misiones Pedagógicas que llevaron cultura a los lugares más recóndidos de España donde campeaba el analfabetismo y el aislamiento. Iban en camiones y llegaban con un grupo de teatro, un gramófono, un proyector de cine o una biblioteca. Se hicieron muchas campañas que se terminaron con la guerra. Me hicieron pensar en las nuestras de la década del sesenta y me pregunto si habrán tenido esta inspiración.


Pero lo más atrapante es la recreación de una sala de clases durante el franquismo. Muchos años, muchas generaciones formadas en ese regimen hasta que en 1970 la escuela empezó a cambiar. Hasta esa fecha, por ejemplo, continuó la separación de sexos y los castigos corporales, además de la falta de libertad religiosa y de pensamiento. 1970 no fue hace tanto. Seguramente para los jóvenes es la prehistoria, pero para la vida de un país es anteayer, ahí nomás, detrás de la esquina. Y me sorprende constatar la España de hace 40 años tan medieval y atrasada cómo se puso al día y transformó el estado y los indicadores, más allá de crisis conyunturales.

En la sala de clase se recrea una época de penurias: los pupitres de los niños tenían rejillas donde apoyar los pies porque muchas veces las escuelas no tenían piso y en invierno el frío apretaba. La maestra tenía un brasero grande debajo de su escritorio y los niños, cada uno, llevaba el suyo, pequeño como una valijita. En las paredes, se leían las oraciones que en coro debían decir los niños al comenzar la clase y al terminar. Los imagino repitiendo fonéticamente aquellas palabras difíciles de las que sólo les quedaba, tal vez, el temor a dios. 



En 1953 Estados Unidos empezó a mandar leche en polvo, queso y aceite para los niños como parte del trato por el que España le dio permiso para instalar bases militares en su territorio. Durante 15 años, los niños españoles recibieron la copa de leche y el queso amarillo en lata, Nuestro anfitrión nos contó que una madre por día tenía que preparar la leche y que él recuerda ese día como fiesta familiar porque también se hacían flanes, cremas y postres que de otro modo no había.
















Quiero dejar para el final el rincón de la Educación Femenina. Más allá de las tareas en las que se las entrenaba como bordado, costura, cocina, y que también se enseñaban por estas latitudes, las lecciones que se expresaban en los textos y que debían enseñar las maestras que también eran mujeres, Les dejo algunas:

"Dios ha dado al hombre más cualidades de mandar y a la mujer más cualidades de obedecer.Dios ha hecho a la mujer más dúctil, flexible, obediente, docil, sumisa y condescendiente; y al varón recio, inflexible, dominador, imperante". 1956.

 "En general todo trabajo que requiere teoría, reflexión, fineza de juicio, espíritu de iniciativa y de empresa es incompatible con la mujer". 1955.

"Mentir es una cobardía. Por eso las mujeres, seres débiles, mientes más que los hombres". 1955.

"Existen sí celebridades femeninas en la literatura, en la poesía y aun en la filosofía pero la profundidad de sus obras es superficial, sus pensamientos poco profundos por lo que sus obras no pueden equipararse a las de un hombre". 1941.

"En cuanto goza de  cultura y renombres viriles, la mujer suele perder la gracia y la modestia y adquirir aires de dómine o de sportman". 1961.


miércoles, 15 de octubre de 2014

97. Monitoreo

El 7 de noviembre de 2010 me propuse publicar un post por día, en cuenta regresiva hasta llegar a un año. Hoy 15 de octubre de 2014, casi cuatro años después, recién llego a los dos dígitos. Me quedan 96 post. Excesivo, ¿no?

98. Avila: la muralla y la Catedral














El día que comenzó el frío en Castilla y León fuimos a Avila, la ciudad capital más alta de España (1311 m).Bajo una llovizna persistente y con ropa acorde al día anterior, fuimos tras la muralla medieval mejor conservada del mundo y la cuna de Santa Teresa, fundadora de las Carmelitas Descalzas.
Tal vez fuera el ánimo, tal vez la llovizna pero me faltó el asombro. La muralla tiene un perímetro de 2516 m, 2500 almenas, 88 torreones y 9 puertas. La principal es la del Alcázar que está en el centro de la ciudad nueva. La muralla ondula sobre el terreno y tiene en un punto la Catedral adosada. Una construcción gótica del siglo XI de piedra oscura, sorprende por los veteados del interior, los arcos  y las riquezas que exhibe. Una custodia de plata que precisa de cuatro hombres para cargarla, retablos enchapados en oro, dos órganos que dominar un coro de mármol blanco y madera dignos de Roma.  Sorprende esa iglesia en una ciudad pequeña, de menos de 60.000 habitantes, que ha crecido desordenadamente, aun dentro del recinto amurallado, donde se mezclan contrucciones del siglo XX con otras del XVIII o del XI. 
Retablo en la sacristía de la Catedral


Dijo Bécquer de Avila en 1864:

«Casi perdida entre la niebla del crepúsculo y encerrada dentro de sus dentellados murallones, la antigua ciudad, patria de Santa Teresa, Ávila, la de las calles oscuras, estrechas y torcidas, la de los balcones con guardapolvo, las esquinas con retablos y los aleros salientes. Allí está la población, hoy como en el siglo XVI, silenciosa y estancada.»

