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4. Me quería mirar las tetas

Desde mi cuarto, cuando tengo la ventana abierta escucho con claridad las conversaciones de los vecinos de abajo. Hoy una de las muchachas había ido al médico a lo que ella creía era sólo el trámite de renovar la tarjeta que le permite comprar una medicación permanente. Su médico, el que le recetó la medicación, estaba de licencia por lo que pidió hora con otro para que se la renovara. Según contaba, su primera sorpresa fue el interrogatorio a la que la sometió. Desde, dónde vivís y con quién, hasta averiguar si fumaba, tomaba o hacía ejercicio. Según escuché ella le dijo que toda esa información estaba en su ficha y que ella sólo necesitaba la nueva tarjeta. Parece que el médico avanzó en el interrogatorio y redondeó pidiéndole que se subiera la remera para revisarle los senos. Mi vecina no salía de su asombro y su lógica conclusión fue la del título. Yo pregunto, ¿es procedente?
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3. Aleia

Aleia nos vino a visitar con sus 3 años, de la mano del papá. Con la sonrisa en sus ojos negros y una corona de rulos, que indisciplinadamente asomaba por debajo del gorro que usaba para protegerse del sol, en minutos, logró que la rutina de la casa comenzara a girar en torno a ella. La casa de llenó de risas y conversaciones a media lengua. Le gustaban las canciones de María Elena Walsh, así que todos volvimos a cantar las viejas letras infantiles, tanto para dormirla como para que comiera o sólo para verla reir.  -¿Y a vos? ¿No te busta cantar? -le preguntaba a quién se retiraba del coro. De Güey, nuestro labrador grande e inmaduro, se hizo amiga desde el principio aunque eran casi del mismo tamaño y la fuerza y la torpeza del perro dos por tres la derribaban. "Ca-te-tón", le decía y le agarraba con sus manitos los cachetes colgantes.

2. Nuevos vecinos

Desde ayer la rutina del barrio se ha alterado con la llegada de nuevos vecinos. Llegaron en camionetas 4 x 4, podaron árboles, cortaron el pasto y hoy trajeron una retroexcavadora para limpiar y nivelar el terreno del fondo. Ruidos, máquinas, gente y un pobre perro atado que ladra el día entero. No es la idea de unas vacaciones en paz.

Nueva propuesta

Mi propuesta 2018 para el blog es menos ambiciosa pero más cumplible: 52 entradas, una por semana del año, escritas bajo la etiqueta Diario. Ya empiezo con deficit.

1. Calma, todo está en calma

De nuevo cerca del mar para recibir el año. El cielo azul, azul sin nubes ni retazos de nubes es el telón de fondo de los verdes en movimiento. Un tronco desnudo, una palmera, un rebrote de eucalipto, una anacauita, un paraíso, un laurel, un limonero raquítico son apenas los árboles que puedo nombrar. Me gustan los verdes, las formas de las copas, las texturas de las hojas.¿Cómo se describe este paisaje de tonos, formas y texturas?

0. Se acabó lo que se daba

Luego de siete años y un mes y medio termino la cuenta regresiva. 30 de diciembre de 2017. Este año se ha ido lento. Se está yendo desde el jueves, cuando inicié otra cuenta regresiva a la que le sigue faltando uno. ¿Cuál es el apuro? Tan mal no fue el 2017. Saber a lo que uno no pertenece, darse cuenta que a uno no lo necesitan y tomar la decisión de alejarse, optar por la calidad de vida, por lo que uno cree justo, por lucharla desde otros frentes es sabio, diría yo, sin ánimo de alabarme. Me reafirmo en las decisiones que tomé este año. Aunque a veces sienta tristeza por los proyectos inconclusos o por la gente que esperaba otra cosa de mí. Más allá de todo eso, me reafirmo que era necesario, que hice bien y en el momento oportuno. Quedaron cosas por hacer, quedan proyectos que se internan en el 2018 y eso está bueno porque el horizonte se aclara.

1. Ultimo día hábil del 2017.

Viernes de diciembre, al norte del sur. Se escuchan los pájaros en la mañana quieta. Cada tanto el alarido de una chicharra rasga el aire. La luz del sol, desde tan temprano, se cuela entre el follaje y encandila piedras y muros. La jornada se prepara para morir de calor.