Aunque la Declaración de Patrimonio de la Humanidad le ha dado nuevos bríos, salvando los 150 años yo la sentí un poco así.


99. Lisboa: los Descubrimientos y el Marqués de Pombal


Al rato de estar en Lisboa, aparecen dos referencias que se repiten, tanto para señalar un edificio como para localizar una dirección. Ambas de muy distinta naturaleza, los Descubrimientos y el terremoto de 1755 son momentos de la historia que marcaron la ciudad por el resto de los siglos.

A los herederos de España nos han criado en EL Descubrimiento. Los portugueses hablan en plural del período que les significó la mayor bonanza y los convirtió en la despensa del mundo. Pueblo de cara al mar y grandes comerciantes buscaron la ruta alternativa a las Indias bordeando Africa, adentrándose en el Odéano Indico para llegar allí en 1498. En 1493 se aseguraron por Todesillas el favor del Papa al Oriente de las Azores. Simultáneamente atravesaron el Atlántico y desembarcaron en las costas de Brasil en 1500. Navegando hasta el extremo de Asia, llegaron a China en 1513 y a Japón en 1543. Además, dato no menor, los habitantes de las colonias como Brasil Angola o Mozambique eran súbditos portugueses, gracia que la "madre patria" nunca nos dio. 
Ese es el esplendor, las estatuas de Vasco da Gama y los reyes Joao y el permanente homenaje a los navegantes que desafiaron los abismos que eran las puertas del infierno.


El terremoto es el terror. En la mañana del 1° de noviembre de 1755 se produjo un terremoto que destruyó más del 60% de la ciudad. Cuarenta minutos después del terremoto, tres tsunami de entre 6 y 20 metros engulleron el puerto y la zona del centro, subiendo aguas arriba por el Tajo. Luego siguieron los incendios y las llamas terminaron de tragarse el resto de la ciudad. Esta descripción apocalíptica también fue vista así por los habitantes, ya que el desastre se produjo el Día de Todos los Santos. 
Reconstrucción de escenas de la ciudad después del terremoto
El rey José y su familia estaban en Belén, ciudad fuera de Lisboa, por lo que no sufrieron daños personales pero el rey fue dominado por el pánico y un susto mortal lo acompañó por el resto de su vida ya que nunca más pudo vivir bajo techo. Tampoco ocuparse de la ciudad desvastada. Cuentan que la corte pasó a vivir en tiendas y sólo a la muerte de José, su hija construyó un palacio real. 
En tanto el rey se debatía entre fantasmas de pavor, el primer ministro, Marqués de Pombal tomó las riendas del asunto. Se cuenta que a quien le preguntó qué hacer le contestó: "Cuidar de los vivos, enterrar a los muertos". Con extremo pragmatismo, organizó a los bomberos y a grupos de hombres para enterrar los cadáveres antes que se expandieran las epidemias. Para prevenir los saqueos en la ciudad en ruinas, levantó patíbulos para ejecutar a los que lo intentaran. Además, el ejército fue movilizado para impidir que los hombres sanos huyeran, de modo que pudieran ayudar a retirar escombros. Al año la ciudad estaba despejada y a los tres años había comenzado la reconstrucción que consistió en una nueva ciudad con calles más amplias y los primeros edificios anti sismo. Las tradicionales fachadas de azulejos, tan características de Lisboa, son producto de una producción en serie que también el Marqués  ideó para acelerar las obras. Pero la ciudad también tuvo aceras, alcantarillado y paredes cortafuegos y una Plaza del Comercio de 36.000 metros cuadrados

Estatua al Marqués de Pombal y punto nodal de Lisboa
Las construcciones antisísmicas y la elaboración de un cuestionario sobre cómo se había vivido el terremoto en cada localidad y que fue el primer registro serio sobre un evento de estas caracterísdticas, han hecho del Marqués de Pombal, además, precursor de la sismología moderna.





viernes, 10 de octubre de 2014

100. Amor de Perdición. Camilo de Castello Branco . Porto


Una estatua en el centro de Porto nos llamó la atención. Un hombre vestido con sobretodo largo abraza y envuelve a una mujer joven desnuda. Ella se ve de espaldas, el rostro de él se apoya en el de ella. "Amor de perdicao" se llamaba pero no retuvimos más detalles de la historia. Hasta le errábamos al nombre, que si "amor descarado" o "amor desvergonzado". Algo que claramente aludía a un amor prohibido.
A la vuelta me puse a buscar entre los recovecos de la memoria pero, como ya dije, hasta dudaba del nombre, así que internet me ayudó.
La historia aparece en una novela de Camilo de Castelo Branco, llamada "Amor de Perdición", pero se basa en la historia de amor del tío del escritor, que parece revivir la tragedia de los amantes de Verona, según el crítico a quien le saqué la historia (y con el que acuerdo de plano).

La historia es la siguiente: Don Tadeo de Alburquerque desea que su hija Teresa se case con su sobrino, Baltasar, pero ella está enamorada de Simón Otelho cuyo padre, Domingo, es enemigo de Don Tadeo. (Ya de partida suena a Romeo y Julieta). Ella vive su amor clandestino con Simón pero un día es sorprendida en uno de sus encuentros amorosos. Es castigada y encerrada en un convento.

El novio despechado, Baltasar le tiende una celada a Simón pero la puntual asistencia de Juan de la Cruz, un herrero en deuda con Domingo, evita que sea asesinado. Simón es cuidado durante su convalecencia por Mariana, la hija de Juan Cruz, quien poco a poco se va enamorando de su protegido (esto ya no es muy R&M). 


Por su parte, Teresa busca la manera de avisar a Simón que ha sido recluida en un convento. Cuando la muchacha esta siendo llevada de su casa (no sé porqué a su casa si estaba en el convento), aparece Simón, a quien Baltasar desafía a duelo. Al final de una corta lucha el primo cae muerto (mmm!, de nuevo Shakeapeare). Simón, noble de espíritu, se entrega y es condenado a muerte, mientras Teresa, abatida, permanece en el convento. Mariana, en tanto, acompaña al joven, aunque sabe que él no la quiere.


El padre de Simón logra que a su hijo se le conmute la pena de muerte por la del destierro. Enterada Teresa de este destino, el día que el barco parte con Simón a bordo se aferra a las rejas de su celda y desde allí, con ademán agitado, se despide para siempre de su gran amor. Después, vencida por el dolor, convulsiona y muere. “Al menos morir es olvidar”, dice ella o dice el escritor (no me aclaran eso, pero la frase está buena). En tanto, a bordo de la nave, Mariana asiste a Simón quien yace al igual que su amada, moribundo de dolor. Mariana le da el único beso y después de muerto lanza su cadáver por la borda.


No la pude hacer más corta. Así contada suena a melodrama, pero como toda obra literaria el cómo importa tal vez más que el qué. Y el cómo parece que ha sido estupendo en este caso. Dijo Unamuno que es uno de los libros fundamentales de la literatura portuguesa como modelo de obra de pasión, de estilo impecable y por la riqueza de su vocabulario.



Fuente:http://www.diarioinca.com/2010/05/resumen-amor-de-perdicion-camilo.html


jueves, 9 de octubre de 2014

101. Portugal


Portugal comparte con Chile su vocación de país lineal recostado al mar. Ríos límpidos que se entregan con tranquilidad, laderas encrespadas de tejados y cielos azules y violetas que renuevan el polvo en zaguanes de calles empedradas. 
Pueblo viejo, de navegantes marcados a fuego por los azulejos de los moros y el terremoto del Marquez de Pombal, tiene de entrañable aquello de los pueblos sufridos donde conviven las tradiciones pero le guiñan el ojo a la modernidad.

Avenida Montevideo en Porto. ¿No se parece a Piriápolis?

miércoles, 1 de octubre de 2014

102. Tapeo

Cuando llegué a Salamanca había fiesta y en las casetas por la calle vendían pinchos de feria a 1 euro. El primer día pedí uno esperando recibir algo pinchado en un palito. Para nosotros, una especie de brochette. En cambio me dieron un pancito con una rodaja de solomillo y mayonesa adentro. Bien, un pincho no pincha ni tiene nada ensartado, pensé. Pero otro día pedí un pincho de camarones y ahí sí obtuve una delicada brochette con los bichitos alineados. No hay correlación entre lo que entiendo por pincho y lo que me dan, seguí pensando.
Después conocí los montaditos pero por fotos porque ya entendí de qué se trataba: algo comestible arriba de una rodaja de pan. Una versión similar son las "tostas" que gritaba un mozo en la Plaza Mayor como si se le quemaran.
Por último, la realeza: las señoras tapas.Y nuevamente pierdo el hilo porque bajo ese nombre pueden servirte cualquier cosa: desde un clásico montadito o bocadillo a verdaderos platos gourmet servidos en lujosa (y lujuriosas) presentaciones. He comido corazones de alcauciles con panceta tostada y kiwi a pan de harina negra con calamares al alioli. Desde jamón crudo y tomate sobre un pan a bocadillos de tortilla de papa.
No logro entender pero todo muy rico, como dicen las empanadas Augusta.

viernes, 26 de septiembre de 2014

103. Inquilino molesto

El Arzobispo saliente de Madrid, Ruocco Varela, no quiere abandonar la Residencia Episcopal y le ha propuesto a su sucesor compartir el Palacio de San Justo. Pero además quiere mantener el auto, el chofer y la secretaria. ¡Han trabajado con él tantos años!
Pero, por consideración con el nuevo Arzobispo, ha propuesto no usar la puerta principal y en cambio utilizar la entrada de un apartamento lateral donde vive un nuncio. Lo que no sé es qué opina el nuncio. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

104. La casa Lis.



No permiten tomar fotos adentro. Ni siquiera desde la terraza hacia afuera.
Cuando salgo del edificio de apartamentos donde vivo, me enfrento a la Casa Lis. Construida sobre la propia muralla de la ciudad medieval, la fachada de vitrales de colores y hierros refleja el cielo. Fue una residencia particular y ahora funciona como museo de Art Decó y Art Nouveau. La reja de acceso fracturó la muralla y la canalizó con dos escaleras custodiadas por faroles que envuelven a una venus.
Hoy se entra por la puerta de la calle de atrás y tiene estructura de museo, no de casa. De la construcción original sólo conserva esa fachada, una enorme banderola, también de vitrales, que cubre todo el patio central, las aberturas de madera y algunos pisos.  Igual es disfrutable.  Se respira una atmósfera a aquellos tiempos que a mí me remite a lo de mi abuela paterna, aunque su familia, a diferencia de la de mi madre, no era moderna.
Allí se exhiben colecciones de muebles, juguetes, pinturas, joyas, vidrios, abanicos y adornos, sobre todo, adornos. Los muebles desde Gaudí y colaboradores a la escuela de Nancy. Maravillosos los artículos de vidrio, aquellas lámparas que del pie a la pantalla representaban imágenes de la naturaleza a través de técnicas de vidrio soplado en varios colores. Los floreros, estilizados como las ninfas que presidían los escritorios o las escaleras, esa lánguida figura femenina, como la pretendió representar la moda de velos y tules. Pitilleras de nácar o plata, perfumadores de vidrio labrado, bailarinas de porcelana o vidrio, ingeniosos mecanismos que permitían que algunas de esas estatuillas, además de bailar, se denudaran. Erotismo en los adornos, crítica mordaz en los utensilios de uso diario como palilleros, caroceros, corta puros y el lujo de la Belle époque en las joyas que eran libélulas, flores o moños y hasta en los tapones de los radiadores en cristal  con forma de dioses griegos alados.

¿Y dónde está la abuela? Estaba en la colección de juguetes de lata y de muñecas de porcelana. Estaba en los muebles, en los marcos de los portarretratos, en los jarrones de vidrio azul y blanco de largo cuello como para abrazar narcisos. O en la lámpara de vidrio esfuminado y en la vitrola. Y en los adornos utilitarios, tan feos, de tan mal gusto, como la cabeza de un pelado de nariz roja, totalmente perforada donde se podían poner los escarbadientes o en el carocero en forma de inodoro, que con formas parecidas, aparecían en las reuniones familiares. Estaba la casa, no mi abuela.
Una suave música de aquellos años locos acompaña el recorrido. Jazz, foxtrot, charleston. Y mientras me paro en las vitrinas a mirar los objetos, me imagino a las tías Erla y Oriola pegadas a la radio escuchando radionovelas.


lunes, 22 de septiembre de 2014

105. La cueva del Diablo

Bajando la Cuesta de Carvajal, una calle corta que es un atajo desde la Rúa Mayor hacia la de San Pablo, me encontré con la cueva. En un predio recuperado y enrejado, se abre como una boca dentro de la muralla donde, dicen, daba clases el Diablo. En la cripta de una iglesia que ya no existe, enseñaba artes oscuras a siete discípulos durante siete años, al cabo de los cuales el más aplicado quedaba a su servicio y no podía abandonarla más.  
El cuento que cuentan, es que una vez el mejor alumno no quiso aceptar su destino e intentó escapar. Durante una ausencia del maestro, se metió adentro de una tinaja. Al volver y no verlo, el Diablo empezó a buscarlo y en el desespero dejó la puerta entreabierta. El joven aprovechó la oportunidad, salió corriendo pero el diablo tras de él.  Huye uno y persigue el otro, el Diablo casi lo atrapa tanto que, de un manotazo, le arrancó su sombra. Esta historia, con carácter autobiográfico, la publicó Enrique de Villena bajo el título de “El hombre sin sombra”. Parece que también Miguel de Cervantes le dedicó unos versos.

Yo no conocía esta leyenda, pero es tan famosa que por ella en muchos países de Latinoamérica a las cuevas les dicen salamancas.